Perú produjo 408 mil toneladas de arándanos en 2025, un 24% más que el año anterior.
Con ese volumen superó en 20% a Estados Unidos y volvió al segundo puesto del ranking mundial, solo detrás de China, según información de Fluctuante.
Los 10 mayores productores reunieron en 2025 más de 2.09 millones de toneladas, cerca del 90% de la oferta global.
Fluctuante señala que el escenario es cada vez más competitivo, con expansión de superficie, incorporación de tecnología y mayor profesionalización del cultivo.
Tres factores explican el salto peruano
El crecimiento se apoya en la ampliación de la superficie, la tecnología y la renovación de variedades.
Perú suma cerca de 3,000 hectáreas por año y ya tiene alrededor de 25,000 en producción.
Al mismo tiempo, el riego, la cosecha y la poscosecha se han tecnificado.
También cambió la oferta. Las variedades tradicionales se reemplazan de forma progresiva por otras de mayor calibre, mejor textura y más productividad.
Las consideradas premium ya ocupan más de la mitad del área plantada. Esto busca mejorar tanto el rendimiento de los campos como las características comerciales de la fruta.
Estados Unidos pierde terreno ante la fruta importada
Estados Unidos bajó del segundo al tercer lugar, con cerca de 341 mil toneladas en 2025, un 2% menos que en 2024.
Las condiciones climáticas adversas golpearon la producción local, sobre todo a los arándanos silvestres de Maine.
Con menos fruta propia y una demanda que exige abastecimiento casi todo el año, las importaciones estadounidenses llegaron a niveles récord.
Esto también reduce la fuerte estacionalidad de su mercado. La fruta extranjera llega antes y después del verano, justo en las ventanas en que los productores locales conseguían mejores precios.
China lidera, pero concentra la oferta en dos meses
China se mantuvo como principal productor, con 753 mil toneladas. Una parte importante se origina en Yunnan, provincia con unas 23 mil hectáreas y una producción cercana a las 280 mil toneladas.
Su clima, su altitud y las técnicas modernas de manejo han ampliado la fruta temprana y de calidad.
Así, el país depende menos de las importaciones en ciertas ventanas comerciales.
Ese avance también trae problemas. Cerca de la mitad de la oferta anual se concentra entre marzo y abril, lo que presiona los precios, la logística y la cadena de frío.
Para extender su calendario, China busca impulsar variedades Highbush en el norte y abastecer el mercado entre mayo y septiembre.
A eso se suman los desafíos de calidad e inocuidad, el cambio climático y el uso de variedades no autorizadas.
El clima marcará el rumbo de Perú en 2026
El Niño es el principal factor a seguir en Perú. Aunque la campaña adelantó volúmenes importantes, el fenómeno podría limitar la productividad en los meses intermedios y finales.
Las nuevas hectáreas que entran en producción y una posible extensión de la ventana exportadora compensarían parte de esa caída, pero el volumen final sigue incierto.
El reto de fondo ya no es sumar hectáreas, sino obtener más de cada una.
Para consolidar su escala, Perú necesita mayor eficiencia productiva e innovación genética, en un mercado mundial que exige cada vez más.
En Estados Unidos, la temporada 2026 luce más favorable, aunque desigual. Más del 90% de los envíos nacionales se concentra entre abril y agosto.
Los buenos resultados de Georgia y Washington ayudan a compensar las pérdidas climáticas en Florida y las dificultades de Oregón.
El desafío será sostener esa oferta en un mercado donde las importaciones pesan cada vez más durante el año.