Mientras la banca compite por clientes con historial financiero consolidado, las cooperativas siguen encontrando oportunidades en segmentos históricamente subatendidos, como las mujeres que emprenden desde sus hogares o mercados locales.
En esa línea está la Cooperativa de Ahorro y Crédito Santa Isabel que anunció su ingreso a Lima con la meta de alcanzar 20,000 socios antes de finalizar 2026, apostando por un segmento que históricamente ha tenido dificultades para acceder al crédito formal: lasmujeres emprendedoras de sectores populares.
Actualmente, la entidad reúne a más de 250,000 socios y tiene presencia en ocho regiones del país. Su expansión hacia Lima contempla inicialmente operaciones en Los Olivos, Puente Piedra y San Isidro, además de futuras aperturas en distritos como Comas y Ventanilla.
El crecimiento resulta significativo si se considera que al cierre de su primer año de operaciones, en 2016, la cooperativa apenas alcanzaba cerca de 2,000 socios. Diez años después, la organización afirma haber multiplicado más de cien veces esa cifra.
La apuesta de Santa Isabel ocurre en un mercado que ha ganado relevancia dentro del sistema financiero peruano.
Según información de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), actualmente operan alrededor de 242 cooperativas de ahorro y crédito (COOPAC) supervisadas, las cuales reúnen a más de 2,6 millones de socios en todo el país. Estas entidades administran más de S/ 8.500 millones en depósitos y activos superiores a S/ 12.400 millones, consolidándose como una alternativa de financiamiento para sectores donde la banca tradicional tiene menor presencia.
El perfil de las clientas que busca captar
A diferencia de los bancos tradicionales, Santa Isabel concentra su actividad en mujeres mayores de 18 años que generan ingresos mediante pequeños negocios familiares, ventas en mercados locales o emprendimientos desarrollados desde sus hogares.
Muchas de estas emprendedoras carecen de historial crediticio o no cumplen con los requisitos exigidos por el sistema financiero tradicional. Por ello, el objetivo de la cooperativa es atender a un segmento históricamente excluido del financiamiento formal, permitiéndole acceder a capital para fortalecer sus negocios y mejorar la economía familiar.
Según la entidad, más del 90% de su cartera está conformada por mujeres emprendedoras.
El crédito grupal: financiamiento basado en confianza
La expansión de Santa Isabel también coincide con una realidad persistente en materia de inclusión financiera femenina. Según la SBS, aunque el acceso de las mujeres al crédito ha mejorado en los últimos años y más de 4 millones cuentan hoy con algún producto crediticio en el sistema financiero, todavía existen brechas para las emprendedoras de menores ingresos, especialmente aquellas que trabajan en la informalidad o carecen de historial crediticio.
Diversos estudios y reportes oficiales señalan que muchas mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento pese a que suelen registrar buenos niveles de cumplimiento en sus obligaciones. Por ello, esta oportunidad genera uno de los elementos diferenciadores de Santa Isabel: su modelo de crédito grupal.
El sistema funciona mediante grupos integrados por al menos ocho mujeres emprendedoras que acceden conjuntamente al financiamiento. Los pagos se realizan cada catorce días y el modelo se sustenta en la confianza, el compromiso mutuo y el acompañamiento permanente entre las integrantes.
Pero la propuesta no se limita al préstamo. Las socias acceden también a talleres de emprendimiento, educación financiera, campañas médicas, actividades recreativas para sus familias, talleres de verano para hijos y convenios corporativos con descuentos y beneficios especiales.
La cooperativa sostiene que este enfoque busca generar una relación más cercana con sus socias y diferenciarse de otros actores financieros que compiten en Lima.
Un sector que busca recuperar confianza
La llegada de Santa Isabel ocurre en un contexto complejo para el cooperativismo peruano. Durante los últimos años, diversas intervenciones y problemas financieros en algunas cooperativas afectaron la percepción del sector entre los ahorristas y usuarios.
Frente a ello, la entidad afirma que su estrategia de crecimiento priorizará la sostenibilidad y la calidad del servicio antes que una expansión acelerada. Su objetivo de largo plazo es alcanzar cobertura nacional en los próximos cinco años.