Emprendimientos

Avivel: Empezó criando pollos en un techo y ahora busca llegar a Asia con sus productos

Avivel tiene como objetivo profundizar en la transformación de su producción mediante su planta de huevo líquido, Aliovo, ubicada en Chincha.

Por Iveth Yamunaque
5 minutos
Historia de Avivel
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La historia de Avivel empieza con Raúl Velit Fernández, quien desde joven mostró un fuerte espíritu emprendedor. Con el paso de los años, ese esfuerzo se convirtió en Avivel, una empresa avícola especializada en la producción y comercialización de huevos de gallina que buscan llegar a Asia.

Raúl Francisco Velit Fernández: Antes de Avivel

La infancia de Raúl Velit, el padre del actual gerente de Avivel, estuvo relacionada con el espíritu emprendedor criando a 10 pollos en el techo de la casa de su abuelo mientras aún estaba en el colegio.

Su pasión por la crianza era tal que llegaba del centro educativo y se dirigía directamente al mercado para comprar alimento, descuidando sus tareas escolares al punto de repetir dos años de secundaria.

En aquellos inicios, él mismo se encargaba del beneficio de las aves y repartía los pollos en bicicleta a tías, familiares y amigos, aprovechando que esa época el tráfico le permitía aquellos trayectos.

Este arduo trabajo culminó en la fundación formal de Avivel, en 1979 en Quilmaná, Cañete, un lugar idóneo para la industria avícola.

Raúl Velit Madueño: La consolidación de Avivel

Por su parte, Raúl Velit, hijo del fundador y actual líder de la compañía, creció bajo una influencia estricta donde no existían las propinas; si deseaba dinero, debía trabajar para ganárselo.

Siguiendo los pasos de su padre, a los 13 años comenzó a vender huevos y mandarinas del negocio de su padre después del colegio, dedicando sus tardes a lavar y limpiar la fruta para ofrecerla a las tiendas cercanas.

Con el capital ahorrado y a la edad de 15 años, decidió desafiar a su padre e iniciar si propio negocio, instalando una granja independiente que empezó con 144 gallinas.

Este emprendimiento personal creció a 464 y luego a 1,000 aves, momento en el que dio el impulso para obtener un préstamo de un amigo.

Con aquel financiamiento, Raúl inició su primer lote de 10,000 gallinas, lo que le permitió generar sus primeros balances anuales y acceder finalmente al sistema bancario.

Tras 10 años de operar de forma paralela y competitiva, en el 2010, padre e hijo decidieron fusionar sus empresas para dar paso a una estructura más corporativa bajo el mismo nombre de la empresa del padre, Avivel.

Desafíos y crecimiento

A lo largo de cuatro décadas, la organización enfrentó desafíos extremos, incluyendo lo que Raúl describe como cinco quiebras o momentos críticos donde estuvieron a punto de cerrar por problemas financieros, robos o fluctuaciones de costos.

A nivel operativo, el negocio enfrenta la presión de ser una actividad que funciona las 24 horas de los 365 días del año, sin interrupciones, lo que lo hace vulnerables a problemas logísticos como cierres de carreteras y paros.

Sin embargo, el crecimiento de Avivel estuvo marcado por logros tecnológicos y sociales clave.

En 2010 se convirtieron en la primera avícola peruana en obtener la certificación ISO 9001 en todo su proceso. Dos años después, invirtieron en una clasificadora holandesa de última generación capaz de procesar 120,000 huevos por hora, utilizando sensores acústicos para detectar micro fisuras imperceptibles.

La diversificación también marcó su expansión hacia la economía circular e industrialización. En 2016, inauguraron la planta de abono orgánico Waylla, utilizando tecnología japonesa para procesar residuos avícolas.

Asimismo, Avivel se expandió en el sector industrial con la creación de Aliovo, una planta de huevo líquido ubicado en Chincha diseñada para atender a hoteles, restaurante y pastelerías, abriendo la posibilidad de futuras exportaciones.

Planes

Avivel tiene como objetivo profundizar en la transformación de su producción mediante su planta de huevo líquido, Aliovo, ubicada en Chincha.

Este avance tecnológico no solo busca optimizar el consumo local, sino que proyecta a la compañía, sino que proyecta a la compañía hacia la exportación, identificando a los mercados de Asia como una oportunidad estratégica a futuro debido a su gigantesca capacidad de consumo.

Además, su visión a futuro incluye fortalecer su impacto social y el desarrollo de su recurso humano. Avivel planea dar continuidad y expandir programas como la escuela Las Mandarinas, que permite a sus colaboradores adultos terminar sus estudios, y los talleres para Mujeres Emprendedoras.

Contactos

Web: Avivel Perú

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