La cadena hotelera Aranwa continúa renovando su infraestructura y ampliando su portafolio en Perú. Uno de sus proyectos recientes es la modernización de su hotel ubicado en Vichayito, balneario de la provincia de Talara, en la región Piura, donde la compañía busca incorporar una propuesta turística centrada en el bienestar, la naturaleza y las experiencias de sus huéspedes. Sin embargo, las inversiones también enfrentan desafíos. Las posibles lluvias intensas asociadas al fenómeno de El Niño, las dificultades de acceso vial y la conectividad del país forman parte de las principales preocupaciones de los empresarios turísticos.
Durante una visita de Infomercado a las instalaciones remodeladas del hotel, Gonzalo Calderón, CEO de Hoteles Aranwa, explicó las razones de la inversión, las nuevas exigencias de los turistas, los planes de crecimiento de la cadena y las medidas que considera necesarias para fortalecer el turismo en el norte peruano.
¿En qué consiste la modernización del hotel en Vichayito y qué objetivos persigue esta inversión?
Este hotel ya tenía más de 25 años antes de ser modernizado. Lo primero era ponernos al día en infraestructura, porque la competencia del sector hotelero en el Perú se está modernizando y creciendo muchísimo. Lo que queríamos no era simplemente ponernos al día, sino ir más allá. Estamos pensando en el nuevo concepto de cadena que venimos desarrollando. Lo hicimos primero en Paracas, con la primera remodelación que tuvimos como Aranwa, y ahora queremos llevar el concepto de bienestar, o wellness, a todos nuestros hoteles. Eso es lo que hemos tratado de plasmar, desde la arquitectura hasta cada una de las experiencias que estamos desarrollando en este hotel.
Se conoció que la inversión alcanzó los 21 millones de soles. ¿Cuál fue el monto total?
Originalmente teníamos un presupuesto de inversión, pero las lluvias intensas de febrero nos sirvieron como una especie de simulacro frente a lo que podría ocurrir con un fenómeno de El Niño. Por eso hemos destinado S/3 millones adicionales para mejorar el sistema pluvial, los techos y las instalaciones. Queremos que la infraestructura esté mucho mejor preparada frente a este tipo de fenómenos.
¿La remodelación también responde a cambios en las exigencias del turista que llega a Vichayito?
Totalmente. Este es un destino al que vienen muchísimos peruanos y también ecuatorianos, aunque la gran mayoría son visitantes nacionales. La clase media peruana que viaja está empezando a tener mucha más experiencia turística. Hoy tenemos mayor accesibilidad para viajar al Caribe, a las playas de Brasil y a otros destinos. Por eso, el usuario de los hoteles espera mucho más por lo que está pagando. Hemos pensado bastante en la experiencia del huésped para poder ofrecerle más valor por su dinero.

¿Qué nuevas tendencias están incorporando para responder a esas expectativas?
Estamos basándonos mucho en las nuevas tendencias del turismo. El mercado de viajes por bienestar en Latinoamérica supera los US$30 mil millones. Es increíble y no hay una cadena peruana que esté abordando decididamente ese segmento. Nosotros estamos tratando de acercarnos a él. Lo hacemos mediante espacios de relajación, ambientes abiertos y contacto con la naturaleza. No queremos llenar todo de césped como si fuera un estadio, sino incorporar plantas que respeten el ecosistema de la zona. Todas las habitaciones tienen vista al mar y reciben la brisa. También estamos incorporando espacios para practicar yoga, meditación y otras actividades vinculadas al bienestar. La propuesta gastronómica está muy enfocada en la cocina de la zona, la cocina casera y los insumos locales. Estamos cuidando la experiencia en cada punto de contacto con las personas que vienen a visitarnos.
¿Qué características particulares tiene Vichayito para justificar una inversión de esta magnitud frente a otras playas del norte peruano?
Este hotel tiene uno de los frentes hacia el mar más grandes de la zona. La playa que está exactamente frente al establecimiento es una de las más tranquilas y limpias. No tiene rocas, el mar es cálido y las olas son pequeñas, por lo que resulta muy cómoda para bañarse. La brisa es una delicia y el atardecer es espectacular. Salir a correr antes del amanecer, algo que a mí me encanta, es realmente muy bonito. Es un espacio privilegiado para desconectarse, pero sin estar a cuatro horas de la civilización. Tenemos buena conexión a internet y el aeropuerto de Talara cuenta con vuelos hacia Lima. Es un buen destino para desconectarse un poco y regresar recargado.
Aranwa tiene presencia en Piura, Cusco y Paracas, además de haber iniciado su internacionalización en Costa Rica. ¿Cuáles son los próximos proyectos de inversión y expansión de la cadena?
Estamos buscando consolidarnos en Costa Rica. Vamos a mejorar el hotel que ya tenemos y también las experiencias que ofrecemos. Adicionalmente, estamos trabajando en dos líneas de crecimiento. La primera es mejorar la infraestructura y las experiencias de nuestros establecimientos actuales, como lo hemos hecho en Vichayito y anteriormente en Paracas. Luego viene el Valle Sagrado, donde tenemos un hotel precioso que también necesita modernizarse. Posteriormente vendrá Colca. Además, tenemos proyectos importantes como Casa Palacio Ricketts, en Arequipa, que el próximo año empezaremos a operar como un hotel de lujo de tres habitaciones. También estamos definiendo detalles de un proyecto en Barranco, en Lima. El año pasado crecimos con dos nuevos hoteles en Cusco. Nuestro portafolio está creciendo de manera importante, tanto en cantidad de hoteles como en la mejora de los productos que ya tenemos.
Desde su experiencia como inversionistas, ¿qué le falta al Perú para desarrollar todo su potencial turístico y competir con otros destinos internacionales?
Creo que debemos asegurar la conectividad. Tenemos que conseguir que fenómenos como El Niño no nos generen tanto temor. Hay destinos en el mundo, como el Caribe, donde ocurren tormentas y huracanes, y el turismo continúa funcionando. Tiene que presentarse un huracán de categoría cuatro o cinco para que realmente se detenga la actividad. La Riviera Maya no se paraliza. En nuestro país hemos tenido lluvias de verano y en Arequipa se han cancelado numerosos vuelos. Tenemos que asegurar que los aeropuertos funcionen las 24 horas, los siete días de la semana, y que la carretera Panamericana ofrezca una buena interconexión. No puede ocurrir que, por un paro político en cualquier localidad, se interrumpa el tránsito y todo termine demorando. La seguridad ciudadana también es importantísima para todos.
Uno de los problemas que enfrenta Vichayito es su vía de acceso. ¿Los empresarios turísticos han realizado gestiones para mejorar la carretera que conecta esta zona con la Panamericana?
Sí. Hemos enviado una carta al Gobierno y no solamente desde nuestra empresa, sino también con la participación de vecinos y empresarios de toda la zona. No hablamos únicamente de Vichayito, sino también de Máncora y Los Órganos. Estamos involucrados hoteleros, restaurantes, propietarios de condominios, viviendas e incluso las bodegas más pequeñas. Todos estamos interesados en mejorar el acceso a Vichayito. Además, trabajamos con las comunidades en los diferentes destinos donde tenemos presencia. La idea es que las mejoras beneficien a todos. El acceso no debe mejorar solamente para Aranwa, sino para toda la comunidad.
¿Han calculado cuánto podría costar mejorar esta vía de acceso?
No estamos planteando necesariamente construir una pista asfaltada, sino mejorar el camino existente. Podría seguir siendo una trocha, pero con un mejor afirmado y trabajos de maquinaria más profesionales. No tengo un monto preciso porque estamos hablando de varios kilómetros y existen diferentes posibilidades de intervención. Sin embargo, no se trata de una inversión imposible de conseguir. No estamos hablando de cifras de muchos millones. Lo importante es que se haga.
¿Han encontrado disposición de las municipalidades distritales y provinciales para impulsar estas mejoras?
Están abiertos a escucharnos. Existe disposición. Sin embargo, también estamos en un contexto electoral y eso perturba un poco la estabilidad y el seguimiento de las gestiones. Necesitamos hacer algo casi reactivo frente a las posibles lluvias de los próximos meses, pero también desarrollar soluciones que puedan durar a largo plazo. Son distintas etapas de un plan que debe ser coordinado por una instancia que vaya más allá de un gremio o de un grupo de vecinos.
¿Qué preocupación genera en Aranwa la posibilidad de lluvias intensas asociadas al fenómeno de El Niño?
Definitivamente nos preocupa. Tenemos razones para estar preocupados en esta zona. Como comentaba, hemos realizado una reinversión para proteger el hotel frente a los fenómenos climáticos. Pero si ocurre un evento tan catastrófico como se anuncia, independientemente de lo que pase dentro de nuestra infraestructura, el destino turístico va a estar sumamente golpeado. No vamos a poder garantizar el acceso de los huéspedes ni de los visitantes que simplemente quieran venir a la playa. Por eso, nuestra preocupación va mucho más allá de la infraestructura del hotel. Tenemos que pensar en la comunidad, en las vías de acceso y en las rutas de salida. Estamos visitando las viviendas de nuestros colaboradores que viven relativamente cerca para ver cómo podemos apoyarlos a mejorar sus condiciones. También estamos evaluando planes conjuntos para contribuir a mejorar los accesos a las viviendas de trabajadores, proveedores y otros actores de nuestro entorno.
¿Las lluvias también podrían afectar la rentabilidad de la inversión realizada en la modernización del hotel?
Absolutamente. Estamos considerando un escenario más cauteloso para enero, febrero y marzo, que normalmente deberían ser meses extraordinarios por la temporada de verano. Nos estamos preparando para la peor circunstancia, aunque esperamos que ocurra lo mejor. Creo que deberíamos hacer mucho más y que el Estado tendría que involucrarse mucho más en la prevención y mitigación de las posibles consecuencias. Es necesario tener maquinaria permanente en esta zona, realizando trabajos de limpieza para asegurar las vías de acceso y salida. Eso será importantísimo.