Las expectativas empresariales sobre la economía y la inversión cayeron en agosto, al cierre del primer mes completo de gobierno de Keiko Fujimori, después de tocar su punto más alto en julio —cuando superaron la barrera de los setenta puntos tras su elección como presidenta—, según la más reciente encuesta del Banco Central de Reserva del Perú (BCR).
Aun así, el índice se mantiene por encima de los cincuenta puntos, el umbral que separa el optimismo del pesimismo entre los empresarios consultados.
Las ventas mejoran, pero el ánimo a futuro se enfría
En el plano actual, las empresas reportan más ventas, mayor producción y más órdenes de compra.
El indicador de ventas subió de 59.2 a 62.3 puntos, y el de la situación del negocio avanzó dos puntos.
Sin embargo, esa mejora no se traslada a las proyecciones. La expectativa sobre la economía peruana a tres meses retrocedió de 62.3 a 57.3 puntos entre julio y agosto, ya con el nuevo gobierno en funciones.

Para el economista Juan José Marthans, la caída es leve y el nivel de confianza todavía da tranquilidad, al ubicarse diez puntos por encima del umbral de los cincuenta.
Según explicó, la preocupación empresarial está más ligada a la rapidez con la que el nuevo gobierno enfrente el impacto de El Niño y la inseguridad ciudadana.
El economista Juan Carlos Odar, en cambio, puso el foco en la brecha entre el presente y el futuro cercano: mientras la situación actual mejora, la expectativa a tres meses retrocede por el desempeño de sectores primarios como pesca y agro, que generan empleo urbano y arrastran a otros rubros de la economía.
La inversión privada resiste pese a las dudas
Las expectativas de inversión también cedieron. A tres meses, el indicador bajó cuatro puntos, de 59.2 a 56.3 puntos, mientras que a doce meses pasó de 67.3 a 65.3 puntos.
Ese retroceso en las expectativas no implica, sin embargo, que la inversión se haya detenido. Odar señaló que la inversión privada sigue en expansión, algo que se refleja en la importación de bienes de capital, y anticipó mayor dinamismo de la inversión pública en la segunda mitad del año, conforme avancen las obras de prevención ante El Niño que no se ejecutaron en el primer semestre.
El Niño y la inseguridad, en la mira de los empresarios
Marthans atribuyó parte de la cautela empresarial a que el gobierno de Fujimori hereda pasivos acumulados durante los últimos cinco años.
A su juicio, será clave la coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso para construir un marco normativo que permita enfrentar tanto el fenómeno de El Niño como la inseguridad, y mencionó que el sector productivo observa con atención el eventual uso de facultades delegadas para avanzar en ese frente.
Suben las expectativas de precios
Las proyecciones sobre los insumos —los bienes y servicios que una empresa necesita para producir, como materias primas, combustible, electricidad o transporte— aumentaron de 58.6 a 60.9 puntos a tres meses.
En línea con ello, la expectativa sobre el precio promedio de venta subió de 57 a 58.5 puntos.
Marthans vinculó esta presión a los riesgos que El Niño representa para la infraestructura, las cosechas y las cadenas de suministro: bastaría que un puente de la Panamericana se vea afectado para que se pierda producción y se encarezcan los insumos.
El economista recordó que el fenómeno de 1983 afectó a cientos de miles de peruanos, aunque consideró que hoy existe una mejor capacidad de reacción.
Odar, por su parte, agregó que el conflicto en Medio Oriente presiona al alza el precio del petróleo, lo que —junto a una inflación que ya bordea el cuatro por ciento— podría llevar el indicador a cerrar el año cerca del cinco por ciento.