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Manuel Alcázar: “Si un jefe no quiere ocuparse de las personas, que solo haga números”

Manuel Alcázar: “Si un jefe no quiere ocuparse de las personas, que solo haga números”

Manuel Alcázar tiene casi 25 años de relación académica con los empresarios del país a través de sus clases en el PAD – Escuela de Dirección de la Universidad de Piura.

Junto a Pablo Ferreiro, Alcázar es coautor de una de las publicaciones peruanas más conocidas en el mundo empresarial nacional: Gobierno de Personas. Este libro lleva vendido más de 30 mil ejemplares.

Infomercado conversó con él para recoger su análisis sobre la actualidad del empresario nacional en liderazgo, ética y su cultura organizacional.

¿Cuánto ha cambiado la mentalidad del empresario peruano?

Tengo muestras por mis alumnos y, en lo básico, la gente sigue siendo la misma. Han cambiado cuestiones accesorias como la incursión del Internet y todo lo que ello significa. Por suerte me dedico a temas que no pasan de moda y que no dependen de la coyuntura. Para tomar mejores decisiones es preciso conocer la realidad dirigida: la organización y las personas. Pero allí hay vacíos importantes porque no se estudia a la persona. Creo que en la empresa de hoy no tenemos idea de lo que es un ser humano y, por ello, no podemos atenderlo bien. Tenemos un conocimiento empírico, sabemos distinguir una persona de una vaca, pero eso no es suficiente y por eso los directivos cometen errores.

En ese escenario, lo que solo aumentan son las herramientas…

Las herramientas son buenas, pero hay que saber usarlas. Las metodologías ágiles son interesantes para determinados contextos. Antes se hablaban de ‘círculos de calidad’. Pasa el tiempo y se les cambia de nombre. Son útiles e interesantes. Pero, al final, la innovación brota del interior de la persona y si en una empresa solo se castigan los errores y se apropian de las ideas ajenas, se creará un clima de desconfianza y se matará la iniciativa.

“La persona en la empresa” es un tópico en Gobierno de Personas…

En el libro “Gobierno de Personas” hay un capitulo dedicado al balance de la organización. Primero: la organización está para resolver problemas de personas. Las personas no son recursos, son el fin de la organización. La organización está al servicio de las personas y no al revés.

“Gobierno de personas en la empresa” es el libro publicado por Manuel Alcázar.

¿Y qué aporta la empresa a la persona?

Las necesidades humanos son de tres niveles: corpóreas, cognoscitivas y afectivas. Estos niveles guardan relación con lo que la empresa puede hacer con las personas que trabajan en ella. Hay una relación entre lo que la gente puede dar y lo que la empresa puede sembrar. Si quiero obtener ideas, tengo que sembrar ideas. Si los jefes no quieren enseñar, capacitar, pedir sugerencias, crear espacios de discusión, sus colaboradores no van a dar ideas, así las tengan. Si quieres ideas e innovación en tu empresa, el jefe debe aportar innovación; si quieres lealtad, el jefe debe ser leal.

¿Es difícil encontrar colaboradores que busquen trascender en las empresas?

Si no me identifico ni con mi abuela no habrá trascendencia. A veces, el trabajador parece ser ‘camiseta’, pero es con actitud ‘sensiblona’, full feeling, sentimental. Ese compromiso es volátil y superficial. Debería tener algo de racional. La gente se identifica con tareas que trasciendan, con temas valiosos, cuando se percata que su aporte en la empresa es real, tiene impacto, resuelve algo. Allí, el trabajador se compromete con la empresa.

¿El colaborador tiene que ser amigo del jefe?

No, pero tampoco tiene que ser enemigo. No es mala la amistad en la empresa, pero hay que distinguirla del nepotismo o del favoritismo. Decía el fundador del EISE: ‘la empresa no tiene que ser el cielo, pero tampoco el infierno’. Las relaciones profundas de amistad están en la empresa, en la familia, en el matrimonio. En la empresa puede haber un sano compañerismo y de allí puede surgir la amistad. No hay que confundir liderazgo con entrometerse en la vida de la gente. El otro extremo es un liderazgo con apatía.

“Que lo resuelva la oficina de personal, para eso está”, dicen algunos jefes…

Si un jefe no quiere ocuparse de las personas que no sea jefe, que se dedique a hacer números. Mandar es difícil porque es comprometedor.

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¿La ecuación i+D+I ‘salvará’ al mundo? ¿Esta ecuación tiene incluida la dimensión de persona?

No lo sé, hay que preguntarles a los que sostienen esa ecuación. Al mundo lo salva el cariño y la lógica, no solo el conocimiento. Conversaba con un profesor mexicano que trabajaba muchos en la formación de mandos medios y egresó con la convicción de que la ciencia y la tecnología salvarían al mundo, que los problemas se resolvían con ciencia. Esa afirmación tiene algo de verdad pero, con el tiempo, ese profesor mexicano se dio cuenta que estaba equivocado. Las personas no son solo conocimiento, los problemas en las empresas no son solo de ideas, sino también motivacionales. Las personas que han estudiado la gestión del conocimiento dicen, con razón, que cuando las personas quieren dan a conocer lo que saben. Hay muchos temas que sabemos pero, ¿por qué no se resuelven los problemas? Porque no nos da la gana.

Parte de la economía del país gira con las mypes. ¿Cómo insertar la dimensión de persona en estas empresas? A diario, ellas solo piensan en el flujo de caja…

Un flujo de caja es vital. Las empresas mueren por dos causas gravísimas: la primera es la suspensión de pagos y la falta de liquidez; la otra causa crítica es la falta de justicia; esta, mata la empresa de forma silenciosa. Cuando la gente percibe que hay injusticia, pierde la confianza y genera sobrecostos. Un empresario con sentido común debe ser justo con todos sus colaboradores, clientes, proveedores. Si se cuida este, los millones se cuidan solos. El empresario no debe prometer lo que no puede cumplir.

¿Los empresarios deben hacer política?

No les queda más remedio porque siempre se verán afectados por la política. Es verdad que existe un grupo de empresarios que le han hecho un gran daño al país, que le han robado dinero a muchos ciudadanos pobres. Estos empresarios se enriquecieron a costa de personas que viven muchas horas en el transporte público, que hacen largas colas para atenderse en un hospital, que gastan millonadas en cosas que no sirven para nada. Todo es el lucro de cuatro sinvergüenzas. No quisiera tener eso sobre mi conciencia.

La percepción es que los empresarios entran a la política pero no por el bien común…

Pero deben ponerse de acuerdo para el bien, y le harían un gran servicio al país y dormirían mejor.

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