El turismo receptivo peruano atraviesa su momento más difícil desde la crisis sanitaria. En abril de 2026 llegaron 272,862 turistas internacionales al país, una caída de 5.7% frente al mismo mes del año anterior, el peor resultado mensual desde marzo de 2021, cuando la pandemia hundió los arribos un 88.3%. En mayo la contracción fue de 1.3%, con 273,267 visitantes.
Entre enero y mayo de 2026 el acumulado suma 1.4 millones de turistas internacionales, apenas un 0.6% más que en el mismo periodo de 2025, pero todavía 24.9% por debajo del nivel registrado en igual lapso de 2019, según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
Machu Picchu acusa el golpe
El deterioro también se refleja en Machu Picchu. De enero a abril de 2026, la ciudadela inca recibió 391,128 visitantes, una caída de 9.1% respecto al mismo periodo de 2025.
Los visitantes nacionales, con 80,567 personas, retrocedieron 25.2%, mientras que los extranjeros —310,561— cayeron 3.8%.
El flujo mensual de nacionales a Machu Picchu acumula variaciones negativas desde enero, con el punto más crítico en enero de 2026 (-43.5%). Los visitantes extranjeros solo registraron un resultado positivo en marzo (+2.1%), para retroceder nuevamente en abril (-7.2%).
El gasto por turista compensa en parte la caída de volumen
No todo el panorama es adverso. Las divisas generadas por turismo receptivo alcanzaron US$ 1,335 millones en el primer trimestre de 2026, un aumento de 12.7% frente a igual periodo de 2025 y 20.8% por encima del nivel prepandemia de 2019, de acuerdo con datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Ello implica que el gasto promedio por turista extranjero se ubica en niveles históricos altos, pese a que el volumen de visitantes siga rezagado.
El impacto de la conflictividad social
Los episodios de conflictividad registrados en los últimos años dejaron huella en el sector. Los disturbios que siguieron al intento de golpe de Estado de diciembre de 2022 generaron caídas sostenidas de visitantes extranjeros a Machu Picchu hasta setiembre de 2023.
El patrón muestra que las interrupciones del transporte y los bloqueos de carreteras tienen efecto inmediato y prolongado sobre la demanda turística internacional.
Con el proceso electoral en curso, la estabilidad del entorno de negocios y la garantía de acceso a los destinos turísticos se perfilan como variables determinantes para la recuperación del sector en la segunda mitad de 2026.