La Universidad César Vallejo (UCV) organizó el International FACEM Day, un evento académico diseñado para analizar los principales desafíos del entorno empresarial actual. Esta jornada, llevada a cabo en Piura el miércoles 24 de junio en las instalaciones de la universidad, puso énfasis en la geopolítica, la innovación y la adopción a la tecnología.
Entre los expertos destacaron Ángel Pascual-Ramsay, ex asesor del presidente de España; Alfons Cornella, fundador de Infonomia; e Ignacio Alperín, asesor del Banco Central de Argentina.
En este contexto, Ignacio Alperín conversó con Infomercado para hablarnos de la inteligencia artificial, los desafíos corporativos y el rol de la creatividad en la toma de decisiones.
¿Cómo es que la Inteligencia Artificial mejora la toma de decisiones en entornos empresariales complejos?
No existe una sola inteligencia artificial, existen muchas, y cada una tiene sus características. Yo diría que la IA es un gran amplificador. Si tienes una mala empresa, una empresa está en crisis y le incorporas IA, conseguirás que tu empresa sea la que tiene la más eficiente crisis del mundo.
Por eso, primero la empresa debe identificar su problema, revisar sus datos, hablar con sus clientes y equipo, y recién al final de todo ese análisis aparece la herramienta.
Para los emprendedores y pequeñas empresas que cuentan con recursos limitados, ¿es la IA el reemplazo del personal que les falta?
Ese es un error común. Los emprendedores a veces pinsan que por pagar 20 dólares al mes por una IA profesional resuelven la falta de 10 personas. La realidad es que tu inteligencia artificial no puede entender ni sentir.
Por ello, las empresas que funcionan bien tienen el «pulso del mercado» porque son organizaciones humanas que laten con el impulso de su gente y crecen con sus clientes.
Además, puedes usar IA para hacer tus tareas de contabilidad o para generar comunicación rápida, pero siempre requiere de la supervisión de un humano que comprenda el entorno.
¿Cómo pueden las empresas equilibrar el uso de tecnología con el pensamiento humano en la resolución de problemas?
Actualmente está pasando lo opuesto, pues la inteligencia artificial nos está entrenando a nosotros.
Al ser tan fácil apoyarse en ella, le estamos dando la decisión a la IA y nosotros nos convertimos simplemente en sus editores, cuando debería ser al revés, la IA tendría que ser nuestra editora, ayudarnos a ver dónde nos equivocamos para luego pensar cómo mejorar.
El principal problema aquí, es que si delegas el pensamiento, el criterio y la decisión en una máquina, te conviertes en dependiente de ella. A mediano y largo plazo, corremos el riesgo de perder el criterio; la responsabilidad de una organización o el éxito de un producto nunca se le puede delegar 100% a la IA.
Finalmente, ¿de qué manera la creatividad puede convertirse en una herramienta práctica para enfrentar las crisis empresariales?
La creatividad humana es lo que nos distingue, nos permite ir más allá de lo conocido y mezclar algo antiguo con algo nuevo para crear valor.
La principal característica de la IA es la velocidad, pero la creatividad es un proceso lento, que requiere transitar de manera accidentada un camino para que crucen muchas cosas y surja la idea innovadora.
Si aceleramos el proceso con IA, corremos el riesgo de romperlo. El rol del emprendedor, hoy en día, es encontrar la pregunta correcta respecto a qué problema hay allá afuera para resolverlo.
La IA te puede ayudar a llegar desde muchos lugares, pero la sensibilidad, las ideas y la mirada de empatía con el cliente seguirán siendo estrictamente humanas.