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IPE: Incendios forestales se multiplicaron por casi nueve en dos décadas

Los reservorios del sur almacenan 10% menos agua que hace una década y más de 13% de la superficie agrícola enfrenta riesgo alto de sequía, según Cenepred.

incendios forestales en Perú
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En lo que va del 2026, el Perú registra 385 incendios forestales, de acuerdo con el Midagri, y el riesgo aumentaría en los próximos meses.

Un Fenómeno El Niño global de magnitud muy fuerte retrasaría las lluvias y prolongaría las condiciones secas en la sierra sur y la Amazonía, advirtió el Instituto Peruano de Economía (IPE).

Las emergencias por incendios crecieron casi nueve veces

El fuego es cada vez más frecuente. Según el Indeci, el promedio anual de emergencias por incendios forestales pasó de 29 entre el 2004 y 2008 a 253 entre el 2019 y 2023. Es decir, se multiplicó casi nueve veces.

La situación empeoró en el 2024, cuando las emergencias llegaron a un récord de 1,962, casi ocho veces la cifra del quinquenio previo.

El sur concentró 69% de los casos entre el 2019 y 2023, sobre todo en Cusco (289), Apurímac (201) y Ayacucho (192). En el 2024, Cusco volvió a ser la región más afectada, con 23% de las emergencias a escala nacional.

Más de 2 millones de hectáreas quemadas en seis años

La superficie dañada también creció, en especial en el sur.

Según MapBiomas, entre el 2019 y 2024 se quemaron más de 2 millones de hectáreas en el país.

Esa cifra equivale a 7.5 veces la superficie de Lima Metropolitana y es 59% mayor que la del quinquenio previo.

En el sur, el área quemada se multiplicó por 2.3 en ese período, de 263,000 a 614,000 hectáreas, y su peso en el total nacional subió de 21% a 31%.

Puno registró el mayor aumento del país, con 177,000 hectáreas adicionales.

Con 281,000 hectáreas quemadas, pasó a ser la segunda región más afectada, detrás de Ucayali (379,000).

El Enfen pronostica lluvias por debajo de lo normal en la sierra sur y la Amazonía hasta el verano del 2027.

Más de 13% de la superficie agrícola está en riesgo de sequía

El déficit de lluvias también golpea al agro. Según el Cenepred, más de 13% de la superficie agrícola del país enfrenta un riesgo alto o muy alto de sequía, y más de dos tercios de esa área están en el sur.

Cusco y Apurímac son especialmente vulnerables.

Cerca de 60% de su superficie agrícola se cultiva en secano, es decir, depende solo de las lluvias.

Además, en ambas regiones más de la mitad de la superficie agrícola está expuesta a sequías asociadas a El Niño global.

Reservorios con poca agua y problemas de mantenimiento

El Perú está entre los siete países más expuestos a sequías de América Latina y el Caribe, según el Índice de Exposición a Sequías de la Comisión Europea.

Su infraestructura da poco margen para enfrentarlas: de acuerdo con el BID, la capacidad de almacenamiento de agua del país equivale a la décima parte del promedio regional.

En el sur, donde las precipitaciones ya están por debajo de lo habitual para esta época, los reservorios para uso agrícola y consumo humano guardan en promedio 10% menos agua que en la década previa.

En algunos casos la brecha es mayor. Al 12 de octubre, El Frayle (Arequipa) y Pañe (Cusco), ambos entre los 10 reservorios de mayor capacidad, almacenaban 40% y 33% menos agua, respectivamente, que el promedio de esa fecha en los diez años previos.

La gestión también resta capacidad. Por colmatación, es decir, la acumulación de sedimentos, Poechos (Piura) y Gallito Ciego (Cajamarca) perdieron más de 50% de su capacidad, según el Banco Mundial.

El agua para consumo humano también está en juego

La menor disponibilidad afecta servicios esenciales. Cusco, una de las regiones más expuestas a sequías según el Cenepred, ya enfrentó desabastecimiento de agua potable durante 2022-2023.

Un período seco más largo aumentaría la presión sobre la producción agrícola y el suministro para la población.

Por eso, el IPE considera que las autoridades nacionales y subnacionales deben ir más allá de atender emergencias.

Entre otras medidas, plantea fortalecer la gestión del agua, aumentar la capacidad de los reservorios y mejorar su mantenimiento.

También propone tecnificar el riego y buscar con los agricultores alternativas a la tala y quema de bosques para abrir pequeñas parcelas o chacras.