El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró su previsión de crecimiento para la economía peruana en 2026, elevándola de 2.7% a 2.8%. Para 2027, el organismo también anticipa una expansión del 2.8%, según su último informe “Perspectivas Económicas Mundiales”.
Sin embargo, la institución ajustó al alza su pronóstico de inflación para este año. Espera que cierre en 2.5%, una cifra superior al 1.9% que proyectaba anteriormente.
El repunte inflacionario responde directamente a la crisis de combustible registrada en marzo, tras la deflagración en las instalaciones de TGP y el bloqueo del Estrecho de Ormuz por el conflicto armado en Medio Oriente.
Desaceleración frente al 2025
Pese a la mejora de las expectativas, el FMI ratificó que el crecimiento del PBI se desacelerará en los próximos dos años. La economía peruana había crecido 3.4% en 2025, medio punto porcentual por encima de lo calculado por el organismo en octubre.
La tendencia indica un enfriamiento gradual tras el impulso del año previo.
El ajuste al alza del FMI se alinea con las proyecciones recientemente actualizadas por el Banco Mundial, que también elevó su previsión para Perú a 2.7% para 2026 y a 2.8% para 2027.
Coyuntura electoral y riesgos globales
Los pronósticos del FMI se publicaron sin conocerse aún el resultado definitivo de las elecciones generales. La ONPE ha contabilizado el 78% de las actas. Los resultados parciales ubican a Keiko Fujimori en primer lugar con 16.8% de los votos, seguida de Rafael López Aliaga (12.6%) y Jorge Nieto (11.7%).
El desenlace de los comicios será determinante para la estabilidad de las proyecciones económicas, según advierten analistas.
A nivel global, el FMI prevé que la guerra contra Irán reste al menos dos décimas al crecimiento mundial, que alcanzaría apenas 3.1% este año. En un escenario intermedio, la economía global se reduciría ocho décimas hasta 2.5%; en el peor caso, caería al 2%.
“Esto refleja una combinación de una mayor exposición a precios más altos de las materias primas y a la interrupción de la producción energética, un mayor aumento de las expectativas de inflación y un endurecimiento más pronunciado de las condiciones financieras”, detalla el informe.
Perú deberá gestionar estos riesgos externos mientras define su rumbo político interno para los próximos cinco años.