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¿Es rentable la sostenibilidad en el mercado residencial peruano?: Datos y tendencias

El mercado residencial peruano comienza a medir el impacto comercial de las estrategias ASG, en un contexto donde la eficiencia energética y el buen gobierno ganan espacio entre compradores e inversionistas.

Por Ricardo Lopez Alvarez
3 minutos
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Madrid Inmobiliaria, desarrolladora con más de dos décadas en el mercado limeño, casi duplicó sus unidades vendidas en 2025 tras certificar toda su cartera bajo el estándar ambiental EDGE Advanced.

Sus ventas crecieron 58.7% en el año, en un sector donde gran parte de la oferta residencial en Lima todavía se diseña sin parámetros de eficiencia verificables.

El caso se da en medio de un debate más amplio en el sector inmobiliario regional sobre si adoptar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) representa un costo adicional o una inversión con retorno directo.

Los primeros indicadores locales sobre el impacto comercial de la sostenibilidad empiezan a consolidarse en el mercado peruano.

Del sello verde a mayores ventas

Hasta hace poco, las certificaciones sostenibles se limitaban a proyectos puntuales o corporativos de gama alta.

La tendencia reciente, en cambio, apunta a estandarizar carteras completas bajo esquemas como EDGE Advanced, que exige reducciones de al menos 40% en el consumo de agua, energía y energía incorporada en materiales de construcción.

Para los compradores, esa eficiencia se traduce en menores facturas de servicios públicos durante la vida útil de la vivienda.

Del lado del desarrollador, esa propuesta de valor adicional parece estar impulsando la demanda: Madrid Inmobiliaria reportó que, tras estructurar su estrategia ASG, prácticamente duplicó sus unidades vendidas en 2025.

La exigencia de medir la huella de carbono

Otro frente del debate es la medición del impacto ambiental. La tendencia global exige pasar de las declaraciones corporativas a inventarios de emisiones verificados bajo normas como la ISO 14064-1.

Madrid Inmobiliaria se convirtió en la primera firma del rubro en medir y compensar la huella de sus operaciones internas.

La compañía registró una reducción acumulada de 29.9% en sus emisiones per cápita entre 2022 y 2025, al pasar de 1.26 a 0.88 toneladas de CO2 equivalente por colaborador.

Las emisiones residuales se neutralizan mediante la compra de créditos de carbono destinados a proyectos de conservación amazónica, como Bosques Amazónicos (BAM).

La gobernanza gana terreno en el sector

Más allá de lo ambiental, la maduración del sector inmobiliario formal exige avances en gobernanza e integridad corporativa.

Herramientas de reporte como el estándar Global Reporting Initiative (GRI) y la Comunicación de Progreso (CoP) ante el Pacto Mundial de la ONU, hasta ahora más comunes en minería o el sector financiero, empiezan a llegar a la construcción y el desarrollo urbano.

Madrid Inmobiliaria publicó recientemente un reporte no financiero bajo metodología GRI, un paso que responde a una demanda creciente de fondos de inversión, entidades financieras y compradores que priorizan el buen gobierno corporativo y la gestión de riesgos a largo plazo.

Con un mercado inmobiliario cada vez más competitivo y costos de insumos que presionan los márgenes, los datos de este caso sugieren que la gestión ASG estructurada deja de ser un diferencial estético para convertirse en un factor de resiliencia y tracción comercial en el sector.