Luis Pineda pasó por varios emprendimientos antes de encontrar su gran oportunidad en el aceite de oliva. Tras la quiebra de una lavandería y con deudas, volvió a empezar desde la habitación de la casa de su padre. En 2013 elaboró asllí su primer lote de aceite y obtuvo un premio internacional. Ese reconocimiento marcó el inicio de Santolivo Group, que hoy
Luis Pineda
Luis nació en Lima, sin embargo su infancia la vivió en Tacna. cuando su padre, quien era un dinámico y visionario empresario, trasladó a toda su familia a aquella ciudad para aprovechar la oportunidades de desarrollo en la región.
Es así que durante los años 80, el padre de Luis logró establecer múltiples plantas y locales industriales de diversos sectores, abarcando desde producción de plásticos, caucho y juguetes, hasta la manufactura metalmecánica, donde fabricaba arrancadores para la marca automotriz Nissan de Japón.
Debido a los negocios de su padre, Luis creció dentro del mundo fabril, viviendo en las instalaciones industriales hasta que posteriormente regresó a Lima.
Estudió la carrera de Administración de Empresas en la Universidad San Ignacio de Loyola, que con el tiempo abandonó porque no encontró el dinamismo práctico que buscaba. Sin embargo, complementó su formación práctica mediante el programa de mentoría constante Vistage y el Programa de Propietarios de Empresa (PAT) de la Universidad de Piura.
Con el paso de los años, su padre le propuso sumarse a los negocios familiares. Así, en una de sus primeras responsabilidades, le encomendó recibir, probar y verificar la calidad de los cargamentos de aceitunas que la empresa acopiaba de los agricultores locales para su posterior exportación a granel en enormes bidones. Esta experiencia sería clave para Luis y le serviría como aprendizaje para sus futuros proyectos.
Primeros emprendimientos
A sus 23 años, motivado por el deseo de empezar su propia vida fuera de los negocios familiares, Luis se independizó y comenzó un camino sumamente diverso como emprendedor serial.
A lo largo de su etapa de aprendizaje, Luis vendió joyas y motocicletas, fundó un programa de televisión e implementó una lavandería industrial de jeans en la zona de Huachipa orientada exclusivamente al sector corporativo B2B.
Sin embargo, con 28 años, Luis enfrentó uno de sus mayores desafíos. El negocio de la lavandería de mezclilla en Huachipa quebró tras ser víctima de un robo sistemático y una estafa. Sin capital y con deudas, Luis tuvo que refugiarse en una pequeña habitación en el segundo piso de la casa de su padre, quien le brindó un espacio para volver a empezar.
Luis intentó reflotar una marca de jeans de su padre, «Canciani», pero no resultó. También probó importando y comercializando drones y creando aplicativos para taxis, sin embargo, al no tener suficientes recursos financieros no lograron prosperar.
Debido a etapa difícil, Luis recordó los tiempos en donde recibía aceitunas y decidió incursionar en el negocio de las aceitunas de mesa, sin embargo, no resultó ser un mercado muy amplio, por lo que decidió ir por el aceite de oliva virgen y extra virgen, empezando así su oportunidad para tener un negocio.
Historia de Santolivo Group: Inicios
Luego de haber leído en un diario que un producto peruano había obtenido un reconocimiento, Luis preguntó si existían concursos internacionales de aceite de oliva. Es así como encontró Olivinus en Mendoza, Argentina. Luego de ponerse en contacto con los dueños del evento y con un presupuesto limitado, en 2013, Luis viajó a Mendoza para iniciar una capacitación teórica, práctica en elaboración, análisis sensorial y comercialización de aceite de oliva.
A su regreso a Lima, en el mismo año, y desde la habitación del segundo piso de la casa de su padre, Luis elaboró su primer lote de aceite de oliva extra virgen. Posteriormente, decidió enviar muestra al concurso internacional y, para su sorpresa, obtuvo su primer premio internacional. Este reconocimiento marcó el inicio de Santolivo como emprendimiento.
Sin embargo, la indiferencia en el mercado peruano respecto a los aceites puso en peligro el negocio y la comercialización del producto. Ante este desafío, Luis empezó una ardua campaña para educar a los peruanos respecto al consumo de su producto, acercándose a cocineros internacionales y a amigos mentores que lo ayudaron a tomar el rumbo de Santolivo.
Crecimiento
En 2018, la estructura y el crecimiento comercial de Santolivo Group cambió, al concretarse la sociedad formal con las hermanas Mariela y Mónica Cacho Zegarra, amigas de la infancia de Luis y descendientes de una tradicional familia tacneña que amaba los campos de olivo de su región.
Las hermanas Cacho, formadas profesionalmente en corporaciones líderes, aportaron el lado técnico, administrativo y de marketing que la empresa requería para escalar. Junto a las hermanas, también ingresó Elmer Yarmas, quien es gerente de marketing de Santolivo y un diseñador que hizo que la identidad de la marca se vea estéticamente atractiva.
Gracias a esta nueva sociedad, Santolivo diversificó su portafolio en tres marcas diferentes para atender a múltiples segmentos.
La marca insignia y de alta gama, Santolivo, se enfocó en consolidar su presencia en el canal de HORECA (hoteles, restaurantes y catering de lujo) y tiendas especializadas.
Además, incorporaron OLi, una marca de aceite fresco, cercano y accesible, ideal para el consumo diario de las familias, ofreciendo una alta calidad que competía con las marcas tradicionales. Bajo la marca OLi, la empresa expandió su catálogo hacia la comercialización de miel de abeja, vinagre de manzana, aceite balsámico, aceitunas de mesa y condimentos.
En el 2015, motivados por el incremento de las tiendas especializadas, el grupo desarrolló de manera ágil en un solo fin de semana, la sal de maras saborizada. Al ver que su potencial estaba incrementando, Santolivo formalizó una alianza con la cooperativa de la comunidad de Maras en el Cusco para comprar la sal directamente en el origen.
Nueve años después, en el 2024, Santolivo dio un paso más en su expansión al incorporar a su portafolio la marca DeAbuelitas, una firma artesanal de confitería con más de 20 años de historia especializada en la elaboración de galletas y brownies de alta calidad en su planta de Pachacamac.
Es así que con estas marcas el grupo expandió su presencia física y digital, abriendo su primera tienda especializada llamada Oli Market. Además, para el cierre del 2025, Santolivo Group consolidó una facturación anual de S/8.85 millones.
Respecto al canal B2B, Santolivo abastece de forma sostenida a más de 180 restaurantes y cadenas hoteleras del país, entregándo alrededor de 5 toneladas de aceite de oliva de alta pureza por mes.
Planes
La compañía prevé cerrar el 2026 con un incremento del 50% en su facturación general, impulsado por nuevos lanzamientos y la profundización de sus canales de distribución.
Además, el grupo planificó una inversión de 150 millones de dólares destinada a expandir de forma masiva su capacidad de almacenamiento de aceite en su planta de producción original en Tacna.
Respecto a la innovación de productos para 2026, la empresa destaca la combinación económica entre aceite de oliva con aceite de girasol. Asimismo, expandirán la línea DeAbuelas mediante la formulación de nuevos sabores de galletas y brownies.
Por otro lado, este 2026 estuvo lleno de reconocimientos para el grupo. Santolivo obtuvo la Medalla de Oro en la categoría Quality en el EVO international Olive Oil Contest 2026 celebrado en Italia, consolidando el prestigio de los aceites premium del Perú.
Además, el grupo fue merecedor de la Medalla de Plata en calidad y el Platinium Award en Packaging en el London International Olive Oil Competition de 2026.
Contactos
Web: Santolivo Group
LinkedIn: Santolivo Group
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