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Yape y TAPP: ¿cuál será el futuro de las billeteras digitales peruanas en los próximos meses?

En el Moody's Inside LatAm 2026, el CEO de Yape abordó su expansión hacia nuevos servicios, mientras que el BCRP trabaja en las reformas estructurales del sistema de pagos.

Por Jared Panta
5 minutos
TAPP BCRP PIX Billeteras digitales
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El ecosistema de pagos digitales en el Perú vive una profunda transformación. Durante el evento Moody’s Inside LatAm 2026, la evolución del sector financiero local ocupó un lugar central en el panel “Pagos digitales en el Perú: inclusión financiera, innovación y nuevos riesgos”, donde se analizaron las estrategias de crecimiento de las principales plataformas del mercado.

Hacia los próximos meses y con la mirada puesta en el 2027, Yape busca trascender su función original de billetera digital para convertirse en un ecosistema integral de uso cotidiano.

Según detalló Raymundo Morales, Chief Executive Officer de Yape, la plataforma enfoca sus baterías en tres ejes clave: la ampliación del envío y recepción de remesas internacionales de forma inmediata a un mayor número de países, la incorporación de nuevos aliados comerciales en su sección de tienda y promociones, y la consolidación de servicios de valor ciudadano.

Respecto a este último punto, Morales destacó el antecedente de la iniciativa “Voto Informado”, desarrollada junto a la ONPE, el JNE y Transparencia en el último proceso electoral, la cual permitió que entre 7 y 8 millones de «yaperos» accedieran a información electoral verificada directamente desde la aplicación. De acuerdo con el ejecutivo, el factor diferenciador en la industria durante los siguientes años será la experiencia del usuario y la capacidad de anticiparse a necesidades del consumidor.

La catapulta de los microcréditos

El crecimiento proyectado por Yape hacia el 2027 se apoya en una base consolidada de inclusión financiera. Entre 2016 y 2022, el número de personas con acceso a crédito en el sistema financiero peruano se mantuvo estancado, pasando de 3.4 a 3.7 millones. Sin embargo, entre 2022 y 2026, la cifra se duplicó hasta alcanzar los 6.6 millones de deudores, un salto impulsado por la oferta de microcréditos digitales de bajo monto y corto plazo (entre S/ 200 y S/ 400 a 30 o 60 días).

Para diseñar este modelo de riesgo, Yape otorgó inicialmente préstamos aleatorios a 100,000 usuarios por un monto total de S/ 220 millones. A pesar de que el estimado de pérdida inicial era del 50%, el 90% de los usuarios cumplió puntualmente con el pago, demostrando que la falta de acceso al financiamiento respondía a la ausencia de productos adecuados en la banca tradicional y no a un problema de morosidad.

TAPP: La infraestructura pública que transformará la competencia

El avance de estas soluciones va de la mano con las reformas estructurales del sistema de pagos impulsadas por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). En ese sentido, la siguiente gran frontera del sector será la implementación de la plataforma de Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos (TAPP).

Durante su intervención en el evento, Carlos Montero Llamosas, gerente de Política Monetaria del BCRP, detalló los alcances de TAPP, definiéndola como una infraestructura pública neutral y abierta diseñada para resolver problemas de coordinación, eliminar barreras de entrada y elevar la productividad del país.

«TAPP no compite con bancos, billeteras o fintechs. Es más bien una infraestructura pública que permite que distintos proveedores ofrezcan pagos y cobros inmediatos desde cuentas bancarias, de dinero electrónico u otras fuentes de fondos. La estrategia busca una infraestructura pública con competencia privada: lo mejor de ambos mundos», precisó Montero Llamosas.

El pilar fundamental de TAPP es la iniciación de pagos, un concepto que permite a un usuario autorizar un pago o cobro desde una aplicación autorizada sin necesidad de ingresar al aplicativo de la entidad financiera donde mantiene sus fondos.

Esta arquitectura separa las funciones del sistema en tres roles independientes:

  1. Proveedor de cuentas: La entidad que custodia los fondos.
  2. Proveedor de acceso: Quien enruta la transacción de forma segura.
  3. Proveedor de la aplicación: La interfaz con la que interactúa el usuario final.

Esta división permitirá que actores no bancarios como fintechs, empresas de telecomunicaciones (telcos) y nuevos competidores desarrollen interfaces de usuario sin necesidad de ser entidades bancarias, democratizando la innovación en la experiencia del cliente bajo estándares comunes de seguridad, disponibilidad 24/7 y automatización de pagos.

Del efectivo a la interoperabilidad plena

La creación de TAPP representa la Fase 4 de la hoja de ruta del Banco Central para modernizar el Sistema Nacional de Pagos en un país que históricamente dependía del efectivo en un 98% de sus transacciones:

  • Fase 1 (marzo 2023): Interconexión directa entre las principales billeteras digitales (Yape y Plin).
  • Fase 2 (septiembre 2023): Integración de transferencias inmediatas mediante alias (número celular) y códigos QR interoperables.
  • Fase 3 (diciembre 2023): Interoperabilidad total entre cuentas de dinero electrónico y cuentas bancarias.
  • Fase 4 (En desarrollo – TAPP): Incorporación de nuevos participantes mediante el modelo de iniciación de pagos.

Los resultados de este proceso regulatorio muestran un cambio acelerado en las costumbres de pago del peruano. Según datos presentados por el BCRP, en los últimos 12 meses a junio se registraron 767 pagos digitales per cápita, un crecimiento exponencial frente a los 29 pagos per cápita contabilizados en 2016, situando al Perú como el país de mayor crecimiento de la región en este indicador.

Asimismo, solo en el mes de junio se procesaron 1,612 millones de pagos digitales de bajo valor, de los cuales 312 millones correspondieron a transacciones interoperables. Estas últimas pasaron de representar el 14% del total de transacciones antes de 2023 al 20% en junio de este año.

Para los ejecutivos del sector, la puesta en marcha de TAPP estandarizará las reglas del juego y agrandará la «torta» del mercado digital, permitiendo que plataformas como Yape y nuevos actores compitan en un ecosistema integrado, seguro y eficiente.