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El Niño amenaza los ingresos de 20 mil pequeños productores de caña de azúcar del norte

Los cañicultores es uno de los sectores más vulnerables pues no mantienen contratos directos con los ingenios y no cuentan recursos para proteger sus cultivos.

Por César Flores Córdova •
3 minutos
Foto: Lombriz Revista
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El posible impacto de El Niño costero sobre la industria azucarera peruana no solo representa un riesgo para los grandes ingenios. Alrededor de 20 mil pequeños productores independientes de caña de azúcar de la costa norte podrían enfrentar una reducción de sus ingresos debido a las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.

Según información recogida por ComexPerú de la Asociación Peruana de Agroindustriales del Azúcar y Derivados (Perucaña), una parte importante de estos pequeños cañicultores presenta una elevada vulnerabilidad económica. Muchos no cuentan con contratos directos con los ingenios azucareros y comercializan su producción a través de acopiadores, situación que limita su capacidad de negociación y los expone con mayor intensidad ante una campaña desfavorable.

El riesgo aumenta ante las condiciones climáticas previstas para el norte del país. ComexPerú señala que las lluvias por encima de lo normal y las temperaturas elevadas incrementarían los riesgos para cultivos como la caña de azúcar.

Menor rendimiento podría afectar los ingresos

Aunque la caña necesita calor y disponibilidad de agua durante su crecimiento, también requiere de un periodo más seco y fresco para alcanzar una adecuada maduración. Un exceso de temperatura y precipitaciones puede reducir la concentración de sacarosa, lo que disminuye el rendimiento industrial incluso si el volumen de caña cosechado no registra una caída equivalente.

El escenario resulta especialmente sensible porque la producción venía mostrando una recuperación. Durante el primer semestre de 2026, el Perú produjo 5.1 millones de toneladas de caña de azúcar, un crecimiento del 23% frente al mismo periodo de 2025. Sin embargo, ese resultado se produjo antes del periodo de lluvias previsto para el norte.

Según ComexPerú, para los pequeños productores, una disminución del rendimiento puede convertirse rápidamente en un problema económico. A diferencia de las grandes empresas, cuentan con menos recursos para invertir en sistemas de drenaje o asumir los costos de recuperación después de una mala campaña, por lo que una menor productividad tendría un efecto directo sobre los ingresos de sus familias.

La Libertad y Lambayeque concentran producción

La vulnerabilidad del sector también responde a su concentración territorial. La Libertad y Lambayeque concentran una parte importante de la producción nacional de caña y albergan cuatro de los ocho principales ingenios azucareros del Perú. Estos ingenios abastecen cerca del 80% del mercado nacional, según Perucaña.

El mercado ya muestra señales de presión. De acuerdo con cifras de Midagri citadas por ComexPerú, el precio mayorista del azúcar rubia pasó de S/2.10 a S/3.10 por kilogramo entre agosto y septiembre, un incremento de aproximadamente 45%. En Lima, el precio minorista aumentó de S/3 a S/3.60 por kilogramo.

Baja ejecución para prevención

A ello se suma el bajo avance de las inversiones destinadas a enfrentar emergencias. Según información de la Contraloría General de la República recogida por ComexPerú, el Gobierno Regional y las municipalidades de La Libertad habían ejecutado apenas 9% del presupuesto del Programa Presupuestal 0068 al cierre del primer semestre de 2026. Al 31 de julio, el Gobierno Regional de La Libertad registraba un avance de 15.7%.

ComexPerú plantea que mecanismos como Obras por Impuestos podrían utilizarse para acelerar proyectos de drenaje y conectividad vial, articulando a los ingenios con los productores independientes. La Libertad dispone de un tope de S/2,764 millones para proyectos mediante Obras por Impuestos, aunque para 2026 solo se proyectaba adjudicar S/266 millones. La ejecución de infraestructura preventiva será determinante para reducir el impacto económico sobre los pequeños productores que dependen de la campaña de caña para sostener sus ingresos.