Perú se consolidó como el tercer mayor consumidor de gas licuado de petróleo (GLP) en América Latina, al registrar un consumo superior a 1.9 millones de toneladas métricas anuales, según datos difundidos por la Sociedad Peruana de Gas Licuado.
El mercado peruano solo es superado por México y Brasil, dos de las economías más grandes de la región. El avance del consumo responde principalmente al uso doméstico del GLP, especialmente en hogares que utilizan balones de gas para cocinar.
Según el reporte, cerca del 70% de los hogares peruanos emplean GLP como principal fuente energética para la preparación de alimentos. El combustible también mantiene una presencia importante en sectores como transporte, comercio e industria.
La Sociedad Peruana de Gas Licuado señaló que el crecimiento sostenido del consumo refleja la expansión de la cobertura energética y el papel del GLP como alternativa frente a otros combustibles.
Dependencia de importaciones
Pese al alto nivel de consumo, Perú mantiene una fuerte dependencia de las importaciones para abastecer la demanda interna. El informe indica que aproximadamente el 70% del GLP consumido en el país proviene del extranjero, mientras que el resto corresponde a producción nacional.
Esta situación ha generado preocupación en el sector debido a la exposición del mercado peruano a variaciones internacionales de precios y problemas logísticos en el suministro.
El GLP es uno de los combustibles de mayor uso en el país debido a su presencia en miles de hogares y negocios. Además, su demanda se incrementó durante los últimos años por el crecimiento urbano y el mayor acceso energético en diversas regiones.
Consumo en hogares y transporte
Además del consumo residencial, el GLP también se utiliza de manera extendida en vehículos convertidos a gas. El combustible es considerado una alternativa de menor costo frente a la gasolina y el diésel.
El reporte advierte que la creciente demanda obliga a fortalecer la infraestructura de almacenamiento, distribución y abastecimiento para evitar problemas en el suministro interno.
Especialistas del sector energético han señalado que uno de los retos pendientes es aumentar la producción local y reducir la dependencia de las importaciones, especialmente en escenarios de volatilidad internacional.