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Trabajo infantil aún afecta a 1.8 millones de menores y golpea más a regiones rurales

La cifra cayó desde el pico registrado en 2020, pero más de la mitad de los niños y adolescentes de algunas regiones continúa realizando actividades laborales. Un nuevo protocolo del MTPE busca reforzar la respuesta estatal.

Por Renzo Reusche
4 minutos
Trabajo infantil aún afecta a 1.8 millones de menores y golpea más a regiones rurales
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El trabajo infantil continúa siendo uno de los principales desafíos sociales y económicos del país. Al cierre de 2025, alrededor de 1.8 millones de niños y adolescentes entre 5 y 17 años realizaron algún tipo de actividad laboral dentro o fuera del hogar, lo que representa el 21.9% de la población de ese grupo etario, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) analizados por ComexPerú.

Aunque la cifra muestra una mejora frente al 32.1% registrado en 2020, cuando la pandemia y el cierre de escuelas impulsaron el ingreso de menores al mercado laboral, el problema mantiene una fuerte presencia en varias regiones del país y evidencia profundas brechas territoriales.

Más de la mitad de los menores trabaja en algunas regiones

La incidencia del trabajo infantil sigue concentrándose en las zonas rurales. Mientras que en áreas urbanas la tasa alcanza el 14%, en las zonas rurales asciende a 51.5%, reflejando las dificultades para aplicar políticas de fiscalización y permanencia escolar en territorios donde predominan las actividades agropecuarias familiares.

Los departamentos con mayores niveles de trabajo infantil durante 2025 fueron:

  • Huancavelica (53%)
  • Huánuco (52.5%)
  • Apurímac (50.5%)

Además, algunas regiones registraron aumentos respecto a 2024. Los mayores incrementos se observaron en Apurímac (+8.1 puntos porcentuales), Madre de Dios (+7.1 puntos), Arequipa (+4 puntos) y Huánuco (+3.3 puntos).

ComexPerú también advierte que seis departamentos aún presentan niveles superiores a los registrados antes de la pandemia: Arequipa, Ica, Junín, Lima, Madre de Dios y Tacna.

El impacto llega hasta la educación superior

El informe identifica una relación directa entre trabajo infantil y menores oportunidades educativas.

Las regiones con mayor participación de menores en actividades laborales suelen presentar menores tasas de transición hacia institutos o universidades. Esto ocurre porque el tiempo destinado al trabajo reduce las posibilidades de continuar estudios superiores una vez culminada la educación secundaria.

Huánuco, por ejemplo, combina una de las tasas más altas de trabajo infantil con una de las menores tasas de ingreso a educación superior. Situaciones similares se observan en Huancavelica, Áncash y Amazonas.

Según ComexPerú, esta situación limita la acumulación de capital humano y termina afectando la productividad futura de las regiones más vulnerables.

Gobierno busca reforzar la lucha contra el trabajo infantil

Frente a este escenario, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) aprobó en mayo el Protocolo Intersectorial sobre Trabajo Infantil, mediante el Decreto Supremo N.° 006-2026-TR.

La norma establece procedimientos y mecanismos de coordinación entre los tres niveles de gobierno para prevenir, detectar y atender casos de trabajo infantil.

El protocolo busca corregir una de las principales debilidades identificadas en años anteriores: la falta de articulación entre las entidades responsables de enfrentar este problema.

La medida llega luego de que la Estrategia Nacional para Prevenir y Erradicar el Trabajo Infantil (ENPETI) concluyera su vigencia en 2021, dejando un vacío en la conducción de las políticas públicas relacionadas con esta materia.

Un problema que aún persiste

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que en Perú existe una alta tolerancia social hacia el trabajo infantil, especialmente cuando se vincula con el apoyo económico al hogar.

Por ello, especialistas consideran que el nuevo protocolo deberá complementarse con medidas que incentiven la permanencia escolar, amplíen las oportunidades educativas y mejoren los ingresos familiares.

Pese a la reducción observada desde la pandemia, los datos muestran que uno de cada cinco menores peruanos sigue trabajando, una realidad que continúa condicionando las oportunidades de desarrollo de millones de niños y adolescentes en el país.