Entrevistas

Amir Reza: “El mundo no necesita solamente otro Jeff Bezos; necesita a alguien que resuelva problemas en su propia comunidad”

El decano de Babson College plantea que los estudiantes asuman riesgos calculados y conviertan los problemas de su comunidad en oportunidades.

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Amir Reza, decano de Babson Academy for the Advancement of Global Entrepreneurial Learning, fue expositor en el VII Seminario Internacional de Docencia en Emprendimiento e Innovación (SIDEI 2026), organizado por la Universidad de Piura y el Hub UDEP. Durante su visita a Piura conversó con Infomercado sobre cómo formar la mentalidad emprendedora, el miedo al fracaso, la necesidad de mirar los problemas locales como oportunidades y los desafíos que enfrenta la enseñanza del emprendimiento.

¿La mentalidad emprendedora se puede enseñar o solo podemos crear las condiciones adecuadas para que un estudiante pueda emprender?

Puede ser enseñable. De hecho, el motivo por el cual Babson ha sido constantemente rankeado como número uno en emprendimiento es porque nosotros invertimos en esta idea de que los emprendedores no simplemente nacen. Hay metodologías y pedagogías, hay maneras en las que podemos cultivar esta mentalidad.

¿Un país como Perú puede dar el salto hacia emprendimientos de alto impacto que no solamente surjan por necesidad?

Sí, por supuesto. Hay diferentes tipos de emprendimiento. Mi trabajo se cruza principalmente con la universidad y, quizás, con las escuelas secundarias, porque tenemos que pensar en cómo cultivamos una mentalidad que no solamente se trate de crear emprendimientos o empresas. Cuando utilizamos metodologías pedagógicas, debemos desarrollar también una mentalidad orientada hacia la solución de problemas. Incluso un país como Perú puede desarrollar un ecosistema que genere creatividad y produzca valor social y económico, que está en el corazón del emprendimiento en diferentes campos. Entiendo también el emprendimiento por necesidad: cuando las personas no encuentran trabajo y terminan creando pequeños negocios para generar ingresos. Pero desarrollar una mentalidad emprendedora puede ayudar, por ejemplo, a jóvenes cuyas familias tienen un negocio, van a la universidad y adquieren conocimientos que luego les permiten generar un impacto en ese negocio familiar.

Si la mentalidad emprendedora se forma, ¿cuál es el mejor momento para hacerlo: la etapa escolar o la universitaria?

Creo que esto es algo que tenemos que pensar. Para mí, la pregunta no es cuándo en los estudiantes, sino cuándo podemos empezar a abordar estos temas desde los educadores e incorporarlos en el currículo. Para un niño de 12 años puede tratarse simplemente de resolver un problema. pero el de 18 años necesita maneras prácticas de ejercer su emprendimiento. Pensemos en los atletas: ¿cuándo es el mejor momento para que un atleta se convierta en una estrella? Mientras más práctica tenemos, más interiorizado se vuelve. Necesitamos que puedan practicar a lo largo de su vida hasta que esto se interiorice y se convierta en parte de ella.

En Latinoamérica se habla mucho de la aversión al fracaso cuando se emprende. ¿Hay alguna manera de reducir ese temor?

Una de las metodología que planteo, especialmente para los jóvenes, es ayudarlos a calcular su pérdida posible. Desde el momento en que puedes calcular tu pérdida posible, el miedo desaparece porque has decidido que esa pérdida es posible. Y esa pérdida no tiene que ser solamente US$100; también podrían ser 100 horas de tu tiempo. Podría significar renunciar a 100 horas que pasarías en redes sociales para trabajar en tu emprendimiento. Si ayudamos a las personas a calcular esto, buena parte del miedo puede desaparecer. No se trata de disminuir la parte emocional del temor, sino de construir el coraje necesario para empezar.

Los jóvenes que ya están emprendiendo sueñan con crear el próximo Amazon o convertirse en un unicornio, pero no miran los problemas cotidianos como el acceso al agua, la energía u otros servicios. ¿Cómo hacer para que también busquen soluciones a esas necesidades básicas?

Hay muchas maneras. Una es educar líderes emprendedores que creen valor económico y social en cualquier lugar. Nosotros juntamos intencionalmente el componente económico y el social. Eso aborda parte de tu pregunta porque, si no puedes crear valor social, frecuentemente el valor económico tampoco llegará. Les decimos: no se enamoren de su producto; enamórense del problema. Cuando hacen eso, empiezan a resolver problemas para la sociedad y luego el dinero puede venir por añadidura. Algunos de los problemas que mencionas están relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, como el cambio climático. Allí existen enormes oportunidades.

En nuestros países, se perciben la innovación como algo propio de grandes economías o empresas tecnológicas. ¿Cómo lograr que los jóvenes entiendan que también pueden innovar resolviendo problemas de sus propias comunidades?

Pueden hacerlo si enmarcan el problema como una oportunidad. La meta de muchos jóvenes es innovar para ganar dinero. Podemos ayudarlos a ver los problemas como oportunidades para generar dinero y, a partir de ello, desarrollar innovación que tenga impacto en la comunidad. Podemos tomar prácticamente cualquier problema de una comunidad local y preguntarnos: si tuviera una solución para este problema, ¿podría atraer fondos del gobierno, de empresas o conseguir que otras personas apuesten por ella? Frecuentemente, la respuesta será sí. Muchas veces su mentalidad está motivada por los unicornios. Pero el mundo no necesita solamente otro Jeff Bezos; necesita a alguien que resuelva problemas en su propia comunidad. Se necesitan más modelos y referentes locales, además de un ecosistema dentro del sistema educativo que continúe poniendo sobre la mesa estos problemas. De lo contrario, los jóvenes seguirán mirando únicamente a grandes referentes globales, y esa no es la única manera de emprender. Hay muchos buenos ejemplos en economías en desarrollo, en particular en China, porque es un gran país y muy diferente que hace 30 años. Hubo mucha innovación debido a sus problemas locales.

En Perú se ha incorporado el emprendimiento y la innovación en la formación escolar y universitaria. ¿Es necesario que el profesor tenga experiencia emprendiendo para poder enseñarlos?

Tener experiencia como emprendedor puede ser muy útil. Pero también puedes ser un emprendedor con mucha experiencia y no saber nada acerca de cómo aprender y cómo enseñar. Lo importante es contar con profesores que comprendan profundamente cómo aprenden las personas y cómo internalizan estos conocimientos. Deben conocer cómo llevar la pedagogía a estos temas.

El problema que veo —y que estamos tratando de abordar— aparece cuando existe un mandato para enseñar emprendimiento dentro de un sistema y los profesores lo enseñan como si estuvieran enseñando matemática o letras. Necesitamos reinventarnos como profesores. Tenemos que encontrar maneras de generar realmente un aprendizaje basado en la acción y en la experiencia. De esa manera vamos a crear a los líderes innovadores y emprendedores del futuro. Sin acción, realmente no te vas a poder volver emprendedor. No es un conjunto puramente teórico. Necesitas practicar en el emprendimiento, intentar simular la creación de un emprendimiento. De esa manera deja de ser una enseñanza únicamente teórica y se convierte también en un tema de comportamiento, teórico, emocional y psicológico. Eso es lo que Babson busca transmitir a diferentes entidades para ayudarlas a transformar su enseñanza porque creemos que la manera en que enseñas es tan importante, e incluso más importante, que lo que enseñas.