El Perú ha dado un paso fundamental hacia la sostenibilidad financiera de sus ecosistemas con la implementación de los primeros créditos de biodiversidad en el país, impulsados desde la región de Madre de Dios.
Este mecanismo busca transformar la manera en que se financia la protección ambiental, alejándose de las tradicionales donaciones para integrarse directamente en las cadenas de valor de la población y el turismo local, en zonas como el Manu, en donde se ha iniciado este proyecto.
Con una meta inicial de colocar 35,000 créditos en los próximos meses, esta iniciativa busca consolidar alianzas con empresas comprometidas con la sostenibilidad y el impacto socioambiental en la Amazonía peruana.
¿Qué es un crédito de biodiversidad y cómo funciona?
A diferencia de los bonos de carbono, que miden la captura de toneladas de CO2, un crédito de biodiversidad evalúa de forma directa la salud y el volumen de especies en un área específica.
Cada crédito tiene un valor de 100 dólares y representa 100 metros cuadrados de territorio en la Amazonía, cuya ganancia ecológica ha sido rigurosamente medida, auditada y verificada mediante la certificación independiente Nat5.
El modelo, liderado por organizaciones como Crees Foundation for Manu y Ecotone, se sustenta en más de 10 años de investigación científica continua y monitoreo de fauna en la zona de amortiguamiento del Manu.
Al respecto, en una entrevista exclusiva concedida a Infomercado, Quinn Meyer, fundador de Crees Foundation for Manu, explicó que estos créditos actúan como un reflejo fiel de la vida: «Los créditos de biodiversidad son representaciones de la vida dentro de un área o unidad específica. En este sentido es el número y el volumen de especies encontrado dentro de un área o un espacio unitario».

Los fondos recaudados mediante la venta de estos créditos se destinan directamente a sostener la investigación y la logística que demanda (40%), y un 60% que va directamente a la comunidad para la protección territorial y su desarrollo.
Un enfoque de mercado integrado y el caso de éxito del arte
Durante el cónclave empresarial «Building the Standing Economy», realizado en el campus Lima Udep, los especialistas de Ecotone y Crees Foundation destacaron que el valor de la biodiversidad debe integrarse en los productos y servicios cotidianos.
En lugar de crear un mercado completamente nuevo y aislado, la propuesta busca que las empresas incorporen estos créditos dentro de sus operaciones habituales, vinculando la conservación con el consumo masivo y el turismo regenerativo.
Como prueba de la viabilidad de este esquema, se desarrolló una iniciativa piloto que combinó el arte y la ciencia mediante la creación de 123 piezas únicas pintadas a mano inspiradas en la fauna del Manu.

Cada obra de arte elaborada por la artista Venetia Higgins incluyó un crédito de biodiversidad y la totalidad de la colección se agotó en un plazo de 45 días, demostrando el alto atractivo que genera en los consumidores.
Desafíos regulatorios y proyección hacia el futuro
Actualmente, la comercialización de estos créditos en el Perú se desarrolla sobre terrenos privados debido a la ausencia de un marco regulatorio específico por parte del Ministerio del Ambiente (Minam) para concesiones y áreas naturales protegidas. Sin embargo, Quinn Meyer, uno de los impulsores del proyecto, confía en que la normativa se actualizará próximamente para permitir la escalabilidad del modelo a nivel nacional.