Las vacantes existen, pero no siempre encuentran candidatos preparados para ocuparlas. Esa es la principal preocupación que identifica Dorota Zawistowska, directora de Coursera Enterprise para América Latina, al analizar la evolución del mercado laboral en la región. Sectores como la ciberseguridad, la ciencia de datos y la inteligencia artificial generativa registran una demanda creciente de talento especializado, mientras que las universidades avanzan a un ritmo que, en muchos casos, no logra seguir la velocidad con la que evolucionan las competencias que hoy requieren las empresas.
En este escenario, las microcredenciales —certificaciones digitales que acreditan habilidades específicas— se han convertido en una de las herramientas más eficaces para reducir esa brecha. Aunque no reemplazan una carrera universitaria, permiten actualizar conocimientos en plazos más cortos y demostrar competencias específicas que adquieren cada vez más relevancia en los procesos de contratación.

Esta visión encuentra respaldo en el informe global Impacto de las Microcredenciales 2026, elaborado por Coursera junto con Rep Data. El estudio encuestó, entre febrero y marzo de 2026, a cerca de 2,100 estudiantes y egresados, 700 empleadores y 700 líderes universitarios de Estados Unidos, Reino Unido, India, Arabia Saudita, México, Indonesia y Filipinas. Con un margen de error de ±3.7% y un nivel de confianza del 95%, la investigación concluye que la contratación basada en habilidades dejó de ser una tendencia para consolidarse como una práctica habitual.
El mercado laboral ya cambió las reglas
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que las empresas ya modificaron la forma en que evalúan a quienes buscan su primer empleo. A nivel global, el 98% de los empleadores afirma utilizar criterios basados en habilidades para contratar posiciones de nivel inicial, mientras que el 86% asegura hacerlo de manera extensiva.
Detrás de estas cifras se evidencia un cambio de paradigma. El expediente académico continúa siendo importante, pero ya no resulta suficiente para anticipar el desempeño de un candidato.
Sin embargo, la adopción extensiva de este modelo varía según el mercado. Indonesia lidera con un 97%, seguida por Filipinas (94%), India (89%), Arabia Saudita (86%), México (85%) y Estados Unidos (83%). El Reino Unido registra el nivel más bajo entre los países analizados, con un 67%.
La diferencia resulta especialmente significativa porque el 99% de los empleadores británicos afirma utilizar criterios basados en habilidades en alguna medida. Esto sugiere que, aunque el enfoque está ampliamente presente en el discurso empresarial, su aplicación profunda dentro de los procesos de selección todavía no se encuentra tan extendida como en otros mercados.

El impulso detrás de este cambio responde a una realidad que las propias empresas consideran ineludible. El 61% de los empleadores prevé que más del 30% de las competencias laborales cambiará antes de que termine la década.
Frente a ese escenario, las microcredenciales funcionan como una evidencia concreta de las capacidades que una persona puede demostrar en el presente, más allá de la formación obtenida años atrás. No sorprende, entonces, que el 95% de los empleadores las considere un factor diferenciador entre candidatos y que el 87% les otorgue más peso que indicadores tradicionales, como el promedio académico o el prestigio de la universidad de origen.
Cuando una certificación también influye en el salario
La creciente relevancia de las microcredenciales también comienza a reflejarse en las decisiones de contratación. El estudio revela que el 94% de los empleadores está dispuesto a ofrecer un salario inicial más alto a candidatos que acrediten este tipo de formación, mientras que el 73% afirma que quienes las poseen avanzan con mayor rapidez en los procesos de selección.
Además, el 58% considera que estas certificaciones reducen significativamente el riesgo de una mala contratación y el 96% asegura haber incorporado al menos a tres candidatos con microcredenciales durante el último año. En conjunto, estos datos muestran que dejaron de ser un atributo excepcional para convertirse en un criterio cada vez más habitual dentro de las estrategias de reclutamiento.
Esa percepción también se refleja después de la contratación. El 92% de los empleadores considera que quienes ingresan con microcredenciales muestran un mejor desempeño durante su primer año, mientras que el 73% cree que tienen mayores probabilidades de ser promovidos o asumir nuevas responsabilidades.
De acuerdo con el informe, las organizaciones que orientan la capacitación hacia competencias específicas también identifican beneficios a nivel operativo. El 62% reporta un aumento significativo en la productividad y el 52% señala un impacto medible en la rentabilidad.

En este contexto, las microcredenciales están dejando de ser un complemento curricular para convertirse en un elemento que influye directamente en las decisiones de contratación. La discusión ya no gira únicamente en torno a obtener un título universitario, sino a demostrar competencias alineadas con las necesidades actuales del mercado y capaces de actualizarse al mismo ritmo que evolucionan la tecnología y los modelos de negocio.
Universidades bajo presión: adaptar el currículo o perder relevancia
El avance de las microcredenciales no solo está modificando la manera en que las empresas contratan; también está obligando a las universidades a replantear la velocidad con la que actualizan su oferta académica.
El informe muestra que el 59% de los líderes de instituciones de educación superior considera que no incorporar este tipo de certificaciones representa un riesgo estratégico moderado o significativo. Las razones son concretas: el 51% advierte una relación más débil con los empleadores, el 40% señala una actualización más lenta de los planes de estudio, otro 40% identifica una disminución en la calidad de las inscripciones y el 32% prevé una inserción laboral más tardía para sus egresados.
En lugar de transformar por completo sus programas, muchas instituciones están optando por integrar las microcredenciales como un complemento de la formación tradicional. Según el estudio, el 81% de los líderes académicos considera que estas certificaciones aceleran la actualización de los cursos, mientras que el 79% sostiene que facilitan la incorporación de nuevas metodologías y herramientas de enseñanza con un menor nivel de riesgo.
El impacto también se refleja en la matrícula universitaria. De acuerdo con el informe, las instituciones que integran microcredenciales con reconocimiento de créditos académicos registran una mayor cantidad de estudiantes inscritos que aquellas que no las incorporan. Para los autores del estudio, esto sugiere que estas certificaciones también influyen en el atractivo de la oferta educativa.

La inteligencia artificial acelera la demanda de nuevas habilidades
La rápida adopción de la inteligencia artificial generativa está acelerando la demanda de nuevas competencias en el mercado laboral. De acuerdo con el informe, las microcredenciales se consolidan como una de las principales herramientas para que estudiantes y profesionales actualicen sus conocimientos en un contexto marcado por el avance de esta tecnología.
En paralelo, la investigación revela que el 50% de los estudiantes ya obtuvo al menos una microcredencial vinculada con IA generativa, una señal de que la actualización de competencias dejó de ser un objetivo de largo plazo para convertirse en una necesidad inmediata.
El informe sostiene que este fenómeno responde a cambios que ya se observan dentro de las organizaciones. Con base en datos de Anthropic, señala que alrededor de la mitad de los empleos utiliza inteligencia artificial para realizar más de una cuarta parte de sus tareas.
En ese contexto, las empresas buscan profesionales capaces de incorporar nuevas herramientas con rapidez, lo que explica por qué las certificaciones específicas comienzan a ganar relevancia como evidencia de habilidades actualizadas.
La intensidad de esta tendencia varía de un país a otro. En Arabia Saudita, el 82% de los estudiantes afirma estar motivado por la posibilidad de obtener credenciales en IA generativa, frente al 62% del promedio global. Además, el 72% de los empleadores prevé ahorrar más del 20% en costos de capacitación gracias a estas certificaciones, por encima del 63% registrado a nivel mundial.
El Reino Unido, en cambio, mantiene una posición más cauta. Solo el 42% de los empleadores prioriza a un candidato con credenciales en IA generativa frente a otro con mayor experiencia, muy por debajo del promedio global de 60%. La diferencia refleja que la confianza en este tipo de certificaciones todavía no se consolida por igual, incluso entre las economías más desarrolladas.

América Latina enfrenta una brecha que aún puede cerrar
Para Dorota Zawistowska, el principal desafío en América Latina no es la falta de interés por aprender, sino la velocidad con la que evolucionan las necesidades del mercado laboral.
La ejecutiva sostiene que existe una demanda creciente de especialistas en ciberseguridad, ciencia de datos e inteligencia artificial generativa que las universidades todavía no logran cubrir. Al mismo tiempo, advierte que las organizaciones continúan valorando capacidades que ninguna tecnología puede sustituir por completo, como el pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo en equipo.
«Existe una brecha grande porque hay muchas vacantes en la región y para los empleadores es difícil encontrar candidatos adecuados: lo que produce la parte académica no está alcanzando las necesidades del mercado laboral».
Dorota Zawistowska, directora de Coursera Enterprise para América Latina.
La ejecutiva subraya que las microcredenciales no buscan reemplazar la educación superior, sino complementarla mediante procesos de actualización más ágiles y continuos. Esa visión también se refleja en las preferencias de los estudiantes: a nivel global, siete de cada diez optan por programas que combinan un título universitario con créditos obtenidos mediante microcredenciales, en lugar de elegir entre una alternativa u otra.
Los datos del informe muestran que esta tendencia trasciende a una sola plataforma o institución. La demanda de certificaciones de corta duración crece a medida que empresas y trabajadores buscan mecanismos más rápidos para actualizar competencias en áreas con alta demanda, especialmente aquellas vinculadas con la transformación digital y la inteligencia artificial.
El reto para la región, por tanto, no es decidir entre un título o una certificación, sino construir trayectorias de aprendizaje continuo que integren ambas opciones. Con una fuerza laboral mundial que incorporará cerca de 1.200 millones de personas durante la próxima década y con el 60% de los trabajadores actuales necesitando actualizar sus competencias, las microcredenciales se perfilan como un componente permanente del mercado laboral. La discusión ya no gira en torno a si tendrán un papel relevante, sino a la rapidez con la que universidades, empresas y profesionales serán capaces de adaptarse a esta nueva dinámica.