Abelardo de la Espriella se impuso en la segunda vuelta presidencial de Colombia con una ventaja de 249,901 votos sobre Iván Cepeda, según el 99.98% del conteo preliminar de la Registraduría Nacional.
El candidato del movimiento Defensores de la Patria obtuvo 12,957,471 votos (49.66%), mientras que el aspirante del Pacto Histórico alcanzó 12,707,570 votos (48.70%).
El resultado sigue sujeto al escrutinio oficial, y Cepeda anunció que su campaña impugnará 33,000 mesas durante esa fase. Para la jornada estaban habilitados 41.4 millones de votantes en 122,016 mesas distribuidas en 13,742 puestos de votación, según EFE.
Una elección más cerrada de lo previsto
La diferencia entre ambos candidatos fue menor a la que anticipaban las encuestas, y además se redujo respecto de la primera vuelta.
El 31 de mayo, De la Espriella había conseguido 10.3 millones de votos (43.78%) y Cepeda 9.7 millones (40.98%), lo que muestra que el líder del conteo final no amplió de forma contundente su ventaja en el balotaje.
Cepeda reconoció el preconteo y sostuvo que respeta las reglas democráticas, aunque insistió en que seguirá con observaciones al escrutinio.
El presidente Gustavo Petro también pidió esperar la verificación oficial antes de cerrar el resultado.
¿Qué plantea De la Espriella para la economía?
Desde la campaña, De la Espriella se presentó como un candidato de línea dura en seguridad y con un programa de mercado más favorable a la inversión.
Reuters reportó que propone reducir el tamaño del Estado en 40%, ampliar la base tributaria y reactivar la exploración petrolera, además de permitir el fracking para elevar la producción de crudo hasta 1.3 millones de barriles por día.
Ese giro sería relevante para el sector energético y para el clima de negocios en Colombia, porque su agenda apunta a cambiar la relación entre Estado, inversión privada y actividad extractiva. Reuters también señaló que el candidato promete romper con los esfuerzos de paz con grupos armados y reforzar una respuesta militar más dura.
¿Qué sigue ahora?
La última palabra la tendrá el escrutinio oficial, que deberá confirmar o ajustar el preconteo. Mientras tanto, la elección ya dejó una señal política clara: Colombia se inclina por un cambio de rumbo en seguridad y economía, aunque con un margen muy estrecho que puede mantener abierto el debate sobre el resultado final.