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Exportadores peruanos afrontan nuevos sobrecostos: fletes refrigerados llegan hasta US$7,000 por contenedor

Las tarifas hacia la Costa Este de Estados Unidos subieron entre 5% y 10%. La crisis del Mar Rojo y la temporada alta presionan los costos logísticos.

Por Ricardo Lopez Alvarez
3 minutos
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Los exportadores peruanos deberán enfrentar mayores costos logísticos desde agosto, especialmente quienes envían productos refrigerados como frutas, alimentos y productos pesqueros. La Cámara de Comercio de Lima (CCL) advirtió que los fletes marítimos para este tipo de carga aumentaron entre 5% y 10% en julio y podrían seguir presionados por la alta demanda y las restricciones al tránsito por el Mar Rojo.

El mayor impacto se concentra en las rutas hacia la Costa Este de Estados Unidos. Según el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la CCL, transportar un contenedor refrigerado de 40 pies desde el Callao cuesta actualmente entre US$5,800 y US$7,000.

Para los exportadores que tienen como destino Europa, las tarifas fluctúan entre US$4,300 y US$5,500. En el caso de Asia, los precios se ubican entre US$4,800 y US$6,000 por contenedor.

¿Por qué están subiendo los fletes?

El incremento ocurre en un momento en que los fletes marítimos globales muestran un comportamiento distinto. El Idexcam señaló que las tarifas para carga seca disminuyeron entre 3% y 6% durante julio frente al mes anterior.

Sin embargo, la carga refrigerada enfrenta una presión mayor. La demanda de contenedores especializados aumentó con el inicio de las campañas agrícolas de exportación. A ello se suman los recargos por temporada alta, conocidos como PSS.

El conflicto en Medio Oriente también mantiene elevada la incertidumbre. Las restricciones al tránsito de embarcaciones por el Mar Rojo han obligado a varias navieras a modificar sus rutas y navegar alrededor del Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.

Este desvío incrementa las distancias y los tiempos de viaje. También retrasa el retorno de los contenedores refrigerados, que son fundamentales para transportar productos perecibles.

¿Qué productos podrían verse más afectados?

El impacto puede ser mayor para las agroexportaciones y el sector pesquero, debido a su dependencia de contenedores refrigerados.

En estos casos, un aumento del costo del transporte puede reducir el margen de los exportadores o trasladarse parcialmente al precio final. El efecto también puede complicar la planificación de las próximas campañas, especialmente cuando las empresas trabajan con fechas de entrega ajustadas.

El jefe del Idexcam, Óscar Quiñones, señaló que el aumento de la demanda de contenedores refrigerados y los recargos de temporada alta explican buena parte de la presión actual sobre estas tarifas.

¿Cuánto cuesta transportar carga seca?

La presión es menor para la carga que no requiere refrigeración.

Desde el puerto del Callao, los fletes para carga seca hacia Shanghai y Ningbo se encuentran entre US$1,800 y US$3,200, dependiendo del tamaño del contenedor.

Hacia la Costa Este de Estados Unidos, las tarifas fluctúan entre US$2,500 y US$4,600.

La diferencia muestra que el incremento no afecta por igual a todos los exportadores. Las empresas que transportan productos perecibles enfrentan actualmente una presión mayor debido a la disponibilidad y demanda de contenedores refrigerados.

¿Qué pueden hacer los exportadores?

Ante este escenario, la CCL recomienda que las empresas revisen las condiciones de sus contratos internacionales, especialmente las obligaciones establecidas bajo los Incoterms.

También plantea evaluar acuerdos de flete de mediano plazo cuando las condiciones del mercado lo permitan. Esto puede ayudar a reducir la exposición a variaciones bruscas de las tarifas.

La planificación logística también cobra mayor importancia. Las empresas deberán considerar posibles retrasos en las rutas marítimas y reforzar la gestión documental para evitar penalidades por incumplimientos en las entregas.

El escenario seguirá dependiendo de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de las restricciones al tránsito por el Mar Rojo.

Mientras persistan los desvíos hacia el Cabo de Buena Esperanza, los exportadores peruanos deberán considerar mayores tiempos y costos para movilizar sus productos hacia los principales mercados internacionales.