Volcan Compañía Minera prevé que su proyecto Romina, en Huaral, opere hasta el 2038 como parte de un circuito integrado con la unidad Alpamarca, en Junín.
Así lo informó Miguel Sánchez, gerente general adjunto de la empresa, durante un evento organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Un yacimiento pensado para sumar, no para operar solo
Romina se ubica a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar y contempla operaciones subterráneas y a tajo abierto.
Volcan trasladará el mineral extraído hacia la planta concentradora de Alpamarca para procesarlo, a través de un túnel de integración que ya culminó entre ambos activos.
Según explicó Sánchez, la estrategia de la compañía no busca que Romina funcione como una operación aislada, sino que aproveche la infraestructura ya construida en Alpamarca.
Esa integración, señaló, permite reducir costos operativos y optimizar el proceso productivo.
El proyecto requiere una inversión inicial (Capex) de US$115 millones, además de un gasto de sostenimiento de entre US$6 y US$8 millones al año.
La ampliación de Alpamarca llega en febrero de 2027
La continuidad de Romina dependerá de la capacidad de procesamiento de Alpamarca, que hoy es de 2,500 toneladas diarias.
Volcan viene acondicionando la planta para recibir el mineral de alta ley proveniente del nuevo yacimiento, y Sánchez adelantó que la ampliación estará operativa en febrero de 2027, lo que permitirá consolidar el circuito completo.
Una exploración que empezó hace más de una década
Los trabajos de exploración en Romina se remontan a años previos: Volcan realizó la primera perforación diamantina en el 2013, tras varias campañas de mapeo, muestreo y geofísica.
Sánchez calificó a esta zona como parte del clúster norte de la compañía, al que definió como un eje relevante dentro de los planes de crecimiento futuro de Volcan.