Emprendimientos

Threads: El hobbie que se convirtió en un exitoso emprendimiento que ahora llega a todo el Perú

Un pasatiempo que inició a los 8 años y se convirtió en un emprendimiento exitoso en Chiclayo. Esta es la historia de Threads.
Por Verónica Delgado
Threads

Un pasatiempo que inició a los 8 años se convirtió en un emprendimiento exitoso y con mucha acogida en Chiclayo, tanto que está próximo a alcanzar los 11 mil seguidores en Instagram.

Hablamos de Threads, un negocio dedicado a la joyería artesanal que ha llegado hasta Chimbote, Tarapoto, Bagua, Tacna y Cajamarca, entre otros departamentos del país.

Las piezas que ofrecen son muy variadas. Incluyen pulseras, collares, aretes, chokers, ear cuffs y tobilleras, y cada una de las piezas es hecha a mano con hilos o acero bañado en oro y va acompañada de algún dije o piedra natural.

LEER TAMBIÉN: Alhaja: La joyería con la comunidad digital más grande de Tumbes

Threads tiene un amplio catálogo de joyas, desde pulseras, collares, aretes y chokers hasta earcuffs y tobilleras. Cada una de las piezas es hecha a mano con hilos o acero bañado en oro.

Un sueño hecho realidad

Alejandra Urbina, creadora de Threads, indicó que tener un emprendimiento de joyas propias siempre fue su sueño. Desde que tenía 8 años, recuerda que le encantaba hacer pulseras para ella y sus amigas y en los últimos años de la escuela, empezó a crear algunos modelos en macramé y a venderlos a 2 soles. Gracias al apoyo de sus amigas, en el 2017 decidió crear las redes sociales del negocio bajo el nombre de Threads (“hilos” en inglés).

Un año después, a raíz del mundial de fútbol, comenzó a tener visibilidad, pues hizo varias piezas con hilos blancos y rojos con el fin de apoyar a la selección peruana e identificarse con la hinchada. Esto sirvió para impulsar un poco su negocio, pero aún faltaba dar ese gran paso.

La llegada del confinamiento y, con ello, el tiempo libre, la llevaron a enfocarse más en Threads, innovando en modelos, materiales y técnicas. “La pandemia marcó un antes y un después en mi emprendimiento. En el 2019 tenía como máximo 2 mil seguidores en las redes sociales y ahora estoy a punto de llegar a los 11 mil”, comentó feliz.

La filosofía de Threads

Alejandra nos contó que la misión de Threads es brindar una experiencia única al cliente, entregándole accesorios a su gusto y medida, es decir, pensado exclusivamente en ella/él y acompañándolo con una pequeña nota y hasta un dulce, por ejemplo. “Sé que el rubro es muy competitivo y por eso uno tiene que innovar. Los clientes quieren joyas que no tengan otras personas y eso debes ofrecer”.

Otro aspecto que tiene mucho en cuenta es la limpieza de cada uno de sus productos. Así, se asegura de cumplir con todos los protocolos que se requieren porque quiere que sus seguidores se sientan seguros al comprar. Una medida que toma, por ejemplo, es limpiar cada material con bicarbonato de sodio y envolver cuidadosamente la joya antes de enviarla.

Threads-joyas
El objetivo de esta marca es brindar una experiencia única al cliente, entregándole accesorios a su gusto y medida.

Planes a futuro

A pesar de que Alejandra se encuentra estudiando Arquitectura en la universidad, nos comenta ilusionada que Threads siempre va a estar presente en su vida. A corto plazo, quiere crear su página web, donde pueda exhibir un catálogo virtual de sus productos. Otro sueño que tiene es poder ambientar un espacio de su casa para citas, con el fin de que potenciales clientes puedan ver las joyas a detalle y, a largo plazo, le encantaría abrir una tienda y diseñarla ella misma.

«La pandemia marcó un antes y un después en mi emprendimiento. En el 2019 tenía como máximo 2 mil seguidores en las redes sociales y ahora estoy a punto de llegar a los 11 mil»

Esta emprendedora innata ha aprendido mucho desde que empezó a través de la propia experiencia, viendo tutoriales, leyendo mucho y yendo a preguntar. Desde qué tipo de contenido subir a las redes sociales, cómo tomar las fotos y editarlas, hasta cómo hacer envíos a nivel nacional, Alejandra continuó y nunca puso un pero.

A sus cortos 19 años, ha dado el gran paso de emprender y está muy orgullosa de haberlo hecho. “Tener un emprendimiento no es color de rosa, hay días bajos en los que uno puede frustrarse y desmotivarse, pero también hay días muy buenos en los que te sientes orgulloso de haberlo logrado y de haber llegado tan lejos”, sostuvo.

Datos de contacto

Noticias relacionadas