37% de las empresas peruanas paga a la mayoría de sus trabajadores sin ningún tipo de documento, la modalidad más frecuente por encima de la boleta simple (13%), el recibo por honorarios (13%) y el contrato o planilla (26%), según el estudio «Empresas y Estado» de Ipsos, elaborado a partir de 1,004 encuestas a empresas formales y semiformales entre enero y febrero de 2026.
La brecha se agranda según el tamaño del negocio: en la microempresa, 47% de los trabajadores cobra sin ningún documento y solo 10% lo hace a través de un contrato formal.
En la pequeña y mediana empresa, el pago sin sustento baja a 18% y el uso de contrato sube a 46%. En la gran empresa, en cambio, 99% de los trabajadores está en planilla.
Las empresas que no formalizan el pago explican esta decisión principalmente por la naturaleza de los trabajos: 38% dice que se trata de labores eventuales, temporales o de muy corto plazo.

Le siguen la situación económica actual de la empresa (24%) y, de forma menos esperada, la solicitud del propio trabajador para no perder el Seguro Integral de Salud (SIS) u otro beneficio asociado a la informalidad (22%). Solo 9% atribuye la informalidad a la complejidad de los trámites.
El patrón varía por segmento: en la microempresa, la situación económica pesa menos (21%) que en la pequeña y mediana empresa, donde se convierte en el motivo principal (45%), por encima de los trabajos eventuales (36%).
Estos hallazgos son consistentes con el panorama nacional: según el INEI, la tasa de empleo informal llegó a 70.2% en 2025 —unos 12.3 millones de los 17.6 millones de peruanos ocupados—, con una incidencia aún mayor en zonas rurales (94.8%) y entre los jóvenes de 14 a 24 años (84.9%). Los trabajadores informales pierden acceso a CTS, gratificaciones, asignación familiar y pensión: solo 42.7% de los ocupados en el país aporta a un sistema de pensiones.