Son pocos los acontecimientos que logran congregar la atención del mundo entero y, al mismo tiempo, dejar un legado que perdura mucho después de que concluyen. La visita del papa León XIV al Perú, programada del 11 al 17 de noviembre de 2026, representa uno de esos momentos históricos que trascienden el ámbito religioso para convertirse en una extraordinaria oportunidad para el país.
La llegada del Santo Padre marcará un nuevo capítulo en la historia reciente del Perú. Durante su estadía recorrerá ciudades como Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, llevando un mensaje de esperanza, pero también generando un movimiento de visitantes que dinamizará la actividad turística y económica en las regiones que formarán parte de su itinerario.
La experiencia vivida con la visita del papa Francisco en enero de 2018 nos ofrece un referente muy claro. Millones de personas participaron en las actividades desarrolladas en Lima, Trujillo y Puerto Maldonado, mientras que el sector turismo registró un importante dinamismo en servicios de hospedaje, transporte, alimentación y comercio.
Los ingresos generados para el país superaron ampliamente la inversión realizada por el Estado, que destinó alrededor de 49 millones de soles para la organización del evento mediante transferencias a gobiernos regionales, municipalidades y otras entidades. Esto demuestra que un evento de esta magnitud no solo fortalece la identidad y la fe de un país, sino que también impulsa la economía y beneficia a miles de familias vinculadas al turismo.
Precisamente, ese estrecho vínculo ha dado origen a la Ruta del Papa, un circuito turístico que recorre los lugares más representativos de su misión pastoral en el país y cuya implementación viene siendo afinada por las autoridades competentes. Esta iniciativa permitirá que miles de visitantes nacionales y extranjeros recorran, no solo espacios de profundo significado religioso, sino también destinos que destacan por su riqueza histórica, cultural, gastronómica y natural, contribuyendo además a descentralizar los beneficios del turismo.
El turismo religioso constituye uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento en el mundo. Cada peregrino representa también un viajero que demanda servicios turísticos de calidad y que busca vivir experiencias auténticas. Por ello, el verdadero desafío no será únicamente recibir un mayor número de visitantes, sino garantizar que cada uno de ellos encuentre un servicio profesional, cálido y a la altura de las expectativas que genera un destino como el Perú.
En ese escenario, el talento humano se convierte en el principal activo del sector. La misión del Centro de Formación en Turismo (CENFOTUR) es formar profesionales de calidad capaces de responder a las exigencias de un turismo cada vez más competitivo y especializado, así como capacitar a los prestadores de servicios turísticos en todo el territorio nacional.
Carreras como Guía Oficial de Turismo, Administración Turística, Administración Hotelera y Gastronomía Peruana e Internacional, así como los programas de especialización, preparan profesionales que desempeñan un rol fundamental en la experiencia del visitante. Un guía debidamente capacitado interpreta y pone en valor nuestro patrimonio; un administrador turístico diseña experiencias memorables; un profesional hotelero garantiza estándares de calidad y hospitalidad; y un especialista en Gastronomía Peruana e Internacional crea propuestas culinarias que ponen en valor nuestros productos, técnicas y sabores, integrando la riqueza de la gastronomía peruana con las tendencias de la cocina internacional. Todos ellos contribuyen a que cada detalle de la atención refleje la excelencia que el Perú busca proyectar al mundo.
La visita del papa León XIV representa también una oportunidad para que el país reafirme su compromiso con la profesionalización del sector turístico. Eventos internacionales de esta magnitud exigen personal preparado, infraestructura adecuada y una oferta de servicios capaz de responder a una demanda diversa y creciente.
Más allá de los días que permanezca el Santo Padre en nuestro territorio, el verdadero legado estará en la capacidad que tengamos para convertir este acontecimiento en una plataforma de promoción permanente del Perú como destino de turismo religioso. La Ruta del Papa, junto con nuestros santuarios, iglesias, festividades religiosas y patrimonio cultural, puede consolidar una oferta turística que genere beneficios sostenibles para las regiones y para miles de familias que viven de esta actividad.
La visita del papa León XIV no será únicamente un acontecimiento histórico para la Iglesia Católica, será también una oportunidad para demostrar que el Perú está preparado para recibir al mundo con profesionalismo, hospitalidad, calidad y una oferta turística de primer nivel. Dependerá de todos nosotros convertir este momento excepcional en un legado que fortalezca el turismo nacional durante los próximos años.
Por Graciela Seminario Marón, jefa del CENFOTUR