El cobre cerró en torno a US$13,871.50 por tonelada en la LME para el 13 y 14 de mayo de 2026, un nivel que mantiene al metal cerca de sus máximos recientes y vuelve a ponerlo en el centro de la conversación para la Bolsa de Valores de Lima y para el tipo de cambio local.
La paradoja del mercado es clara: Se reportó que la cotización sigue marcando escasez, aun cuando los inventarios en bolsa se ven elevados.
En su análisis del 4 de mayo, la agencia indicó que la International Copper Study Group recalculó un superávit global de 455,000 toneladas en 2025, más del doble de lo que estimaba antes, mientras que las existencias en Shanghái subieron hasta 272,475 toneladas a inicios de año.
La oferta es el factor que más pesa en el precio
El impulso reciente no viene solo de la demanda. Reuters señaló que el mercado ha empezado a descontar problemas de suministro por interrupciones en minas clave, entre ellas Grasberg, cuya recuperación completa Freeport reiteró que sigue prevista para fines de 2027.
En paralelo, Goldman Sachs mantuvo para 2026 una proyección de precio promedio de US$12,650 por tonelada y un superávit de 490,000 toneladas, lo que muestra que las grandes firmas todavía ven un mercado volátil pero sostenido por la oferta.
Perú mira el cobre porque la minería pesa en su bolsa
En el caso peruano, el cobre no solo mueve exportaciones; también arrastra a la Bolsa de Lima. Un estudio citado por la Bolsa de Valores de Lima y una investigación académica sobre el mercado local señalan que las mineras tienen un peso cercano a 50% dentro de los principales índices bursátiles peruanos, por lo que los cambios en el metal suelen reflejarse con rapidez en los papeles mineros.
Reuters también recordó en abril que el portafolio minero del Perú vale unos US$64,000 millones y que los proyectos de cobre representan alrededor de 71% de ese total.
Esa concentración explica por qué el mercado local sigue de cerca cada tramo del rally del metal rojo.
La atención también está en la política interna
Aunque el precio del cobre sigue dando soporte, el mercado peruano no deja de mirar la política.
Los inversionistas observan con cautela el retraso en el conteo electoral 2026 y la posibilidad de un giro menos favorable al mercado, mientras los analistas consideran que el sector minero podría resistir con impacto limitado.
En ese entorno, el cobre aparece como un amortiguador para la economía peruana, pero ya no como el único driver.
La señal que sigue dominando es la combinación entre oferta global ajustada, inventarios que no terminan de despejar la tensión y una elección que puede mover al dólar en el corto plazo.