El Gremio de la Pequeña Empresa de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) advirtió que las lluvias intensas asociadas al Fenómeno El Niño podrían elevar entre 5% y 15% los costos operativos de las micro y pequeñas empresas (mypes), y hasta 20% y 30% los costos de transporte si se interrumpen carreteras o vías de acceso. A ello se suma una eventual caída de entre 10% y 30% en las ventas de los negocios ubicados en las zonas más expuestas, un golpe que el gremio considera puede comprometer la continuidad operativa de miles de negocios en todo el país.
La advertencia llega en momentos en que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) y el Comité Multisectorial ENFEN elevaron su pronóstico: la probabilidad de un El Niño costero de magnitud extraordinaria subió de 33% en julio a 41% en agosto, mientras que la de un evento fuerte pasó de 38% a 43% en el mismo periodo.
El fenómeno se prevé que se extienda hasta inicios del otoño de 2027, con lluvias por encima de lo normal en la costa norte y centro del país desde noviembre.
«El impacto no se limita a la mercadería que pueda resultar dañada. Una afectación en talleres, tiendas, almacenes o pequeños centros de producción puede paralizar las operaciones, retrasar pedidos y comprometer el cumplimiento de obligaciones, mientras los costos continúan acumulándose», subrayó Rodolfo Ojeda, presidente del Gremio de la Pequeña Empresa de la CCL.
El verdadero riesgo: los días sin operar
Según Ojeda, el problema central para una mype no es únicamente el monto del daño material, sino el tiempo que la empresa deja de operar. «Una empresa pequeña puede tener una capacidad financiera limitada para soportar varios días de paralización», señaló.
El retraso en la llegada de insumos, advirtió, puede frenar la producción y las entregas a los clientes, mientras los costos fijos y las obligaciones financieras siguen corriendo.
«La lluvia puede comenzar como un problema logístico y terminar convirtiéndose en un problema financiero. Si se interrumpe el abastecimiento, se retrasa la producción o se bloquea una vía, la empresa no solamente enfrenta mayores costos: también puede dejar de facturar mientras sus obligaciones continúan corriendo», explicó el dirigente gremial.
El antecedente de 2017: 14,000 empresas afectadas
El gremio recordó que durante El Niño Costero de 2017, el Ministerio de la Producción (Produce) estimó que alrededor de 14,000 empresas manufactureras formales resultaron afectadas por huaicos y lluvias, de las cuales el 95.6% eran microempresas.
El riesgo es significativo para el tejido empresarial del país: las mypes representan el 99% de las empresas peruanas, generan alrededor de 10.3 millones de empleos y aportan el 20.6% del PBI, según cifras de Produce.
Recomendaciones ante el riesgo
El gremio recomendó a las mypes proteger sus activos críticos —mercadería, materias primas, equipos y documentos— y revisar techos, canaletas, desagües y puntos de ingreso de agua. También sugirió contar con proveedores y rutas alternativas de transporte, revisar los gastos esenciales y la disponibilidad de capital de trabajo, respaldar digitalmente su información y ampliar el acceso a seguros frente a desastres.
«En este contexto es oportuno que la mype deba responder tres preguntas: qué necesito proteger, cuánto tiempo puedo dejar de operar y cómo voy a seguir atendiendo a mis clientes si mi local no puede funcionar», recomendó Ojeda.
Un riesgo que también depende del Estado
El gremio planteó que la prevención no puede recaer únicamente en los empresarios y exhortó a las autoridades locales, regionales y al Ejecutivo a acelerar las obras de prevención, mejorar los sistemas de drenaje, fortalecer las vías de acceso y garantizar sistemas de alerta oportunos.
«Una empresa no puede gestionar sola un riesgo que también depende de la infraestructura de la ciudad», afirmó Ojeda, quien planteó que la discusión no debería centrarse solo en cuánto costará reconstruir tras una emergencia, sino en cuánto puede ahorrarse invirtiendo oportunamente en prevención.