El Foro Económico Mundial (WEF) advirtió que la confrontación geoeconómica es hoy el riesgo con mayor probabilidad de desencadenar una crisis material global en 2026, según su Informe de Riesgos Globales.
La advertencia se suma a los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que señala que la economía mundial opera bajo un escenario especialmente expuesto a los efectos de la guerra y a nuevos riesgos para la inflación, las cadenas de suministro y las condiciones financieras.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) indicó en marzo que el conflicto en Medio Oriente pesa sobre un panorama comercial que ya venía afectado por tarifas e incertidumbre.
Panorama en Perú
En América Latina, el impacto no sería uniforme.
El FMI proyecta que la región crecería 2.3% en 2026 y 2.7% en 2027. Para el Perú, el organismo prevé un crecimiento de 2.8% en ambos años. Sin embargo, marzo dejó señales de presión interna: la inflación en Lima Metropolitana subió 2.38% en el mes y alcanzó 3.80% en los últimos doce meses, con incidencia del transporte local y los combustibles para vehículos.
Seis prioridades para las empresas
Ante este escenario, Willard Manrique, CEO del Grupo Crosland y especialista en Dirección Comercial, plantea seis frentes que las empresas deben revisar:
- Gestionar con escenarios y gatillos de ajuste: operar con rangos y definir variables críticas para ajustar precios, compras e inversión cuando cambian las condiciones del entorno.
- Integrar el riesgo a la operación diaria: la volatilidad geopolítica afecta abastecimiento, tiempos de entrega, costos logísticos y disponibilidad de insumos.
- Revisar dependencias críticas en abastecimiento y costos: identificar dependencias excesivas de proveedores, rutas o mercados para reducir exposición.
- Pasar de IA dispersa a IA integrada en procesos: la OMC señaló que la demanda de productos relacionados con inteligencia artificial impulsó el comercio en 2025, lo que refuerza la necesidad de integrar estas herramientas en procesos clave.
- Proteger capacidades críticas y capacidad de ejecución: reforzar criterio analítico, coordinación y liderazgo comercial es más determinante que sumar nuevas iniciativas.
- Tratar reputación y vocería como parte del negocio: la polarización social y la confrontación geoeconómica, identificadas por el WEF entre los principales riesgos de corto plazo, exigen mayor gestión reputacional.
Manrique concluye que “en contextos de mayor presión, la ventaja no suele venir de hacer más, sino de ejecutar mejor lo que sí es prioritario”.