Petroperú cerró el primer semestre de 2026 con una utilidad neta de US$121 millones, pero la mejora de sus resultados financieros contrasta con una situación operativa todavía crítica. La Refinería Talara permanece paralizada por falta de crudo y la empresa enfrenta dificultades para financiar nuevos cargamentos.
Los estados financieros muestran un cambio importante frente al mismo periodo de 2025, cuando la petrolera estatal registró una pérdida de US$278 millones. Sin embargo, este resultado positivo no implica que la compañía haya resuelto sus problemas de liquidez.
A junio, Petroperú mantenía un capital de trabajo negativo de US$1,427 millones. La mejora respecto al año anterior responde principalmente a una reestructuración de deuda y no a un aumento suficiente de los recursos disponibles para sostener la operación.
Talara tiene crudo para menos de cinco días
La principal señal de alerta está en la Refinería Talara. Al 2 de agosto, el complejo tenía 288,725 barriles de crudo almacenados, entre producción nacional e importaciones.
La refinería está diseñada para procesar entre 65,000 y 95,000 barriles diarios.
Con el inventario actual, el volumen alcanzaría para poco más de tres días si opera a plena capacidad y hasta unos 4.4 días si trabaja en el nivel inferior de su rango.
En la práctica, Talara permanece detenida. Ninguna de sus plantas procesa crudo en este momento.
La empresa recibió recientemente un cargamento de más de 100,000 barriles de crudo liviano, pero ese volumen no basta para reactivar el complejo de forma estable.
El objetivo es acumular al menos 500,000 barriles antes de encender nuevamente las unidades.
Ese nivel permitiría mantener la operación durante unos cinco días, aunque con un margen reducido.
El problema no es solo conseguir crudo
La eventual llegada de nuevos cargamentos tampoco permitiría que Talara vuelva a producir combustibles de inmediato.
Cada embarque necesita permanecer al menos 48 horas en reposo para separar el agua residual. Luego, una vez iniciada la destilación primaria, se requieren otras 36 a 48 horas para obtener productos terminados.
Por ello, entre la llegada de un buque y el despacho de combustibles pueden transcurrir varios días. La restricción de caja, por tanto, tiene un efecto directo sobre la producción y el abastecimiento.
La situación también afecta a los buques que ya esperan descargar. Hasta tres embarcaciones permanecen fondeadas frente a Talara. Una de ellas espera desde finales de mayo y acumula una sobreestadía superior a US$2 millones.
Estos costos elevan aún más el precio efectivo de los cargamentos y presionan los márgenes de una empresa que necesita liquidez para mantener su cadena de suministro.
El diésel es el producto más comprometido
El problema de inventarios también alcanza a los combustibles terminados. Al 2 de agosto, Talara almacenaba alrededor de 469,000 barriles de diésel y 354,000 barriles de gasolinas.
El diésel es especialmente relevante para Petroperú porque representa cerca del 70% de sus ventas.
A comienzos de esta semana, la estimación era que las existencias disponibles alcanzarían para apenas seis o siete días, considerando los contratos vigentes y los compromisos de suministro, entre ellos el correspondiente a Enel.
Ante esta situación, Petroperú ha optado por racionar los despachos de sus productos, incluido el GLP.
Las ventas dependen de la caja disponible cada día y la empresa libera volúmenes mínimos mientras busca reunir los recursos necesarios para financiar nuevos cargamentos.
Esto significa que la recuperación de Talara no depende únicamente de volver a encender sus unidades.
Primero, Petroperú necesita asegurar el suministro de crudo y contar con suficiente caja para sostener la operación.
Una utilidad que no resuelve el problema financiero
La utilidad de US$121 millones tiene varios factores detrás. Entre ellos están la valorización de inventarios durante el periodo de mayores precios internacionales del crudo, el cierre de contratos de licencia temporales que redujo gastos y una mayor contribución de los lotes petroleros bajo control de la compañía.
El contexto de precios, sin embargo, cambió. El barril llegó a niveles elevados entre marzo y mayo, pero bajó a alrededor de US$85 en junio y posteriormente se ubicó por debajo de US$80 en julio.
Por eso, el resultado positivo del primer semestre no necesariamente representa una mejora estructural de la situación financiera de Petroperú.
La compañía todavía necesita resolver su falta de liquidez. Parte de la expectativa está puesta en un rescate financiero de hasta US$2,000 millones, cuyo proceso administra ProInversión desde mayo.
Al momento de la información publicada, los recursos todavía no habían llegado a Petroperú. El Directorio esperaba que el desembolso pudiera concretarse entre julio y agosto.
El reto inmediato: conseguir caja para reactivar Talara
La situación coloca a Petroperú ante un problema de corto plazo: necesita dinero para comprar crudo, pero necesita reactivar la refinería para sostener buena parte de su negocio de combustibles.
La utilidad semestral mejora el balance frente al año pasado, pero no elimina esa restricción. Mientras Talara siga sin operar, la empresa depende de sus inventarios y de nuevos cargamentos para mantener el abastecimiento.
Con menos de cinco días de crudo disponible en sus tanques y un stock de diésel que podría agotarse en alrededor de una semana bajo las condiciones actuales, el margen de maniobra de Petroperú se mantiene reducido.