Emprendimientos

Javier Calvo: De vender sándwiches con su esposa a crear su propio imperio de negocios internacionales

Respecto a sus planes para los próximos años, estos se enfocan en liderar y escalar ocho diferentes modelos de negocio sostenibles e impulsado por jóvenes socios.

Por Iveth Yamunaque
7 minutos
Historia de Javier Calvo
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Tras perder su carrera en la Marina debido a una enfermedad, Javier Calvo tuvo que reinventarse desde cero. Entre clases, un pequeño negocio familiar y múltiples dificultades económicas, encontró en la seguridad una oportunidades para emprender. Así empezó con Liderman, una empresa de seguridad que se convirtió en una de las más importantes de Perú. Además, hoy se enfocan en liderar y escalar ocho diferentes modelos de negocio sostenibles e impulsado por jóvenes socios.

Javier Calvo Pérez

Javier nació en Lima en 1961. Proviene de una familia de clase media con una fuerte tradición naval, pues su padre era oficial y su hermano mayor también había ingresado a la institución, mientras que Javier estudió en el Liceo Naval Almirante Guise, según el portal web de Javier Calvo.

Siendo un joven inquieto, travieso y deportista, ingresó a la Marina a los 15 años sin tener una vocación definida, pero encontró la felicidad en la estricta rutina militar gracias al deporte.

Con el tiempo, logró graduarse como oficial de la Marina en 1981 y alcanzó el grado de Teniente Segundo, pero su carrera militar se vio obstaculizada alrededor de sus 20 años cuando contrajo un herpes ocular. Esta enfermedad le hizo perder un ojo y ante esta incapacidad, solicitó su baja médica de la Marina.

Sus inicios en la vida civil y profesional estuvieron marcados por la necesidad y el esfuerzo, ya que intentó estudiar una maestría financiada por su padre, pero tuvo que dejarla por falta de recursos y tiempo.

Para sobrevivir, se dedicó a enseñar diferentes cursos como álgebra e historia en la Academia Calvo Pérez, fundada por su padre, y en paralelo, administraba un pequeño quiosco de sándwiches junto a su esposa Verónica, a quien había conocido en una fiesta naval y con quien lleva más de 40 años de matrimonio.

Javier Calvo: Un camino emprendedor

Con el pasar del tiempo, un amigo con el que jugaba fútbol lo invitó a trabajar como gerente de operaciones en una pequeña empresa de seguridad que representaba a la transnacional inglesa Control Risks, especializada en la negociación de secuestros durante la época del terrorismo en el Perú.

Durante los dos años que trabajó allí, Javier aprendió mucho sobre seguridad, pero también identificó deficiencias en la gestión humana y el trato a los trabajadores, lo que despertó sus ganas de emprender.

Como no tenía capital para fundar su propia empresa, un cliente de aquella compañía le prestó el dinero inicial para independizarse.

A finales de 1989 y principios de 1990, Javier fundó su empresa de seguridad, inicialmente registrada como JV Resguardo utilizando las iniciales de su nombre y el de su esposa.

El emprendimiento empezó desde cero con apenas cuatro vigilantes en Ventanilla, obligando a Javier a ser el gerente, supervisor y reemplazo cuando alguien faltaba.

Por otro lado, los desafíos financieros se hicieron notar a medida que la empresa se iba consolidando. Durante diez años tuvo que vivir junto a su esposa y su pequeño hijo en un pequeño departamento construido por sus suegros, sin refrigeradora y dependiendo de préstamos mensuales para poder pagar la planilla de sus trabajadores a tiempo.

Crecimiento

El crecimiento de la empresa tuvo su primer logro entre 1992 y 1993, cuando el grupo Gloria compró los laboratorios donde Javier tenía 11 vigilantes e intentó despedirlos para usar su propia seguridad corporativa.

Es así que Javier, demostrando ideó estrategias para poder obtener la seguridad de todo el Grupo Gloria, pasando de una docena a casi mil hombres. Esta reputación atrajo a las empresas más grandes del país, operando al 100% la seguridad de los grupos Romero, Brescia, Ferreyros y Buenaventura.

Debido al realce que Javier quería darles a los vigilantes, creó un concurso en donde uno de los trabajadores sugirió el nombre Liderman, pasando de ser una empresa de seguridad física a ser una empresa enfocada en derechos humanos y cultura, según el podcast Creciendo Juntos.

Debido a su enfoque con el bienestar del trabajador, la empresa ganó el primer lugar de Great Place to Work en Perú y Latinoamérica durante múltiples años. También empezaron a adoptar tecnología avanzada como drones, alarmas con la división 3 creada junto a su hermano Jaime, y robótica de telepresencia en 2014.

Asimismo, lograron expandir la marca a Ecuador y Chile, siendo superiores a la competencia transnacional al llegar a tener más de 17,000 trabajadores bajo la gestión directa de Javier.

Sin embargo, en 2014, Javier decidió vender la mayoría de las acciones al fondo de inversión Carlyle Group (hoy en manos del Gurpo Romero, permitiendo que la marca alcance hoy a más de 25,000 trabajadores e inicie operaciones en Estados Unidos.

Por otro lado, enn 2021, Javier obtuvo una maestría con doble título en Liderazgo Consciente y Sostenibilidad por la OBS Business School de la universidad de Barcelona.

Planes

Respecto a sus planes para los próximos años, estos se enfocan en liderar y escalar ocho diferentes modelos de negocio sostenibles e impulsado por jóvenes socios.

Entre estos destaca qAira, una empresa cofundada con los ingenieros Mónica Abarca y Carlos Saito, dedicada al monitoreo robótico de la calidad del aire con el objetivo de crear el Waze del aire, logrando ya implementaciones en la municipalidad de Lima, el Jockey Plaza, el aeropuerto de Galápagos , y zonas arqueológicas como Kuélap, además de su reciente expansión a Ecuador, Panamá y Costa Rica, según el podcast de Cristian Arens.

También dirige Ananay Hoteles Boutique, una cadena de siete palacios coloniales restaurados bajo normas de la UNESCO en Perú. Sumado a ellos, está impulsando Algaex, una planta en Pisco que exporta fertilizantes y suplementos a base de algas al mercado europeo.

Asimismo, posee Vuelve, un emprendimiento ecológico de compostaje para mascotas. Así como también Kaudal, una plataforma de tecnología de talento; y finalmente, WUF, una asociación para el bienestar de perros y gatos.

A nivel internacional, Javier participa como inversionista Ángel en Silicon Valley con el grupo SB Links, manteniendo posiciones en startups como High TV, Cyber y Torre, tras haber logrado ya exitosas ventas como la empresa de software Wizeline.

Contactos

Web: Javier Calvo Pérez
Instagram: @javier.calvoperez

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