La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) avanza en el proyecto de finanzas abiertas, una iniciativa que busca que los bancos compitan entre sí por captar a los clientes con buen historial de pagos y les ofrezcan menores tasas de interés.
El superintendente Sergio Espinosa explicó que el mecanismo permitirá a los usuarios autorizar a otras entidades el acceso a su información financiera.
Un historial que hoy queda encerrado en un solo banco
Actualmente, cuando una persona tiene una cuenta o un crédito, la entidad con la que trabaja acumula información sobre sus ingresos, pagos y movimientos.
Ese historial, sin embargo, no llega al resto del sistema financiero, lo que impide que otros bancos identifiquen a un buen pagador y le hagan una oferta mejor.
Espinosa resumió el problema: cada banco conoce el comportamiento financiero de sus propios clientes, pero no el de los que están en la competencia.
Con finanzas abiertas, ese candado se abre mediante mecanismos digitales de autorización.
Un cliente con buen historial de pagos podría permitir que otro banco revise su información y, con base en ella, le proponga directamente un crédito o incluso comprarle la deuda que mantiene en su entidad actual a una tasa menor.
Por qué más información puede bajar la tasa
La tasa de interés funciona como el precio que cobra un banco por el riesgo de prestarle a una persona.
Cuantos más datos tenga la entidad sobre los ingresos y el comportamiento de pago de un cliente, con mayor precisión puede calcular ese riesgo.
Un cliente que demuestra ser confiable se vuelve, entonces, un usuario que distintos bancos querrán captar, lo que empuja las condiciones crediticias a su favor.
Según Espinosa, la tasa no es un número general para todo el mercado, sino un precio calculado para cada persona.
Las billeteras digitales como puerta de entrada al crédito
Las billeteras digitales ya cumplen un rol parecido para quienes no tenían cómo demostrar sus ingresos.
Espinosa detalló que casi 18 millones de peruanos usan billeteras digitales y que, a través de ellas, se ha otorgado más de un millón de créditos a personas antes excluidas del financiamiento.
Se trata en su mayoría de préstamos pequeños, de entre S/300 y S/1,000, con plazos de uno a tres meses.
Cada movimiento registrado en la billetera —de comerciantes, vendedores o trabajadores independientes— construye un historial que los bancos pueden usar para evaluar la capacidad de pago.
Espinosa lo comparó con una escalera: si el cliente mantiene un buen comportamiento, puede acceder progresivamente a montos mayores y tasas más bajas.
Una competencia que también corre por cuenta de los bancos
Para la SBS, las finanzas abiertas atacan una de las trabas que limita la competencia en el sistema financiero: la concentración de los datos de los clientes en una sola entidad.
Con el nuevo esquema, el usuario tendría más control sobre su propia información y podría usarla para comparar ofertas.
El objetivo de fondo, según Espinosa, es que la competencia no dependa solo de que el cliente busque un mejor banco, sino de que las entidades tengan incentivos para salir a buscar a los clientes de menor riesgo.
En ese escenario, un buen pagador podría recibir propuestas para trasladar sus créditos, bajar sus tasas o acceder a mejores condiciones sin moverse de su banco actual.