Entre 5,000 y 6,000 bodegas cerrarían en Perú durante 2026 por el impacto de la criminalidad y el Fenómeno El Niño (FEN), según el Centro de Estudios de la Mype. Carla Campos, presidenta de la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub), explicó cómo estas amenazas afectan los ingresos de miles de emprendedoras.
¿Quiénes están detrás de estas bodegas?
A nivel nacional, las mujeres lideramos el 70% de las bodegas del país. Somos 500,000 agremiadas y el 50% depende exclusivamente de este negocio para sostener a su familia.
Somos mujeres emprendedoras con la necesidad de salir adelante. Las bodegas son nuestras empresas formadas con nuestro propio esfuerzo.
¿Cómo afecta el FEN a sus negocios?
Las lluvias reducen la rotación de nuestros productos y dificultan el traslado de la mercadería, muchas veces llega en mal estado o no llega. Eso se convierte en una pérdida para nosotras.
Durante el fenómeno de 2017, cerraron 2,000 bodegas solo en Lima. Estos emprendedores no solo perdieron su mercadería, sino que sus locales quedaron inservibles.
El Centro de Estudios de la Mype proyecta que este año cerrarán 6.000 bodegas a nivel nacional, el doble de las 3,000 que cerraron el año pasado debido a la criminalidad.
¿Qué impacto ha tenido la criminalidad?
El 88% de nuestras agremiadas no puede acceder a un crédito bancario. Ninguna pudo acceder al programa Reactiva durante la pandemia. Sin financiamiento formal, muchas recurren a préstamos informales para mantener la rotación de su mercadería.
Ahí aparece el «gota a gota», que da dinero con facilidad, pero se convierte en un pago que nunca acaba y expone a las comerciantes a redes de extorsión. Solo el 10% de nuestras asociadas ha denunciado ser víctima, aunque calculamos que la cifra real es mucho mayor.
¿Cómo impacta el cierre de bodegas en el Perú?
Las bodegas no solo vendemos. También llevamos productos de primera necesidad a zonas alejadas donde no llega ninguna otra entidad, ni siquiera el Estado. Durante la pandemia, cuando muchas personas no podían salir de sus casas, las bodegas seguimos abasteciendo a nuestros barrios.
Con el FEN pasa lo mismo. Sin abastecimiento, las familias se quedan sin un punto cercano donde conseguir sus alimentos. Cuando una bodega cierra, la familia que vive de ese negocio pierde su principal fuente de ingresos.
¿Qué le plantean al Gobierno?
Durante el fenómeno anterior, varias de nuestras asociadas tuvieron que cerrar sus negocios por falta de apoyo. Esta vez buscamos evitar que vuelva a ocurrir lo mismo.
Pedimos una facilidad concreta, como un bono o el acceso a un fondo de capital de trabajo, similar al que administra COFIDE, que nos permita abastecernos antes de las lluvias y no recurrir después a préstamos inseguros.
Hemos conversado con el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Economía. Nos han confirmado la existencia de un fondo para el FEN, pero hasta el momento no hay una propuesta concreta ni un plazo definido para implementarlo.