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Lo que viene no es el futuro: IA, desigualdad y clima ya están golpeando la economía global

El economista Luis Cabral (New York University) advierte que la inteligencia artificial, la desigualdad y el cambio climático ya están transformando el empleo, la riqueza y el crecimiento económico. ¿Qué viene para Perú?

Por César Flores Córdova
4 minutos
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La economía global ya está cambiando. No es una proyección ni un escenario a largo plazo. La inteligencia artificial, el aumento de la desigualdad y el cambio climático están redefiniendo, desde ahora, cómo se trabaja, cómo se genera riqueza y cómo crecen los países.

Esa fue la advertencia central del economista Luis Cabral, profesor de la New York University, durante la Apertura del Año Académico 2026 de la Universidad de Piura (UDEP).

Su mensaje fue directo: estos tres factores no solo marcarán el futuro, sino que ya están generando tensiones económicas, sociales y políticas en todo el mundo.

IA: menos empleos tradicionales, más cambios radicales

Cabral explicó que la inteligencia artificial no debe entenderse como una innovación aislada, sino como parte de las llamadas “tecnologías de propósito general”, como lo fueron en su momento la electricidad, el microprocesador o internet. Su impacto es transversal y alcanza a todos los sectores.

“Estas tecnologías avanzan rápido y generan disrupciones profundas”, señaló.

El economista advirtió que, como en revoluciones tecnológicas anteriores, muchos empleos desaparecerán, pero también surgirán otros. Para ilustrarlo, recordó el caso de Estados Unidos: hace un siglo, cerca de la mitad de la población trabajaba en la agricultura; hoy es menos del 2%, sin que ello haya significado el colapso económico.

En ese contexto, hizo una distinción clave: el empleo podría reducirse, pero el trabajo —entendido como la capacidad humana de crear, enseñar o resolver problemas— seguirá siendo esencial.

“Lo que cambiará no es que dejemos de trabajar, sino dónde y cómo lo hacemos”, afirmó. El reto, añadió, será gestionar esa transición y evitar que amplíe las brechas existentes.

Desigualdad: los «ganadores» concentran cada vez más

El segundo desafío es el aumento de la desigualdad, un fenómeno que, según Cabral, se ha intensificado en las últimas décadas.

Parte de esta tendencia responde al llamado “efecto superestrella”: gracias a la tecnología, una persona o empresa puede alcanzar mercados globales con costos reducidos, lo que favorece la concentración de ingresos.

Ejemplos sobran. En la industria editorial, autores contemporáneos venden volúmenes muy superiores a los de generaciones anteriores. En el deporte y en la tecnología, unos pocos concentran niveles de ingresos y valor sin precedentes.

“El problema no es solo económico, también es social y político”, advirtió. La concentración puede erosionar la confianza en las instituciones y generar inestabilidad.

Ante ello, planteó la necesidad de repensar los sistemas de protección social. En un contexto donde el empleo formal podría perder peso, será clave diseñar nuevos mecanismos de inclusión y bienestar.

Cambio climático: el costo de crecer sin límites

El tercer eje es el cambio climático, que —según Cabral— ya no puede considerarse un problema del futuro.

Al analizar datos históricos, señaló que variables como las emisiones de CO₂, su concentración en la atmósfera y el aumento de la temperatura global han seguido una tendencia sostenida desde la Revolución Industrial. “El desafío es cómo crecer sin seguir dañando el planeta”, resumió.

Esto implica tomar decisiones que equilibren el crecimiento económico con la sostenibilidad, un dilema que ya impacta en inversiones, regulaciones y políticas públicas a nivel global.

Un nuevo escenario económico

A lo largo de su intervención, Cabral insistió en que estos tres desafíos están interconectados. La tecnología puede impulsar el crecimiento, pero también aumentar la desigualdad; el desarrollo económico puede mejorar la calidad de vida, pero tensionar los límites ambientales.

Más que ofrecer respuestas cerradas, dejó planteadas preguntas urgentes: ¿cómo serán los empleos del futuro?, ¿cómo distribuir mejor la riqueza?, ¿cómo enfrentar el cambio climático sin frenar el desarrollo?

También subrayó que estas respuestas no pueden venir de una sola disciplina. “Todos estamos llamados a esta tarea”, concluyó.

Con esta conferencia, la UDEP inauguró su año académico poniendo en agenda los temas que ya están definiendo la economía del siglo XXI.