Según el Decreto Supremo N.° 005-2025-VIVIENDA del Ministerio de Vivienda, el ingreso mensual requerido para acceder a un crédito hipotecario en Perú subió de S/4,000 a S/5,000, según estimaciones del sistema financiero difundidas. El incremento responde al encarecimiento del financiamiento y al alza sostenida de los precios de vivienda.
Este nuevo umbral limita el acceso al crédito para un segmento más amplio de la población, en un contexto donde las tasas de interés hipotecarias se mantienen elevadas y la capacidad de endeudamiento de los hogares se reduce.
En términos prácticos, las entidades financieras evalúan que la cuota mensual del préstamo no supere entre el 30% y 40% del ingreso del solicitante. Con mayores tasas y precios inmobiliarios, el ingreso exigido aumenta para mantener ese equilibrio de riesgo.
El ajuste también refleja el impacto del ciclo monetario reciente, que elevó el costo del dinero en el sistema financiero. Aunque las tasas han comenzado a moderarse, aún se ubican por encima de niveles previos, lo que encarece las cuotas de los créditos hipotecarios.
Menor acceso a vivienda financiada
El aumento del ingreso mínimo implica que menos hogares califican para adquirir una vivienda mediante crédito. Esto afecta especialmente a la clase media emergente, que depende del financiamiento bancario para acceder a inmuebles.
Además, el alza en los precios de las viviendas, impulsada por mayores costos de construcción y menor oferta en algunos segmentos, presiona aún más la capacidad de compra.
Evaluación bancaria más estricta
Las entidades financieras han reforzado sus criterios de evaluación ante un entorno de mayor riesgo. Factores como estabilidad laboral, historial crediticio y nivel de endeudamiento pesan más en la aprobación de créditos.
En este escenario, los bancos priorizan perfiles con ingresos estables y menor carga financiera, lo que eleva la barrera de entrada al financiamiento hipotecario.
Perspectivas
El acceso al crédito hipotecario dependerá en los próximos meses de la evolución de las tasas de interés y de los precios inmobiliarios. Una reducción sostenida del costo del financiamiento podría aliviar parcialmente las condiciones de acceso.
Mientras tanto, el aumento del ingreso mínimo requerido consolida una tendencia de mayor restricción en el mercado de vivienda financiada en el país.