El Gobierno aprobó un subsidio temporal de S/4 por galón de diésel B5 y B20 para transportistas de carga pesada y de pasajeros, como respuesta al incremento de los precios de los combustibles que viene elevando los costos operativos del sector transporte en el país.
La medida, anunciada tras una sesión del Consejo de Ministros encabezada por el presidente José María Balcázar, tendrá una vigencia de dos meses y estará dirigida exclusivamente a operadores formales con autorizaciones y habilitaciones vehiculares vigentes.
Según informó el Ejecutivo, podrán acceder al beneficio empresas y transportistas de Lima, Callao y otras regiones del país que acrediten compras de combustible mediante comprobantes electrónicos emitidos por proveedores registrados en Osinergmin.
El presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo, indicó que el subsidio fue aprobado mediante un decreto de urgencia con el objetivo de reducir el impacto del alza internacional de los combustibles sobre el transporte público y de mercancías.
Requisitos para acceder al beneficio
El Ejecutivo precisó que los transportistas deberán cumplir condiciones específicas para acceder al subsidio.
Entre los requisitos figuran contar con autorización y habilitación vehicular emitida por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), gobiernos regionales o municipalidades provinciales.
Además, deberán tener el RUC activo y en condición de habido, así como sustentar las compras de combustible mediante comprobantes electrónicos válidos.
La medida busca focalizar el apoyo económico únicamente en operadores formales del transporte de pasajeros y carga pesada.
Costos logísticos y tarifas bajo presión
El aumento del precio del diésel se ha convertido en uno de los principales factores de presión sobre el sector transporte durante los últimos meses.
El encarecimiento de los combustibles impacta directamente en los costos logísticos de las empresas de carga y en las operaciones del transporte urbano e interprovincial.
Especialistas del sector advierten que estos mayores costos terminan trasladándose a los precios finales de alimentos, productos de consumo masivo y tarifas de transporte.
Con el subsidio temporal, el Ejecutivo busca contener parcialmente ese impacto y evitar nuevas presiones inflacionarias sobre los consumidores y las cadenas de abastecimiento.
La medida se aplicará mientras continúe la volatilidad internacional de los combustibles, en un contexto marcado por mayores costos energéticos y tensiones en los mercados globales.