La demanda de terrenos industriales en Perú continúa al alza. Durante el periodo 2025-2026, las ventas de estos espacios aumentaron 6.3% en metraje respecto al periodo anterior, impulsadas por un mayor interés en parques industriales con infraestructura y servicios integrados, de acuerdo con el Reporte Inmobiliario Lima 2025-2026 de Parques Industriales de Binswanger Perú.
El informe identifica a Lurín como uno de los principales polos de crecimiento industrial y urbano. En este contexto, las empresas han comenzado a reemplazar la compra de lotes aislados por proyectos concebidos como «ciudades industriales», que combinan espacios productivos con soluciones para mejorar la eficiencia operativa y el bienestar de los trabajadores.
Según Jorge Gagliardo, vicepresidente de Desarrollo Industrial de Grupo Centenario, las decisiones de inversión ya no se centran únicamente en el tamaño del terreno, sino en la calidad del entorno donde operarán las empresas.
«El mercado ha evolucionado de una discusión de metros cuadrados a una de calidad de vida y eficiencia logística integral. Las empresas modernas comprenden que operar en un entorno con zonificación flexible y equipamiento adecuado fortalece la sostenibilidad de sus inversiones», señaló el ejecutivo.
En cuanto al valor de los terrenos, el Reporte Inmobiliario Lima 2025-2026 de Binswanger Perú señala que los precios se mantienen estables. En Lurín, el metro cuadrado se comercializa entre US$ 140 y US$ 205; en Huachipa, entre US$ 120 y US$ 140; y en Chilca, entre US$ 85 y US$ 150, dependiendo de la ubicación, el tamaño del lote y las características del parque industrial.
Los tres factores que impulsan la demanda
De acuerdo con Grupo Centenario, el nuevo estándar del mercado industrial se sustenta en tres componentes principales.
El primero es la infraestructura de alto rendimiento, con pavimentos de concreto diseñados para soportar tránsito pesado continuo, reduciendo costos de mantenimiento y garantizando la continuidad de las operaciones.
El segundo corresponde a la zonificación flexible, que permite desarrollar actividades de manufactura liviana y pesada junto con oficinas y áreas de servicios, favoreciendo la formación de clústeres industriales.
Finalmente, destacan los ecosistemas industriales integrados, donde la logística, la conectividad, la sostenibilidad y los servicios complementarios forman parte del mismo desarrollo inmobiliario, facilitando el crecimiento de las empresas en el largo plazo.
Para Grupo Centenario, este modelo también contribuye a una mejor integración entre las zonas industriales y las áreas urbanas cercanas, al incorporar espacios verdes, infraestructura vial y servicios que favorecen tanto la operación empresarial como el entorno donde se ubican estos proyectos.