El exgerente general de Petroperú, Hugo Chávez Arévalo, afirmó que durante su gestión detectó alrededor de S/600 millones anuales en consultorías y asesorías que, según dijo, no contaban con documentación suficiente para demostrar su utilidad para la empresa estatal.
El exdirectivo sostuvo que canceló estos contratos al asumir el cargo en 2021. Estas declaraciones fueron realizadas por Chávez Arévalo a Exitosa.
Según su versión, la empresa mantenía estos gastos como parte de su presupuesto corriente y, hasta la fecha, continuaría destinando recursos a servicios cuya utilidad no estaría acreditada con documentos.
Consultorías y posibles conflictos de interés
El exfuncionario también cuestionó posibles conflictos de interés relacionados con las consultorías.
En particular, mencionó al actual ministro de Economía, Elmer Cuba, quien, según Chávez Arévalo, habría trabajado para Repsol y, al mismo tiempo, brindado servicios a Petroperú mediante Macroconsult.
El exgerente calificó a Repsol como competidor directo de la petrolera estatal.
Estas afirmaciones corresponden a la versión del exfuncionario y no implican, por sí mismas, que se haya acreditado una irregularidad.
Para establecer responsabilidades se requeriría revisar los contratos, expedientes, entregables y pronunciamientos de los órganos de control.
Petroperú perdió participación en el mercado de combustibles
Chávez Arévalo también responsabilizó al entonces contralor general Nelson Shack por no haber detectado, según su versión, estas contrataciones.
El exgerente sostuvo que existían intereses corporativos que habrían perjudicado a Petroperú y afirmó que “lo tenían todo preparado para quebrar a Petroperú”.
El exdirectivo vinculó el gasto en consultorías con los resultados financieros de la compañía. Señaló que Petroperú registró pérdidas por US$67 millones en 2020, mientras que en 2021 obtuvo una utilidad de US$106 millones. Añadió que la empresa también registró ganancias en 2022.
Sin embargo, esos resultados no permiten atribuir por sí solos la mejora financiera a la eliminación de consultorías.
El desempeño de Petroperú también depende de factores como los precios internacionales del petróleo, los márgenes de refinación, las ventas, el tipo de cambio, la producción y los costos financieros.
Chávez Arévalo también cuestionó la pérdida de participación de Petroperú en el mercado de combustibles.
Según indicó, la empresa pasó de controlar alrededor del 51% del mercado en 2016 a una participación cercana al 18%. Asimismo, afirmó que la producción de diésel habría caído de 20,000 a 10,000 barriles diarios.
Cuestionamientos a la Refinería de Talara
Otro de sus cuestionamientos se concentró en la Nueva Refinería de Talara.
El exgerente sostuvo que el proyecto comenzó sin contar con un expediente técnico consolidado de ingeniería de detalle, lo que habría contribuido a elevar su costo desde unos US$1,700 millones hasta más de US$6,000 millones.
También señaló que la refinería fue diseñada para procesar 95,000 barriles diarios, aunque en la práctica produciría alrededor de 82,000 barriles por día.
A su juicio, la paralización de la antigua refinería en diciembre de 2019 agravó la situación financiera y operativa de la estatal, al obligarla a depender de la importación de crudo desde enero de 2020.
Propuesta para las compras de hidrocarburos
Como alternativa, Chávez Arévalo planteó que Petroperú utilice acuerdos de Gobierno a Gobierno para adquirir hidrocarburos.
Según su propuesta, este mecanismo reduciría la participación de intermediarios privados y podría limitar los riesgos de corrupción en las compras internacionales.
Las declaraciones del exgerente colocan nuevamente bajo escrutinio los gastos de Petroperú, los mecanismos utilizados para contratar consultorías y la gestión de los principales proyectos de la empresa.
No obstante, las cifras y acusaciones planteadas deberán contrastarse con los registros contractuales, estados financieros y auditorías oficiales para determinar su alcance.