Las tensiones geopolíticas reavivadas en Medio Oriente no solo han encendido las alarmas en los mercados energéticos, sino que han golpeado de lleno el corazón de la cadena productiva del agro peruano: el precio de los fertilizantes.
El repunte, que recuerda la crisis de 2022, amenaza con elevar los costos de producción y, en consecuencia, el precio final de los alimentos.
Según el informe ‘Tensiones en Medio Oriente, precios y riesgos para el agro de ComexPerú, el detonante principal es el riesgo de bloqueos en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del mundo por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas que se consume globalmente.
Esta situación ha presionado al alza los precios de los combustibles, lo que encarece la logística internacional y, sobre todo, vuelve más costosa la producción de fertilizantes nitrogenados como la urea.
El precio de la urea se dispara en dos meses
Los números reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con el Pink Sheet del Banco Mundial, el precio de referencia de la urea pasó de US$415 por tonelada en enero de 2026 a US$725 en marzo, lo que representa un incremento de más del 74% en apenas dos meses.
Si bien otros fertilizantes como el fosfato diamónico (DAP) y el cloruro de potasio también han subido, lo han hecho en menor magnitud (aproximadamente 6% y 4% respectivamente).
Este shock de precios golpea a un país altamente dependiente del exterior. Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el Perú importó alrededor de 1.2 millones de toneladas de fertilizantes en 2025, siendo el sulfato de amonio (32%), la urea (30%) y el fosfato diamónico (16%) los principales insumos adquiridos.

Alerta por alta dependencia de pocos proveedores
El análisis de ComexPerú revela un punto de vulnerabilidad crítica para el abastecimiento nacional. En 2025, Rusia consolidó su posición como el principal proveedor de urea para Perú, con 235,114 toneladas métricas, es decir, aproximadamente el 66% del total de las importaciones.
De esta manera, Rusia y China (con un 19%) concentraron alrededor del 85% de las compras externas de este insumo vital. Aunque estos países no están directamente en la zona de conflicto, el mercado internacional de fertilizantes es global y cualquier perturbación energética o logística en Medio Oriente termina trasladándose a los precios.
El fantasma de la crisis de 2022
El escenario actual, aunque menos catastrófico, revive la pesadilla de 2022, cuando el conflicto entre Rusia y Ucrania provocó un fuerte incremento en los precios internacionales de fertilizantes.
En ese entonces, las importaciones totales de fertilizantes en Perú se contrajeron un 11.5% al año siguiente, y el precio de la urea en el mercado interno pasó de S/65 por saco en octubre de 2021 a alrededor de S/270 en 2022, según datos de la Asociación Peruana de Productores de Arroz.
Riesgo de traslado a los precios de los alimentos
La preocupación de los gremios exportadores no es menor. El encarecimiento de los fertilizantes eleva los costos de producción agrícola doméstica, presión que termina trasladándose al consumidor final.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) para marzo de 2026 son un primer indicio de esta presión: la división de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas registró la variación mensual más alta entre las divisiones no energéticas, con un alza del 3.24% en Lima Metropolitana, acumulando un 5.43% en el primer trimestre del año, destacándose el incremento en hortalizas y tubérculos del 10.3%.