Moody’s Ratings ratificó la calificación crediticia soberana de Perú en Baa1 con perspectiva estable, tras la reunión de su comité del 17 de septiembre de 2026. La agencia proyecta que la deuda pública se mantendrá en torno al 30% del PBI en el mediano plazo, aun cuando el gasto para enfrentar El Niño retrase la consolidación fiscal.
La decisión sostiene el grado de inversión del país en un contexto de nuevo gobierno. Para la calificadora, el escenario surgido de las elecciones de junio reduce el riesgo de que los cambios frecuentes de autoridades y gabinetes interrumpan la actividad económica o las decisiones fiscales.
Estabilidad política, sin mejora institucional
Moody’s consideró que una relación más equilibrada entre el Poder Ejecutivo y el Congreso puede dar a la nueva administración mejores condiciones para avanzar con su agenda durante el mandato.
Sin embargo, precisó que no hay evidencia de una mejora estructural en la calidad institucional.
La agencia recordó que los partidos mantienen una presencia débil y que el oficialismo no cuenta con mayoría propia en el Parlamento. Por ello, la continuidad de las reformas dependerá de acuerdos políticos y de avances en productividad, formalización laboral, calidad del gasto público e inclusión financiera.
Crecimiento de 3% a 3.5% con El Niño incluido
El escenario base de Moody’s prevé que el PBI peruano crezca entre 3% y 3.5% en 2026 y 2027. La estimación ya incorpora los efectos temporales de El Niño sobre la agricultura, la pesca, el transporte y la infraestructura.
Según la calificadora, la magnitud del impacto dependerá de los daños, del ritmo de la reconstrucción y de que la inversión privada se mantenga. A su juicio, los recursos fiscales disponibles reducen la probabilidad de una contracción prolongada.
Para el periodo 2028-2031, la agencia estima un crecimiento promedio cercano al 3.5%, sostenido por la cartera de proyectos mineros, las obras de infraestructura y las asociaciones público-privadas en energía y transporte.
La inversión minera, añadió, puede impulsar la construcción, la capacidad productiva, las exportaciones y los ingresos fiscales.
Entre los obstáculos, Moody’s mencionó las demoras en permisos, los conflictos sociales, la minería ilegal y las limitaciones del Estado para ejecutar políticas.
Deuda baja, pero presión del gasto permanente
La calificadora ubicó la deuda pública peruana entre las más bajas de los países con nota Baa. Destacó además el acceso del Tesoro al financiamiento local e internacional. En 2025, el balance financiero del gobierno general fue equivalente a -2.4% del PBI.
La advertencia principal apunta al gasto. Moody’s señaló que los aumentos de remuneraciones y beneficios en el sector público, aprobados en los últimos años sin ingresos que los compensen, pueden recortar el margen para inversión y medidas anticíclicas.
También alertó que usar ingresos temporales por materias primas para cubrir gastos permanentes deterioraría la trayectoria fiscal.
Qué podría mover la nota
La perspectiva estable, según la agencia, equilibra la expectativa de mayor crecimiento e inversión con los riesgos de ejecución y las presiones fiscales.
La baja deuda permitiría financiar la reconstrucción tras El Niño, siempre que los efectos climáticos sean transitorios y los nuevos compromisos de gasto se mantengan acotados.
Una mejora de la calificación podría llegar con un sistema judicial más sólido, mayor control de la corrupción, una administración pública más eficiente y avances en recaudación. En sentido contrario, una nueva crisis política o un deterioro sostenido de las cuentas públicas podría derivar en una rebaja.