Entrevistas

Humberto Correa: «Mientras no se ordene el mundo y el país, recién volveremos a crecer en 5 años»

Conversamos con el decano de la Facultad de Economía de la UNP, consultor el Banco Mundial y del PNUD, sobre la economía nacional y de las regiones para el 2024.
Por César Flores Córdova
6 minutos
Publicidad

El presidente del BCRP, Julio Velarde, aseguró que la proyección de la economía peruana es de un crecimiento del PBI de 3% para el próximo año. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) también proyecta un crecimiento de 3% para el 2024. El ministro Alex Contreras consideró que las señales de esta recuperación, tras la recesión económica, se percibirán a partir del primer trimestre del próximo año.

Conversamos con Humberto Correa, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Piura y consultor el Banco Mundial y del PNUD, para que nos brinde su visión de la economía nacional para el 2024 mirando la producción de las regiones del Perú.

El BCRP anunció un crecimiento sobre el 2% para el 2024. ¿Es una buena expectativa económica?

Últimamente, debido a ciertos eventos no controlados que afectan a la economía nacional, es impredecible hablar de cifras como las que hemos tenido en el pasado. En pandemia caímos 11%, pero luego tuvimos un rebote positivo de 13%. Los sucesos mundiales como las guerras en Ucrania e Israel, además del cambio climático, afectaron nuestra economía. En el plano interno, nadie cree en la democracia ni en los medios lícitos para reclamar derechos, el capital social es muy escaso y eso genera un escenario muy inestable.

¿Qué nos queda en este espacio nacional?

Pocas posibilidades. Mientras no se ordene el mundo ni el escenario nacional, calculo que entre cinco u ocho años recién podremos seguir creciendo.

¿Qué hacer para que la ‘aguja’ del crecimiento se mueva en positivo?

En términos macro ya hemos intentando de todo, bueno y malo. En lo malo, hemos repartido bonos pero hoy el Estado no tiene plata a diferencia del pasado; hay que cerrar la cañería. En segundo lugar, se necesita un golpe de confianza para la inversión privada y se pueda generar empleo. En tercer lugar, el estado debe hacer un gasto eficaz en inversión pública. Hoy, en ese aspecto es ineficiente. Un ejemplo es la Reconstrucción del norte que debió ser el motor del crecimiento en las regiones, pero no lo fue. Por el momento, hay que estar satisfechos con una tasa de crecimiento de 2 a 3% para los próximos cinco años.

¿Realmente es crecimiento?

Las necesidades y la exigencia de la sociedad a un Estado pobre serán mayores y, por ello, se necesita más comunicación. El mundo tiene acceso a internet gratis y y esto es una cuestión central para las actividades productivas porque es la manera más directa para informarse del mercado y del gran consumo. Sin esa ayuda estratégica es complicado que la economía y la producción nacional se conecten a los mercados. Por otro lado, si no hay empleo, la crisis continuará.

¿Qué se puede aportar desde las regiones para ese crecimiento?

Hay una potencialidad tremenda, pero se tiene que articular lo local, lo regional y lo nacional. Por ejemplo, hay potencial en el sur con la minería y el recurso litio, pero hemos hecho casi nada, incluso Bolivia nos ha tomado ventaja con el ensayo de su auto eléctrico. Por otro lado, el norte está deprimido, lo han dejado esperando y sin capital. Este escenario hace complicada la atracción de inversionistas.

¿No tenemos una región que sea ejemplo de producción nacional?

Tenemos islas. Una de ellas es la región Arequipa que todavía sigue proporcionando el componente para la fabricación de parabrisas para el auto Tesla, En el puerto de Paita todavía se mantiene la industria de los trenes de aterrizaje para los aviones Boeing. Lima tiene una industria importante pero, cada vez, es menor tal como lo reflejan la baja en la importación de insumos. Si nos fijamos, los productos que consumimos en el día a día (cepillo de dientes, pasta dental, jaboncillos, etc.) no son industria nacional.

¿Cómo cambiar esa realidad productiva?

Se necesita un golpe de confianza, un liderazgo que pueda empoderar a la gente para que vuelvan a creer en la minería responsable como locomotora de desarrollo. Asimismo, recuperar el nivel educativo, otro elemento clave del capital humano para no seguir involucionando. Decía Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía: «tú puedes tener el mejor plan, pensar en las mejores alternativas, pero si la gente no cree, no tienes nada». Por lo tanto, vuelvo a reiterar que nos falta ese gran liderazgo para volver a creer en el futuro.

La apertura de nuevos centros comerciales da la impresión de crecimiento. ¿Cómo explicar esas inversiones de cara hacia lo que quiere de las regiones?

La inversión en centros comerciales nunca es negativa, es parte del proceso de la nueva competitividad, incluso han surgido pequeños centros comerciales que están más vecindarios, Entonces, idea de la bodega no va a desaparecer porque en todos los segmentos poblacionales se mantienen las compras en pequeña cantidad. Además, la gente no quiere recorrer grandes distancias para sus compras diarias.

Y ayuda a formalizar el menudeo…

Así es. Aunque hay que precisar que es una pobreza relativa que convive con la clase media. Por ejemplo, a veces se considera que es una buena idea de los alcaldes usar las plazas para las ferias de emprendedores, pero eso no es competitivo, no hay perspectiva de crecimiento sobre un negocio. No es que el alcalde sea bueno porque utiliza la plaza de armas sino que es ineficiente porque no logra crear un espacio público para este tipo de negocios.

¿Qué tenemos que hacer?

Buscar lo que regiones como Piura han comenzado a hacer: el proyecto empresario de la región (Piura Innovadora). Sin embargo, la iniciativa se ha quedado dentro de las paredes de la universidad y falta voluntad política para impulsarlo. De acuerdo a una última investigación que hemos realizado, 7 distritos más se han sumado a la lista de los más pobres de esta región. Seguimos siendo un pueblo, una aldea grande que no ve el mundo.

Hasta hace poco se hablaba del ‘milagro agroexportador’ de Piura, Lambayeque, La Libertad, Ica; además, de la constante extracción minera. ¿Aun queda potencial en ello?

Siempre habrá una realidad dual, es decir, parte de esas economías regionales crecen mucho más que otras y las posibilidades de seguir creciendo se mantienen porque la demanda de alimentos en el mundo se incrementará. De acuerdo con las cifras, 600 millones de personas en el mundo van a tener hambre en las próximas décadas. Sin embargo, solo exportamos mango, banano, uva y cacao, todo en bruto, sin tecnología ni valor agregado. Por otro lado, ¿qué va a pasar con el resto de la agricultura sin tecnología? Lastimosamente, seguirán siendo pobres porque no hay un estado eficiente.

Crecerá la producción pero no el desarrollo de las ciudades…

Así es y porque pensamos que todas las cosas se transforman por leyes. Precisamente, cuando se genera crecimiento, la desigualdad se profundiza. Y cuando las empresas quieren entregar lo positivo del crecimiento, el estado elimina las condiciones para el desarrollo de las regiones.