Entrevistas

Karlhos Quinde: «Si no encontramos una solución, en cinco años ya no habrá banano para exportar»

El gerente de proyectos de CEDEPAS Norte, advierte que el Fusarium ya habría reducido hasta en 40% la producción de banano orgánico en algunas zonas de Piura.

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El gerente de proyectos de CEDEPAS Norte advierte que el Fusarium ya habría reducido hasta en 40% la producción de banano orgánico en algunas zonas de la región Piura y que la falta de políticas de bioseguridad pone en riesgo una industria que sostiene a unas 10,000 familias.

¿Qué tan grave es el hongo Fusarium en el banano orgánico?

El Fusarium es un hongo rastrero que fue detectado por primera vez en abril de 2021. A nivel mundial, ha causado un fuerte impacto, generando pérdidas en diversas plantaciones, especialmente en musáceas, es decir, banano y especies afines. En el Perú, su expansión ha sido acelerada debido a la ausencia de un programa efectivo de contención o mitigación. Como resultado, el hongo se ha propagado de manera exponencial.

¿En qué momento se detecta el Fusarium? ¿Cómo se realiza su detección o control?

Al ser un microorganismo, el Fusarium puede detectarse mediante evaluaciones en campo. Sin embargo, estos análisis requieren un alto esfuerzo técnico y económico, especialmente para identificar su presencia en el suelo. Por lo general, las primeras manifestaciones visibles son las que permiten identificar su presencia. Uno de los principales indicadores es el amarillamiento progresivo de las plantas, conocido también como la “marchitez del banano”. En esta etapa, las plantas comienzan a perder vigor, las hojas se tornan amarillas, luego se marchitan y finalmente mueren. Este amarillamiento no debe confundirse con el producido por deficiencias nutricionales o falta de fertilización, ya que en el caso del Fusarium se trata de un deterioro progresivo asociado a la enfermedad.

¿Los reportes oficiales qué tanto muestran esta preocupación?

Según reportes de Senasa, aproximadamente el 20% de las áreas ya se han perdido. Sin embargo, quienes trabajan en el campo consideran que la cifra real podría ser mayor. Actualmente, no es posible afirmar que la enfermedad esté focalizada en una sola zona. Al tratarse de un hongo rastrero y debido a que el banano orgánico se cultiva en distintos valles de la región —como el Chira, Alto Chira, Bajo Chira, Alto Piura y Medio Piura—, se asume que su presencia ya es amplia, aunque no siempre visible. La falta de una política efectiva de bioseguridad ha contribuido a su dispersión, ya que no existen medidas suficientes para evitar su propagación. Los lugares con mayor incidencia son los denominados “valles antiguos del banano”, es decir, las primeras zonas donde se instaló el cultivo, como Marcavelica, Querecotillo y Salitral.

Hoy se busca un banano orgánico resistente al hongo el Fusarium.

¿El hongo llegó por acción humana local o es importado?

Definitivamente, el Fusarium ha ingresado por las fronteras, ya que no existía en la región. Existen varias hipótesis sobre su origen y forma de ingreso. Sin embargo, la versión más cercana apunta a la importación de material genético que ya habría estado contaminado con el hongo. Posiblemente provino de Ecuador y Colombia, aunque también se menciona que podría tener origen en África. Se comenta que alguna empresa importadora habría traído este material genético contaminado, y que no se habría realizado un proceso adecuado de desinfección. Estamos hablando del 2021, es decir, hace cinco años. En ese tiempo, el problema se ha expandido, especialmente en los llamados valles antiguos del banano. Actualmente, el Fusarium presenta su mayor presencia y concentración de inóculo —es decir, su mayor nivel de dispersión— en estos valles antiguos del banano orgánico, donde se inició la actividad productiva. Debido a esta alta concentración de inóculo, muchos de estos sectores ya habían colapsado previamente. Esto significa que en varias zonas ya no existe producción de banano orgánico.

El 20% de las áreas de producción perdidas, ¿es solo Sullana o la región Piura?

Fundamentalmente se concentra en Sullana. En términos numéricos, de las aproximadamente 10,000 hectáreas, se estima que unas 2,000 estarían afectadas. Estos son reportes recientes manejados por el órgano rector (Senasa). Sin embargo, quienes trabajamos en campo consideramos que la cifra real es mayor. Estimamos que entre el 30% y 40% de la producción ya se ha perdido.

¿Cómo se reparten los daños de las áreas afectadas?

Actualmente, existen distintas categorías de afectación. Por un lado, hay zonas donde la plantación ya no existe producción de banano. En estos casos, el impacto se estima entre el 30% y 40% del total. Por otro lado, hay sectores donde recién se observan indicios de la enfermedad, es decir, de aproximadamente 1,600 plantas por hectárea, solo 5 o 10 presentan sintomatología de Fusarium, lo que corresponde a un estadio inicial. También existen áreas con mayor avance de la enfermedad, donde la afectación es inferior al 50% pero ya es significativa. Finalmente, hay zonas donde aún no se evidencia presencia del hongo. Dentro de este último grupo, destaca el Alto Piura, considerado una zona crítica que debe ser protegida. Esto se debe a que, en los próximos años, esta área podría convertirse en una de las principales zonas productoras de banano orgánico para exportación a nivel mundial.

El banano orgánico de Piura podría perderse en cinco años.

Si el Alto Piura es la reserva productiva de banano orgánico de la región. ¿En cuánto tiempo podría verse afectado?

No lo sabemos, porque existe un problema de fondo: la ausencia de una política de implementación de medidas de bioseguridad. En el Alto Piura, los vehículos y las personas circulan sin ningún tipo de control desde zonas como el Bajo Chira y el Chira hacia el Alto Piura. Por ello, es de suponer que el hongo ya podría encontrarse en algunos sectores aunque aún no sea visible. Sin embargo, la producción continúa. En este contexto, se debería implementar medidas de bioseguridad que permitan ralentizar su dispersión. Se deben establecer cercos y barreras de control, además de exigir medidas de desinfección en el ingreso a los predios, como el uso de equipos de protección, caretas e indumentaria adecuada que evite la dispersión del hongo. La idea es precisamente mantener esa producción el mayor tiempo posible. No es lo mismo una concentración baja, media o alta del hongo. Cuando la concentración es baja, de aproximadamente 1,600 plantas por hectárea, solo alrededor de 15 presentan signos de amarillamiento o marchitez, mientras que el resto continúa en producción.

¿Qué otros factores acrecientan el problema del Fusarium?

Uno de los principales problemas, además de la falta de bioseguridad, es la forma de irrigación en la zona del Chira, que depende del reservorio de Poechos. El sistema de riego por gravedad hace que el agua pase de un predio a otro, lo que facilita la dispersión del hongo. Además, los predios están muy fragmentados, lo que contribuye aún más a su expansión. En cambio, en el Alto Piura la situación es distinta, porque en muchos casos el riego es mediante pozos tubulares, lo que reduce la dispersión entre parcelas.

¿Cuántos productores agrarios están afectados?

Hasta hace dos años, hablamos de alrededor de 10,000 hectáreas y unas 10,000 familias vinculadas al banano orgánico. De ese total, aproximadamente 4,000 familias actualmente están sin sustento debido a la pérdida de producción.

¿La producción es para exportación o mercado nacional?

Es para ambos. Una parte importante se destina al mercado nacional y otra a exportación. En cuanto a la venta al exterior, en el pico de producción del 2017, el Perú llegó a exportar más de 200 contenedores semanales de banano orgánico. Actualmente estamos entre 100 y 120 contenedores, lo que representa una caída cercana al 40%, con tendencia a seguir disminuyendo.

El amarillento de las hojas es un indicador del Fusuarium en el banano.

¿Qué pasaría en cinco años? ¿Se trabaja alguna solución?

Si no encontramos una solución tecnológica al problema, es muy probable que ya no haya banano en la región para exportación ni para mercado nacional. La marchitez afecta a todas las musáceas. La solución de mediano plazo es identificar una variedad de banano resistente al hongo. Venimos trabajando hace más de 15 años con la cooperación suiza SECO, desarrollando estrategias para enfrentar los cuellos de botella del sector.

¿Qué avances hay en investigación?

El año pasado estuvimos en Francia, en el centro CIRAD, analizando material genético con potencial de tolerancia o resistencia al Fusarium. Desde el año pasado, con financiamiento de ProInnóvate, el Ministerio de la Producción y SECO, venimos validando seis variedades. Hemos identificado cuatro variedades que muestran niveles importantes de tolerancia. Estas plantas no presentan sintomatología y ya están produciendo. Sin embargo, todavía es temprano para hablar de resistencia. Se requieren al menos tres años de evaluación.

¿Cómo están otros países?

En países como Ecuador y Colombia, el cultivo está más tecnificado y con mayor inversión estatal. Ellos cuentan con políticas públicas más fuertes para evitar la dispersión del hongo. El Perú necesita políticas de Estado que financien bioseguridad, contención e investigación. El Alto Piura es la principal zona productiva del banano orgánico en Morropón, especialmente en distritos como Buenos Aires. En países como Ecuador y Colombia, el cultivo está más tecnificado y con mayor inversión estatal y cuentan con políticas públicas más fuertes para evitar la dispersión del hongo. A pesar de lo señalado, creemos que el problema puede convertirse en una oportunidad para diversificar cultivos. No depender solo del monocultivo de banano, sino incorporar productos como mango, cacao, arándano y otros cultivos de exportación.