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TAPP: BCR alista pagos inmediatos y Ligo se suma con triple rol en el piloto

La billetera digital y LigoPay participarán en la certificación de la nueva red de transferencias del Banco Central, que arrancará a fines de 2026.

Por Ricardo Lopez Alvarez
3 minutos
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Tarjetas Peruanas Prepago (TPP), operadora de la billetera Ligo y de la infraestructura financiera LigoPay, participará en tres frentes de la implementación de TAPP, la nueva plataforma de pagos inmediatos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).

La empresa apoyará la implementación y certificación de la infraestructura, integrará a Ligo al nuevo ecosistema y, mediante LigoPay, ofrecerá su tecnología a entidades que busquen conectarse con TAPP sin desarrollar una infraestructura propia.

El BCRP desarrolla actualmente la etapa de implementación tecnológica y certificación de los participantes. El piloto de TAPP está previsto para finales de 2026.

La nueva infraestructura busca conectar bajo estándares comunes a bancos, cajas, financieras, billeteras digitales y otras entidades autorizadas. Así, los usuarios podrán realizar transferencias inmediatas entre distintas plataformas.

Además, TAPP contempla pagos a comercios, solicitudes de cobro, operaciones mediante códigos QR e iniciación de pagos desde aplicaciones autorizadas.

TPP apunta a facilitar la conexión de nuevas entidades

El papel de TPP no se limitará a integrar su propia billetera. A través de LigoPay, la compañía busca facilitar el acceso de otras empresas al ecosistema.

La propuesta apunta especialmente a bancos, cajas, fintech, billeteras digitales y otros participantes que no quieran desarrollar una conexión propia con TAPP.

De esta manera, LigoPay funcionaría como una capa tecnológica para acelerar la integración.

“Con TAPP, queremos que tanto nuestros usuarios como otras empresas puedan aprovechar este nuevo sistema de pagos”, señaló Diego Viñas, Product Manager de LigoPay.

Según el ejecutivo, Ligo concentrará la experiencia para los usuarios, mientras que LigoPay permitirá que otras entidades se conecten y desarrollen nuevos servicios sobre la infraestructura interoperable.

Brasil y Colombia muestran el potencial del modelo

La experiencia de otros países permite dimensionar el impacto que puede tener una infraestructura de pagos inmediatos cuando alcanza una adopción masiva.

En Brasil, Pix se convirtió en uno de los principales medios de pago digitales. Según los datos citados por TPP, la plataforma supera los 175 millones de usuarios.

Además, durante 2025, los pagos cuenta a cuenta representaron el 42% del valor de las transacciones de comercio electrónico, por encima del 41% correspondiente a las tarjetas de crédito.

Colombia también avanza con un modelo de interoperabilidad mediante Bre-B. La plataforma superó los 34 millones de usuarios y procesó más de 670 millones de transacciones, con un movimiento superior a US$25,000 millones durante sus primeros meses de operación.

Para TPP, ambos casos muestran que el impacto de estas infraestructuras va más allá de permitir transferencias rápidas. Una vez que distintos actores utilizan una misma base tecnológica, pueden surgir nuevos servicios financieros y comerciales.

“Pix demostró que una infraestructura de pagos inmediatos puede convertirse en mucho más que un canal para transferir dinero”, sostuvo Viñas.

La competencia se enfocará en los servicios

Con una infraestructura interoperable, las entidades financieras ya no necesitarían diferenciarse únicamente por su capacidad tecnológica para mover dinero entre plataformas. La competencia podría trasladarse hacia la experiencia que ofrecen al usuario.

En esa línea, Viñas considera que TAPP puede reducir las barreras de entrada para nuevos servicios financieros. Los participantes podrán aprovechar una infraestructura común y concentrar sus esfuerzos en desarrollar soluciones más simples y ágiles.

“El foco pasa a generar mejores experiencias para personas y comercios. Ahí es donde realmente se acelera la innovación”, afirmó.

El reto para TAPP será, por tanto, lograr una adopción amplia entre las entidades participantes y convertir la interoperabilidad en servicios de uso cotidiano.

La experiencia de Pix y Bre-B muestra que la infraestructura es solo el punto de partida: el impacto económico depende de cuántos usuarios, comercios y empresas terminen utilizándola.