Billy Porras tuvo que enfrentar varios fracasos, acumular deudas y reinventarse para llegar a consolidar su actual emprendimiento, El Chupeton. Estos postres artesanales hechos helado buscan consolidarse en Lima luego de volverse viral en redes sociales. Infomercado conversó con Billy, quien nos cuentó la historia de El Chupeton y sus planes a futuro.
Billy Jesús Porras Pérez
Billy pasó su infancia en Comas, donde creció inmerso en la dinámica comercial del mercado Chacra Cerro.
Sus padres, dueños de una carnicería y una avícola, le inculcaron desde muy pequeño el valor del trabajo y el emprendimiento, mientras que su abuela Florencia, quien viajaba desde Santa Anita para ayudar a la familia, fue quien le enseñó los primeros secretos de la cocina cuando apenas tenía 7 años.
En este entorno, Billy aprendió desde muy pequeño a desenvolverse en la atención al cliente, ya que se encargaba de despachar pedidos y familiarizarse con los distintos cortes de carne. Asimismo, participaba en todo el proceso, desde el manejo de la mercadería hasta la venta final.
Por otro lado, con el objetivo de generar ingresos adicionales, en diversas ocasiones emprendió pequeñas actividades, como la venta de jugos de mango y gaseosas; además, ofrecía servicios de transporte de carga con carreta al público, entre otras actividades.
Al terminar el colegio, obtuvo una carrera técnica en mecánica de producción y soldadura a los 17 años, conocimientos que más tarde le permitirían construir y decorar sus propios locales.
Tras un breve paso por la mecánica aeronáutica que no cumplió sus expectativas, decidió formalizar su pasión culinaria estudiante en D’Gallia, donde perfeccionó sus técnicas aprovechando su experiencia previa en el manejo de carnes.

Inicios como emprendedor
Su trayectoria como emprendedor comenzó en el rubro gastronómico, entre 2018 y 2019, cuando a los 21 años abrió una chicharronería en un local al costado de la carnicería de su padre.
A pesar de su esfuerzo por ofrecer calidad y un local estéticamente superior a la media del mercado, el negocio enfrentó el desafío de un público que no estaba dispuesto a pegar el precio de sus costos de producción, lo que lo llevó a cerrar después de año y medio.
Motivado por buscar un público diferente, en 2022 se trasladó a una feria en Barranco con una brostería, asumiendo un préstamo considerable para adquirir equipos eléctricos.
Sin embargo, la baja afluencia de público durante los días particulares y el incremento del alquiler en diciembre lo llevaron a una nueva frustración financiera.
Billy regresó nuevamente al mercado para vender menús y ceviches, logrando éxito y reconocimiento de los clientes, pero se vio obligado a retirarse cuando el arrendatario, al ver el crecimiento del negocio, intentó duplicarle el costo.
Aquellos años difíciles estuvieron marcados por deudas acumuladas y la necesidad de vender sus equipos de cocina para cumplir con sus obligaciones financieras.
Durante esta época de incertidumbre, Billy trabajó como motorizado de aplicaciones y luego fundó su propio servicio de mensajería llamado Billy Express, recorriendo todo Lima y adquiriendo conocimiento de rutas y logística que más adelante le serían de ayuda.

Historia de El Chupeton: Inicios
En 2025, cuando Billy buscaba reconectar con su pasión por la cocina tras enfrentar diversos fracasos en emprendimientos previos, su esposa, Nicole Pfeiffer, tuvo la iniciativa de impulsar un nuevo negocio.
En ese contexto, e inspirada por una tendencia de bolis gourmet (conocidos en Peru como bodoques/marcianos) que se popularizaban en México, ella lo alentó a incursionar en la elaboración de postres helados artesanales bajo esa presentación.
Aunque inicialmente Billy tuvo dudas sobre si el producto tendría éxito, ya que su experiencia se centraba en platos criollos calientes decidió estudiar la propuesta y se obsesionó con perfeccionar las recetas.
Con una inversión inicial de entre S/250 Y S/300, comenzó a realizar pruebas en la cocina de su casa en Jesús María, usando una licuadora y una refrigeradora doméstica.
Durante esta etapa de desarrollo, Billy ajustaba los sabores e insumos en pequeñas cantidades, además, compartía los resultados con su esposa y amigos, quienes los probaban y les brindaban una retroalimentación. Es así como logró obtener productos de calidad con el sabor que buscaba.
Por otro lado, la identidad del negocio también atravesó un proceso de cambios; el nombre original fue «Los Reales Chupetes», inspirado en la jerga local, pero tras recibir comentarios de amigos a quienes les parecía el nombre muy largo, Billy ideó el nombre «El Chupeton», para que sea más práctico y tenga mayor impacto.
Es así como la validación comercial llegó con la primera venta realizada a un familiar, quien compró los productos para sus parientes; la excelente recepción del producto motivó a Billy a aventurarse a una escala mayor y mejorar la presentación.

Desafíos y crecimiento
A pesar del crecimiento, El Chupeton atravesó desafíos. Todo ocurrió cuando un video de su esposa probando los chupetes se volvió viral.
Este evento generó una lluvia incesante de mensajes durante dos semanas que desbordó su capacidad operativa inicial, obligándolo a traer familiares desde Comas para ayudar con la producción a tiempo completo en su domicilio.
La logística de entrega fue uno de los puntos críticos en la creación del negocio, ya que al ser un producto congelado, Billy temía que llegara derretido a distritos lejanos como Villa El Salvador, Carabayllo, Puente Piedra, entre otros.
Luego de experiencias negativas con servicios de mensajería externos que entregaban productos descongelados, Billy se enfocó en investigar métodos de empaquetado, logrando que los chupetes resisten hasta tres horas congelados mediante el uso de envoltorios específicos.
Este aprendizaje permitió profesionalizar la operación, pasando de herramientas domesticas a adquirir cámaras frigoríficas de mayor capacidad para manejar la alta demanda.
Hoy, el proceso sigue siendo artesanal, incluyendo la elaboración propia de mermeladas naturales, pero ya cuenta con un equipo de producción y marketing dirigida por su esposa que llevó al negocio a ofrecer 18 sabores distintos.
Entre los sabores se encuentran chocomenta fresh, sublime, crema volteada, mocaccino, Cancún, bombón cremoso, pie de limón, pistacho, arándanos con leche, ron con pasas, pisco sour, maracuyá sour, fresa con leche top, etc.
Planes
El Chupetón tiene como objetivo a corto plazo fidelizar a sus clientes actuales e implementar un producto estrella durante el invierno. Asimismo, buscan establecerse en Lima, para luego evaluar puntos estratégicos a nivel nacional.
En el mediano plazo, la estrategia se enfoca en la tecnología y la eficiencia operativa. Se tiene proyectado el lanzamiento de una página web propia y la integración del negocio en plataformas de delivery como Rappi o PedidosYa.
Esta Transición busca automatizar las ventas y ofrecer una atención más personalizada y rápida, evitando las demoras.
El objetivo mayor es la apertura de un local físico o punto de venta fijo, respondiendo a la recurrente demanda de los clientes que desean comprar al paso y ver la variedad de sabores en persona.
Este crecimiento físico vendrá acompañado de la creación de un centro de producción a gran escala, el cual contará con una cocina industrial completa, un área específica de lavados y un espacio optimizado.
Contactos
Instagram: @elchupeton.pe
TikTok: @elchupeton.pe
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