Negocios

Mypes ganan cada vez menos al mejorar sus prácticas formales, ¿por qué?

El efecto de la capacidad formal sobre las ventas de las mypes bajó de 15.2% en 2016 a 10.1% en 2025, según ComexPerú.

Por Jordy Acevedo
6 minutos
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El beneficio que una mype peruana obtiene en sus ventas al mejorar sus condiciones para formalizarse se redujo un tercio en la última década, según el informe «Las micro y pequeñas empresas en el Perú – Resultados en 2025», elaborado por la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú). El efecto promedio de una mejora en el Índice de Capacidad Formal (ICF) sobre las ventas anuales pasó de un pico de 15.2% en 2016 a 10.1% en 2025, su punto más bajo en la serie.

El hallazgo contradice una intuición extendida que señala que una economía en crecimiento debería aumentar los incentivos de las mypes para formalizarse, al hacer más rentable invertir en mejores prácticas contables, un local propio o el acceso a servicios financieros.

En cambio, ComexPerú documenta que ese retorno se ha erosionado de forma sostenida, incluso en años de expansión económica.

¿Qué mide el ICF y por qué importa?

El ICF es el indicador que ComexPerú calcula cada año a partir de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del INEI para medir qué tan preparada está una mype para formalizarse, en función de tres componentes: el perfil de su empresario, las características del negocio, como el local, los registros contables y el acceso a servicios básicos, y las condiciones de su empleo.

En 2025, un aumento en ese índice siguió estando asociado con mejores resultados financieros: en promedio, una mejora en la capacidad formal de una mype se relacionó con un incremento de 14% en sus ingresos y de 13.5% en sus ganancias, frente a un alza de solo 6% en sus gastos, de acuerdo con el análisis de correlaciones de ComexPerú sobre cifras de 2025. Es decir, la relación entre formalizarse y vender más se mantiene vigente.

Lo que ha cambiado es la magnitud de ese beneficio a lo largo del tiempo. El efecto promedio de una mejora en el índice sobre las ventas anuales llegó a su punto más alto en 2016, con 15.2%, y desde entonces mostró una tendencia a la baja, con un mínimo de 10.7% en 2023, un repunte parcial a 11.6% en 2024 y una nueva caída a 10.1% en 2025.

«Estas empresas en el Perú perciben cada vez menos un beneficio tangible de invertir e incurrir en los costos asociados con la formalización, lo cual se relacionaría con la efectividad de las políticas públicas que promueven la formalidad empresarial en diversas partes del país», señala el informe.

Las razones detrás de la caída

ComexPerú no se queda solo en describir la tendencia. En otro capítulo del mismo informe conecta esta caída con el rol de los Gobiernos locales, a los que identifica como el canal a través del cual una mype termina o no percibiendo los beneficios de formalizarse.

«Mientras mayor sea el apoyo por parte del Gobierno central, a través de los Gobiernos locales, en materia de fomento al comercio y la formalización, es más probable que las empresas se desempeñen mejor o sean más propensas a percibir los beneficios de formalizarse», señala el documento.

Ese apoyo, sin embargo, no ha crecido al mismo ritmo que la economía. Los Gobiernos locales ejecutaron S/497 millones en 2025 en partidas destinadas a infraestructura de mercados, ferias y campañas de promoción del comercio, una caída del 13.7% frente a 2024, con un promedio de solo S/73 por mype a nivel nacional.

El propio informe advierte que, «en una municipalidad que no invierte en infraestructura comercial o en incentivar a sus emprendedores, no se esperaría ver mejoras en los indicadores de formalización o desempeño financiero de las mypes que operan en su jurisdicción», porque esos negocios no tendrían «un espacio adecuado donde ofrecer sus productos y conectarse con la demanda» externa a su localidad.

A esto se suma un problema más estructural, que ComexPerú documenta en un capítulo aparte del mismo informe a partir del índice Business Ready 2025 del Banco Mundial. Aunque el Perú cuenta con un marco normativo relativamente sólido para las mypes (68.25 de 100 puntos), su eficiencia operativa —qué tan rápido y barato resulta, en la práctica, cumplir con esas normas— es de las más bajas entre 101 países evaluados (54.85 puntos, por debajo del promedio de 60.03).

El informe atribuye ese rezago a la falta de un registro empresarial simplificado, a una dependencia obligatoria de intermediarios que «encarece y alarga el proceso de formalización» y a la nula interoperabilidad entre entidades públicas, que obliga a los emprendedores a entregar la misma información varias veces ante distintas dependencias.

En el pilar de impuestos, el país obtuvo su peor puntaje entre los cinco evaluados (49.6 puntos) y solo superó a El Salvador dentro del grupo de economías latinoamericanas consideradas.

Tomados en conjunto, estos hallazgos del propio informe arman una explicación para la caída documentada en el capítulo anterior. La relación entre formalizarse y vender más no ha desaparecido, pero el respaldo municipal que la haría rentable —licencias, infraestructura comercial, trámites ágiles— no ha crecido al ritmo de la economía, mientras que el proceso de formalización sigue siendo, según el propio Banco Mundial, lento y costoso en la práctica.

Es decir, la mype de 2025 enfrenta costos de formalización similares o mayores a los de hace una década, pero un entorno de políticas públicas que ComexPerú describe como menos efectivo para compensarlos.

Un contraste con el momento económico actual

El hallazgo se da en un contexto de crecimiento sostenido. El producto bruto interno (PBI) del Perú acumuló 28 meses consecutivos de expansión hasta julio de 2026, con un alza de 3.56% ese mes, impulsada por construcción, comercio y servicios, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

El propio informe de ComexPerú registra que la economía peruana creció 3.4% en 2025 y que las ventas totales de las mypes subieron 6.2% frente a 2024, hasta S/164,010 millones.

Pese a ese impulso, la proporción de mypes formales avanzó apenas 0.3% en 2025, mientras que las informales se redujeron 2.3%, una mejora que ComexPerú atribuye más a la salida del mercado de negocios informales que a un salto real hacia la formalidad.

ComexPerú advierte que esta relación no implica causalidad directa entre el ICF y el desempeño financiero de las mypes, aunque considera que el patrón —sostenido durante una década y sin distinción por tipo de actividad económica— es lo bastante consistente como para tomarlo como una señal sobre cómo estas empresas evalúan, cada año, si conviene o no dar el salto hacia la formalidad.