La calificadora S&P Global consideró que un eventual impacto económico provocado por El Niño no sería suficiente, por sí solo, para afectar las calificaciones crediticias soberanas de los países de América Latina. La agencia señaló que la magnitud del daño y la respuesta fiscal de los gobiernos serán factores determinantes para evaluar posibles consecuencias sobre la deuda pública.
Joydeep Mukherji, analista principal de calificaciones soberanas de S&P para América Latina, explicó que un episodio de inundaciones o sequías podría afectar temporalmente la actividad económica, pero no necesariamente reduciría la capacidad de pago de los países.
«Si se trata de una inundación o una sequía que interrumpe la actividad económica, se asume que esta se recuperará en un plazo de seis a doce meses», señaló el analista en una entrevista difundida por Reuters.
Según S&P, las calificaciones podrían resistir un choque climático si sus efectos se limitan a una interrupción temporal de la producción y no generan un aumento significativo de las obligaciones del Estado.
El riesgo está en la respuesta fiscal
La agencia advirtió que el impacto dependerá también de las medidas que adopten los gobiernos para enfrentar las consecuencias del fenómeno.
Un apoyo fiscal limitado para atender a los afectados tendría un efecto manejable. Sin embargo, medidas más amplias, como intervenir los precios de la electricidad o los combustibles, podrían elevar el gasto público, los déficits y el nivel de endeudamiento.
«De repente, surge un problema fiscal paralelo, no solo la perturbación causada por los desastres naturales», indicó Mukherji.
En ese escenario, los gobiernos deberán definir qué parte del costo económico asumirán directamente y cuánto recaerá sobre hogares y empresas.
Perú y Colombia tienen mayor capacidad de respuesta
El analista destacó que los países con monedas propias y tipos de cambio flexibles cuentan con más herramientas para enfrentar choques climáticos.
Mencionó a Perú y Colombia como ejemplos de economías donde el impacto podría ser significativo, pero que tienen la posibilidad de utilizar el tipo de cambio como mecanismo de ajuste.
En contraste, señaló que países como Ecuador, cuya economía está dolarizada, disponen de menos instrumentos de política económica para responder ante una crisis de este tipo.
Incertidumbre sobre la intensidad del fenómeno
Aunque S&P no prevé por ahora una ola de rebajas en las calificaciones soberanas debido a El Niño, la agencia mantiene cautela por la incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar.
El efecto final dependerá de la severidad de las sequías o inundaciones, los daños sobre la actividad económica y las decisiones que adopten las autoridades.
Para la calificadora, el principal riesgo no está solo en el desastre natural, sino en que la respuesta estatal termine debilitando la posición fiscal de los países.