Una mype con S/ 24,000 de gastos fijos mensuales debería contar con cerca de S/ 28,800 para afrontar una interrupción de 30 días, considerando un colchón de 20% para gastos imprevistos.
Esta es una de las referencias planteadas por Marianella Albirena, jefa de productos de Caja Piura, para que los pequeños negocios calculen cuánto dinero necesitarían ante una eventual paralización por lluvias.
El cálculo parte de una premisa sencilla: los gastos del negocio continúan incluso cuando las ventas se detienen. El alquiler, la planilla, los servicios básicos y algunas obligaciones financieras pueden mantenerse durante una emergencia.
Por ello, la especialista recomienda que las mype calculen con anticipación cuánto dinero necesitan para sostener sus operaciones durante una eventual interrupción.
Albirena explicó esta propuesta en una entrevista para Infomercado, en la que abordó las principales medidas que deberían tomar los pequeños negocios frente a una eventual temporada de lluvias.
Para determinar el monto necesario, plantea considerar tres variables: los gastos fijos mensuales, el tiempo que podría durar la interrupción y un monto adicional para cubrir imprevistos.
El fondo debe partir de los gastos fijos
El primer paso es identificar cuánto dinero necesita el negocio para funcionar durante un mes, incluso si no registra ventas.
En esta categoría entran conceptos como alquiler, planillas, electricidad y agua.
También pueden considerarse las obligaciones crediticias, aunque la especialista plantea que estas podrían ser renegociadas o reprogramadas si el negocio enfrenta dificultades.
Luego, el emprendedor debe estimar cuánto tiempo podría permanecer interrumpido. La duración dependerá de la ubicación del negocio y del impacto que tenga el evento en cada zona. Como referencia, Albirena menciona escenarios de 30, 60 o 90 días.
A ese monto se debe añadir un colchón para gastos que pueden aparecer durante la emergencia. Entre ellos figuran mayores costos de transporte, mermas de productos u horas extras para los trabajadores.
La especialista plantea utilizar como referencia un porcentaje adicional que puede ubicarse entre 10% y 30%, según las características del negocio.
En el ejemplo presentado durante la entrevista, una empresa con S/24,000 de gastos mensuales y una interrupción de 30 días tendría como base esos mismos S/24,000. Si añade un colchón de 20%, equivalente a S/4,800, el fondo necesario subiría a S/28,800.
El problema no termina en el daño al local
Para una MYPE, una emergencia climática no solo implica reparar un techo, reponer mercadería o acondicionar el establecimiento. También puede generar una interrupción de ingresos mientras los gastos continúan.
Por eso, la preparación financiera debe comenzar antes de que ocurra el problema. Albirena recomienda revisar desde ahora la infraestructura del local, incluyendo techos, instalaciones eléctricas y otros puntos que puedan afectar la continuidad de las operaciones.
La misma lógica aplica al abastecimiento. Depender de un único proveedor puede convertirse en un riesgo si una carretera queda bloqueada o el transporte no puede llegar al negocio.
La recomendación es contar con una base alternativa de proveedores para reducir la posibilidad de que una interrupción logística paralice las ventas.
¿Qué pasa si el local deja de funcionar?
La continuidad del negocio también puede depender de la capacidad para vender sin utilizar el establecimiento físico.
En ese escenario, los canales digitales pueden convertirse en una alternativa para mantener el contacto con los clientes.
La especialista recomienda fortalecer herramientas como WhatsApp Business y las redes sociales.
También menciona las ventas mediante TikTok y el uso de catálogos digitales.
Según explicó, estas herramientas permiten que el emprendedor mantenga parte de su actividad comercial aunque el local no pueda operar con normalidad.
La digitalización, por tanto, no solo puede ser una herramienta comercial. También puede funcionar como una medida de continuidad ante una emergencia.
La lógica es que el negocio pueda seguir atendiendo, vendiendo y facturando aunque temporalmente no pueda recibir clientes en su establecimiento.
El financiamiento debe evaluarse antes de asumir nuevas deudas
Si una MYPE ya sufrió daños, el financiamiento puede ser necesario para reparar el local, reponer mercadería o recuperar capital de trabajo.
Sin embargo, asumir una deuda inmediatamente después de una emergencia también puede aumentar la presión sobre el flujo de caja.
Por ello, antes de solicitar un préstamo, el emprendedor debería revisar la tasa, el plazo, el periodo de gracia y las posibilidades de reprogramación.
La especialista considera que, en un escenario adverso, las condiciones del crédito deben permitir que el negocio tenga tiempo para recuperarse antes de asumir plenamente sus pagos.
La recomendación también es anticiparse. Si el emprendedor sabe que necesitará recursos para mantenimiento, refacciones o reposición de activos, puede conversar previamente con una entidad financiera en lugar de esperar a que la emergencia genere una situación de impago.
Prepararse antes puede reducir el impacto financiero
La recomendación central es que la prevención no debe comenzar cuando las lluvias ya afectan al negocio.
Una MYPE puede reducir su vulnerabilidad si conoce cuánto necesita para mantener sus gastos, identifica proveedores alternativos, prepara canales de venta digitales y evalúa con anticipación sus opciones de financiamiento.
En ese sentido, el fondo de contingencia cumple una función concreta: darle al negocio margen para seguir pagando sus obligaciones mientras recupera su capacidad de generar ingresos.
Para un emprendedor, el primer cálculo puede ser tan sencillo como revisar cuánto gasta cada mes, estimar cuántos días podría permanecer sin operar y añadir un margen para imprevistos.
Con esa información podrá conocer, antes de que ocurra una emergencia, cuánto dinero necesitaría para evitar que una interrupción temporal se convierta en un problema financiero mayor.