J.P. Morgan estima que el precio del petróleo bajará a un promedio de US$63 por barril en 2027, el mismo nivel que tenía antes del estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La proyección, presentada por Luis Oganes, jefe de Global Macro Research del banco, depende de que se normalice el tránsito por el estrecho de Ormuz, la vía por la que pasa una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural.
Un acuerdo político da forma a la apuesta
Para 2026, J.P. Morgan calcula un precio promedio de US$86 por barril, todavía lejos de los picos de US$120 que alcanzó el crudo tras la escalada bélica en Medio Oriente.
Oganes explicó, durante su participación en el Perú Wealth Management Summit 2026, que el banco incorpora en sus cálculos la expectativa de que se alcance algún tipo de acuerdo, ya que un cierre o interrupción prolongada de Ormuz no es sostenible para el mercado global.
El especialista señaló que el incentivo para destrabar la situación puede surgir tanto por razones económicas como políticas, y que ese supuesto es la base central de la proyección a la baja para 2027.
La demanda china también empuja el precio hacia abajo
A la eventual normalización de Ormuz se suma un segundo factor: una menor demanda de petróleo por parte de China, que contribuye a contener el precio y evita presiones adicionales al alza.
Una caída del crudo en 2027 tendría, además, un efecto favorable sobre la inflación global, en especial para los países importadores de energía, al aliviar uno de los principales costos que presionan los precios de combustibles y transporte.
El riesgo de una nueva escalada sigue abierto
Aunque el crudo llegó a bordear los US$119 por barril de Brent en el peor momento de las tensiones, actualmente se mueve alrededor de los US$80, con alta volatilidad.
Oganes advirtió que el tema no está resuelto y que el riesgo de que la tensión regrese —y con ella nuevas presiones inflacionarias— sigue vigente.
Una investigación reciente de J.P. Morgan mantiene la desescalada como escenario base, pero advierte que el camino puede ser volátil: una nueva escalada del conflicto o una interrupción prolongada del tránsito por Ormuz elevaría considerablemente la prima de riesgo del petróleo.