El Gobierno propuso derogar la Ley N° 31143 que establece topes a las tasas de interés en el sistema financiero y fue aprobada el 2021 con el fin de proteger a los consumidores frente a cobros excesivos. En 2024, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estimó que dicha normativa afectó a más de 542. 9 mil peruanos: 218.3 mil deudores fueron excluidos del sistema financiero y 324 mil personas no pudieron solicitar por primera vez el crédito formal y otros servicios.
Asimismo, advirtió que la ley tendría efectos negativos en las personas de menores ingresos y las mypes. De acuerdo con Williar Hidalgo, ex decano del Colegio de Economistas de Piura, la solución no es eliminar completamente la disposición legal, sino fijar dos topes: uno para la banca múltiple y otro para las microfinanzas.
En términos prácticos ¿Qué significa derogar los topes a las tasas de interés?
Primero hay que entender el contexto donde surgió esta norma. Durante la pandemia hubo una preocupación por los intereses que cobraban algunas entidades financieras. Por eso, el Congreso aprobó la ley que establece un límite máximo a la tasa de interés, con el propósito de que no haya cobros excesivos.
En ese entonces, el Gobierno observó la norma porque sostuvo que la intervención del Estado podría restringir el acceso al sistema financiero a las personas de menores ingresos, lo que motiva la búsqueda de créditos informales. Sin embargo, el Congreso aprobó la ley por insistencia y solicitó al BCRP fijar los topes máximos.
¿Cuál considera que es la razón por la que hubo dificultades en su implementación?
El BCRP calculó un solo tope para todo el sistema financiero teniendo en cuenta un promedio de tasas de consumo. Pero el mercado financiero está segmentado en dos tipos: la banca múltiple, y el sistema de microfinanzas como cajas municipales, cajas rurales, financieras, cooperativas, y las edpymes, que atienden a las medianas y pequeñas empresas. En ese contexto, la solución es fijar dos topes.
Después de cinco años en vigencia ¿los topes cumplieron su objetivo o generan efectos distintos a los esperados?
El Banco Central de Reserva estimó que más de 500 mil personas quedaron excluidas del sistema financiero. No obstante, considero que la cifra es discutible porque deriva de un modelo económico basado en los supuestos. No todas las personas que dejaron de solicitar un crédito lo hicieron porque estaban fuera del sistema financiero, sino que en muchos casos la situación económica cambió.
Aun así, sí existe un grado de exclusión financiera, aunque resulte difícil determinar con exactitud cuántos individuos son los perjudicados. El principal problema fue establecer un tope para dos realidades económicas distintas.
El BCRP sostuvo que los topes podían excluir del sistema financiero a personas de bajos ingresos y a las MYPES ¿Respalda esa afirmación?
No completamente. Las entidades microfinancieras trabajan para atraer a nuevos clientes. Todos los días vemos a analistas de crédito buscando a emprendedores y negociantes para que sean parte del sistema financiero. Las personas que no pueden acceder a este beneficio son quienes están mal calificados en la central de riesgo, pero no son excluidos por el tope de tasas de interés, sino porque presentan antecedentes de incumplimiento de pagos. Son dos problemas diferentes, que no deben confundirse.
Si se eliminan los topes, ¿más personas podrían acceder nuevamente al crédito formal? ¿Cuál sería el impacto para las mypes?
Eliminar la ley no es la solución al problema, sino que se debe mejorar la normativa. Si existieran topes distintos para la banca múltiple y el mercado de microfinanzas, el sistema financiero recibiría más incentivos para atraer a clientes con perfiles riesgosos, sobre todo, quienes tuvieron problemas, pero ya mejoraron su situación económica.
¿Eliminar los topes significa que los bancos podrán cobrar cualquier tasa?
La ley salió para combatir el abuso del mercado financiero, concentrado especialmente en el manejo de las tarjetas de crédito, donde se establecen topes muy elevados. Por el contrario, con la eliminación de la ley, la banca múltiple podrá cobrar tasas más altas, pese a que no enfrentan los mismos costos operativos que las entidades dedicadas a las microfinanzas.
¿Qué factores determinan realmente la tasa que paga un cliente?
La tasa responde a cuatro componentes: costos de fondos, gastos administrativos, riesgo del cliente y la rentabilidad que busca la entidad financiera. En el caso de las microfinanzas, el riesgo y los costos operativos son mayores porque los analistas realizan trabajo de campo.
Para que los lectores tengan un mayor contexto ¿Por qué un crédito pequeño suele tener una tasa más alta que uno de mayor monto?
Porque los costos son prácticamente los mismos, independientemente del monto prestado. Por ejemplo, otorgar un préstamo equivalente a s/1.000 implica evaluaciones, visitas y análisis que generan gastos administrativos similares a las de un crédito mayor. Como estos costos representan un porcentaje más alto sobre un préstamo pequeño, la tasa termina siendo mayor.
¿La derogación podría reducir la dependencia del crédito informal?
No, porque deben crearse mecanismos inteligentes para combatir los riesgos del crédito informal. El sistema microfinanciero está desarrollando herramientas como los créditos grupales para incorporarse a la formalidad. Los problemas son el sobreendeudamiento y la falta de evaluaciones crediticias. Además, el Gobierno debe combatir con mayor firmeza a los grupos de extorsionadores como el “gota a gota”.
¿Por qué considera que debe mantenerse algún mecanismo de regulación sobre las tasas de interés?
La regulación sigue siendo necesaria, en especial en mercados donde hay asimetría de información. En las microfinanzas hay competitividad, lo que obliga a las entidades financieras a captar clientes ofreciendo mejores condiciones. Mientras que, en los productos de la banca múltiple, como las tarjetas de crédito, no comparan tasas ni conocen el costo del financiamiento, así se facilita el endeudamiento.