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Agricultura

Alfonso Pinillos: «Olmos ha desarrollado 23 mil has. nuevas en terrenos que eran eriazos por falta de agua»

Por: César Flores Córdova

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Última actualización: 04/02/2021 a las 11:04 am

En cinco años de operación, el Proyecto Olmos ha logrado resultados muy importantes para el país y la región Lambayeque.

De acuerdo a un estudio de Maximixe, el Proyecto Olmos aporta el 15% de la actividad económica de la región Lambayeque, ha generado más de 20 mil puestos de trabajo y existe un incremento de un 21% en los salarios de sus trabajadores.

Infomercado conversó sobre estos resultados con Alfonso Pinillos, gerente general del trasvase Olmos y H2Olmos.

¿Cuál es el balance con respecto a la ampliación de la frontera agrícola?

Sin duda, los resultados que hemos experimentado en los primeros cinco años son sorprendentes. Hemos apreciado que el modelo del proyecto Olmos, tal como está estructurado, ha sido de gran éxito. No solo por las condiciones naturales del proyecto, como el clima, la calidad de los suelos, el agua, sino también por la decisión de la inversión de las empresas agroindustriales que están en Olmos. En cinco años se han desarrollado 23 mil hectáreas nuevas en terrenos que eran eriazos por falta de agua. Es una contribución importante para el país y para la región Lambayeque en cuanto al incremento de la frontera agrícola. Realmente estamos muy satisfechos.

Se cosechan paltas, arándanos, uva de mesa y caña de azúcar. ¿Qué otros productos se podrán introducir en los próximos años?

El proyecto incluye otros productos que si bien no han tenido la magnitud de los que se han mencionado, se están desarrollando. El espárrago es uno de ellos; también el limón y los pimientos. Las empresas que se ubican en la poligonal del proyecto buscan entender cuáles son las características especificas para ver qué variedades de productos tienen más productividad y eficiencia. Esto se relaciona también con los clientes, los importadores, que están principalmente en el hemisferio norte. De acuerdo a esa combinación de factores, se desarrollan productos. También sabemos que hay evaluaciones de estevia y otros proyectos. Pero lo principal ha sido el arándano, la palta, la caña de azúcar y la uva de mesa.

¿Cuántas empresas agroindustriales están instaladas en el proyecto y a cuánto asciende su inversión?

Son 15 empresas agroindustriales que apostaron por invertir en el proyecto. Es interesante entender el modelo de la irrigación Olmos. En el trasvase, que incluye las obras de la presa y el túnel, existe un cofinanciamiento del estado peruano. Pero en la irrigación Olmos, que está en el frente occidental, donde se captan las aguas y se distribuye a las tierras, es un proyecto 100% inversión privada. Haber tenido la capacidad de las agroindustriales junto con la concesionaria para hacer el proyecto, ha sido una apuesta que no se había visto en el Perú.

Fuente: Maximixe

¿A cuánto asciende la ‘apuesta’, la inversión?

Para entender la complejidad del proyecto, la subasta de la tierras que se hizo en el 2012 fue con el objetivo de financiar parcialmente la inversión de la infraestructura. Es decir, se compró las tierras por adelantado. Es como comprar un departamento en planos. Uno paga un porcentaje de las tierras y tiene que esperar dos años para que la construcción esté lista. Y recién comienza a entregarse aguas. Esta estructura solo permite recibir a empresas que tiene una visión de futuro, de agroindustria, que conocen el mercado, que definitivamente apuestan a inversiones grandes. A la fecha, la inversión de estas empresas suman más de mil novecientos millones de dólares. En todo el proyecto, el total es 2 mil 400 millones de dólares. La diferencia de 500 millones de dólares está invertida por ambas concesionarias: Trasvase Olmos y H2Olmos.

¿Pueden ingresar más empresas al proyecto?

Hoy día el proyecto vendió el 100% de las tierras. No hay posibilidad para que entren nuevas empresas. Salvo que, compren algunas de las empresas que existen. Hemos visto que ha sucedido. Es interesante ver que tenemos una combinación de empresas peruanas y extranjeras, siendo el 65%-70% de las tierras pertenecientes a nacionales. Tenemos a empresas europeas, americanas, hay inversión de Chile y otros países. Hay una combinación de diferentes experiencias. Las empresas locales tienen inversiones en otros valles del Perú, como Piura, Ica, La Libertad. Esto trae una serie de experiencias en diferentes aspectos que redunda en el beneficio del desarrollo.

¿Cómo está distribuida la inversión de dichas empresas?

Esta inversión realizada por las empresas va a seguir incrementándose porque hoy solo se ha llegado a un 65% de tierras sembradas, que es un éxito en el corto plazo. Pero el desarrollo de la agricultura no es inmediato, tiene que haber un proceso de inversión. Tiene que conocerse qué tipo de variedades se adecúan al clima. Cerca del 41% de esta inversión se ha dado en activos biológicos, que son las propias plantas. Se invierte en comprar plantas y sembrarlas. El 23% de la inversión es en los sistemas de riego. Este proyecto busca el desarrollo eficiente del agua, que es un recurso escaso. Son sistemas de riego por goteo, que buscan maximizar la efectividad.

De los 43 mil has. del proyecto, 5,500 son de la pequeña agricultura. Y de ellas, solo 1,000 has. tienen cultivo. ¿Existe algún plan que ustedes realizarán para mejorar al pequeño agricultor?

Es muy importante que el desarrollo de lo que se llama el Valle Viejo acompañe el desarrollo de las grandes empresas. Sin duda, hay un desfase. La poligonal está en un 65% de desarrollo, mientras que el Valle Viejo está en 20%. Esto ocurre por dos aspectos. El pequeño agricultor del valle, que tienen áreas de cinco a diez hectáreas, no tiene el capital suficiente para desarrollarse; tampoco tiene la tecnología o el conocimiento para hacer la implementación de cultivos. Una de estas razones es que en el Valle Viejo no se tienen títulos de propiedad. Acá entra uno de los problemas del país: la informalidad. Al no tener títulos de propiedad es muy difícil que accedan a créditos porque no tienen garantías reales.

¿Hay alguna salida?

Lo que viene haciendo el Gobierno Regional de Lambayeque y el Ministerio de Agricultura son implementar programas de financiamiento. Para que funcionen, se tiene que asociar a los pequeños agricultores para que trabajen en bloque de manera eficiente. Esta asociación no es fácil, no hay una visión uniforme en el valle. Pero se está avanzando porque hay varias asociaciones y hay buenos resultados como el banano orgánico. Como concesionaria acompañamos al proyecto y buscamos hacer ciertas inversiones para que el agua llegue a estas parcelas. El Valle Viejo tiene la estructura mayor de riego y es lo establecido en el contrato de concesión entre estado y concesionaria. El otro punto, que es el desarrollo de la micro parcela, no es parte de la inversión de la concesionaria. A diferencia de la poligonal, donde los privadas pueden invertir en sus sistemas de riego, hoy en el valle viejo falta eso.

Parece largo el proceso de mejora…

Esperamos en que en 2 años se puede acelerar este proceso de desarrollo. Hemos invitado a las agroindustriales para que busquen mecanismos de participar en el Valle Viejo. Lo hemos visto en otras zonas. En Trujillo al pequeño agricultor se le da un soporte con técnicas agrícolas para que los productos que logren, se sumen a los exportables de las empresas importantes.

Fuente: Maximixe

Otra preocupación es la sedimentación de la presa Limón. ¿Cómo están afrontando este tema?

Hay que entender un aspecto importante. Las presas que se construyen en el cauce de un río tienen un proceso de sedimentación natural que es inevitable y su incidencia dependerá de las características de las cuencas. Si son cuencas que no están forestadas o no tienen una vegetación adecuada, en la medida que se generan lluvias en la cuenca, hay un arrastre de material y de sedimento que transcurre por el río Huancabamba. Al existir una estructura nueva, que es la presa, y un embalse, este sedimento se deposita. No transcurre como lo haría en un río que no tenga presa.

¿Cuánto es la pérdida de capacidad de la presa?

Ha habido un proceso de sedimentación. En el 2012, cuando empieza la operación, hasta el 2020, ha habido una pérdida de 40% de la capacidad de la presa. Hay que recordar que en el 2017 tuvimos el Fenómeno del Niño Costero y, solo en ese año, tuvimos una perdida de 50% de dicho volumen. Una situación muy extraordinaria que ha acelerado los índices de sedimentación. Ya per sé, la capacidad de la presa inicialmente estuvo diseñada para tener una capacidad de 190 millones de metros cúbicos. Esta es una presa de 86 metros de altura. Pero en el proceso de adjudicación del 2004, el Gobierno decidió dividir la presa en dos fases, y lo que se construyó fue solo una parte a una altura de 43 metros y  con una capacidad de 30 millones de metros cúbicos. Esta presa tiene una capacidad limitada para almacenar el agua y de alguna manera se convierte en una presa que permite el trasvase del caudal del río.

Para dar una perspectiva, la cantidad de agua asignada anual para el proyecto Olmos son 406 millones de metros cúbicos. Y la capacidad de la presa es de 30 millones. Entonces, 30 millones para regular 400, es menos del 10%. La presa conceptualmente no tiene la capacidad para almacenar agua para un mes. Por eso, es importante completar lo que estaba concebido en el diseño original.

¿Eso es posible hacerlo en el corto o mediano plazo?

Sí es posible. La presa está diseñada y construida con una estructura para que pueda ser sobre elevada. Tenemos una presa de 43 metros de altura y el objetivo es recrecerla. La presa tiene una pantalla impermeable de concreto y la idea es continuar esa pantalla, desde los 43, hasta los 86 metros, y eso generaría un embalse que pasará de 30 millones a 190 millones de metros cúbicos. Tendríamos una capacidad de regulación mas importante, que nos permitiría guardar esos excedentes de agua cuando hay lluvias importantes, para entregarlos en las épocas de estiaje.

Como mencionó Leopoldo Fernández, gerente del Proyecto Olmos del gobierno regional de Lambayeque: se contrató una consultora para que haga el estudio de factibilidad y tenemos entendido que ya está prácticamente terminado. Este estudio estaría dando los criterios técnicos y la valorización de la inversión para esa sobreelevación.

¿Cuánto aportan al país, a la región norte, sumando el proyecto Chavimochic? ¿Han marcado una distancia con los piuranos donde aun no puedan concretar el proyecto Alto Piura?

Si nos remontamos a las inversiones que han habido en el país en las últimas décadas, muchos de los proyectos de riego y las presas se han hecho por obras publicas, y eso fue la primera generación de grandes proyectos, sobre todo en costa, para tener la capacidad de regular los ríos que desembocan en la costa. Después vienen otros proyectos que son bajo asaciones público privadas, que buscan ejecución de la obra y también buscan financiamiento y luego la operación y mantenimiento.

El proyecto Olmos es el primero con las características de este modelo. Y es el único, lamentablemente. Hay otros proyectos muy trascendentales que están paralizados: Uno es Chavimochic en su tercera etapa. Nosotros como empresa tenemos también el encargo de ese proyecto. Ahí se ha construido hasta el 70% de la presa, que se llama Palo Redondo, que tiene 400 millones de metros cúbicos de capacidad. Se paralizó a fines del 2016 y no hemos logrado destrabar. Solo con esta presa se podrían añadir cerca de 20 mil hectáreas nuevas en la región La Libertad.

Otro proyecto paralizado importante donde no participamos pero creemos se debe destrabar es en Arequipa, que es el proyecto Majes Siguas, segunda etapa. Es un proyecto que incrementaría la frontera en 40 mil hectáreas y lo interesante es que tiene un clima diferenciado de los proyectos del norte. Eso daría la posibilidad de sembrar otro tipo de productos como los cítricos, generando un abanico adicional a la cadena exportable del país.

Hoy la agroindustria en el Perú es el segundo sector más importante. En el 2020 las exportaciones agrícolas llegaron a 7 mil millones de dólares, es segunda después de la minería, pero con una capacidad de generación de trabajo mucho mayor. Nos diferenciamos como país ya hace varios años por la calidad de nuestros productos, por la eficiencia en el desarrollo. Y debemos seguir apuntando a esto. Y los nuevos proyectos de irrigación son justamente el potencial de seguir logrando el crecimiento en la agroindustria.