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Dólar a S/3.35: ¿Es un buen momento para cancelar una deuda en dólares?

La cotización del dólar puede generar un ahorro, pero los intereses del crédito también aumentan mientras se espera.

Por Ricardo Lopez Alvarez
4 minutos
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El dólar se ubica alrededor de S/3.346 y las proyecciones apuntan a un cierre de año entre S/3.35 y S/3.40. Algunos bancos incluso contemplan un escenario de S/3.30. Para quienes tienen una deuda en dólares y reciben sus ingresos en soles, la caída del tipo de cambio abre una duda: ¿conviene cancelar la deuda ahora o esperar una mayor caída?

La respuesta depende de un factor clave: el costo de mantener la deuda abierta.

No basta con esperar que el dólar baje. También hay que comparar el posible ahorro por tipo de cambio con los intereses que seguirá generando el crédito.

El ahorro cambiario puede ser menor de lo esperado

Según los especialistas de IB1 Investment Business One, si el dólar cae de S/3.40 a S/3.30, el ahorro por efecto cambiario sería cercano al 2.9%.

Sin embargo, ese beneficio puede reducirse o incluso desaparecer si la deuda en dólares tiene una tasa de interés elevada. Mientras el deudor espera una cotización más baja, los intereses continúan acumulándose.

Por eso, la comparación debe ser directa: ¿el dólar puede bajar lo suficiente y con la rapidez necesaria para compensar el costo financiero de esperar?

Si la deuda tiene una tasa alta, cancelar antes puede ser más conveniente. En cambio, si el crédito tiene un costo bajo, esperar una caída adicional puede tener mayor sentido.

Esperar también implica asumir un riesgo

Otro punto que deben considerar los deudores es que ninguna proyección garantiza un determinado precio del dólar.

Por ejemplo, esperar que llegue a S/3.25 puede parecer atractivo. Pero si esa caída demora más de lo previsto, los intereses seguirán aumentando durante ese periodo. Además, el tipo de cambio podría no alcanzar ese nivel.

Por ello, IB1 recomienda trabajar con distintos escenarios en lugar de apostar a una cifra exacta.

Para una persona que recibe sus ingresos principalmente en soles, reducir la deuda cuando el dólar se encuentra en niveles relativamente bajos también puede servir para disminuir su exposición al riesgo cambiario.

Una alternativa: pagar solo una parte

Quienes no quieran apostar por completo a una futura caída del dólar pueden optar por una estrategia intermedia.

Una posibilidad es cancelar una parte de la deuda ahora y mantener el saldo pendiente.

Así, el deudor reduce desde este momento los intereses que deberá pagar, pero conserva parte de la deuda para beneficiarse de una eventual baja adicional del tipo de cambio.

Esta opción también permite distribuir el riesgo y evitar depender de acertar cuál será el punto más bajo del dólar.

¿Qué hacer con el dinero mientras se espera?

El costo de esperar también depende de qué ocurre con el dinero destinado al pago.

Si esos recursos permanecen guardados sin generar rendimiento, el beneficio de postergar la cancelación puede ser reducido. En cambio, si el dinero genera una rentabilidad, esa ganancia puede compensar parcialmente el costo financiero de mantener la deuda.

Por eso, antes de decidir, conviene revisar cuatro elementos:

  • Tasa de interés: cuanto más cara sea la deuda, mayor es el incentivo para pagarla antes.
  • Tipo de cambio: hay que evaluar cuánto ahorro generaría una eventual caída del dólar.
  • Tiempo de espera: mientras más tiempo pase, más intereses pueden acumularse.
  • Rendimiento del dinero: si los recursos destinados al pago generan rentabilidad, esperar puede tener un costo menor.

Entonces, ¿conviene pagar ahora?

No existe una respuesta única para todos los deudores. Pagar ahora puede ser conveniente si el crédito tiene una tasa elevada o si la persona quiere reducir su exposición a una eventual subida del dólar.

Esperar puede ser razonable cuando la deuda tiene un costo financiero bajo y existe una expectativa fundamentada de que el tipo de cambio seguirá disminuyendo.

En ambos casos, el objetivo no debería ser adivinar el precio mínimo del dólar. La decisión debe centrarse en cuánto cuesta mantener la deuda frente al ahorro que podría generar una eventual caída del tipo de cambio.

Para quienes buscan reducir el riesgo, cancelar una parte de la deuda puede ser una alternativa práctica. Así se evita depender de un único escenario y se limita el impacto de una eventual subida del dólar.